Gherardo Starnina

Gherardo di Jacopo, llamado Starnina, fue un pintor gótico italiano, documentado en Florencia en 1387 y en la península ibérica (Toledo y Valencia) de 1393 a 1402, año en que retornó a Florencia donde, tras una estancia en Lucca, debió de fallecer en 1413. Gran parte de las obras documentadas a su nombre, tanto en España como en Italia, se han perdido, lo que dificulta el reconocimiento de su estilo, que estaría caracterizado por la fusión de elementos propios del trecento toscano y el gótico internacional aprendido en Valencia, que él se encargaría de introducir en la pintura italiana. La última obra conocida de Starnina —los frescos para la capilla de la Compagnia della Nunziata en la iglesia de San Esteban de Empoli, parcialmente conservados— se data en 1409.[1]
Biografía y obra
[editar]En 1387, ya como pintor independiente, Starnina se inscribió en la cofradía de San Lucas de Florencia.[1] Según Vasari habría sido discípulo en primer lugar de Antonio Veneziano y trabajado luego bajo la tutela de Agnolo Gaddi, uno de los más eminentes discípulos de Giotto. Vasari,[2] le atribuyó la pintura de los frescos de la vida de san Antonio Abad en la Capilla de los Castellanos de la basílica de la Santa Croce en Florencia, pero Cavalcaselle y Crowe[3] sostienen que fueron empezados por Agnolo y terminados por Starnina, y Bernard Berenson[4] afirma que los ejecutó en gran parte Gaddi después de 1383, ayudado quizá por Starnina como oficial o aprendiz de su taller.

Los frescos pertenecen a una época de transición entre la concepción alegórica del medioevo, con su carga simbólica y emotiva, y la concepción del quattrocento, tendente a presentar las figuras como formas corpóreas, de volumen pleno y de expresión inmanente.
Vasari cuenta que tras su participación en la pintura de los frescos de Santa Croce, que le valió reputación de gran pintor, fue llamado a España, hacia 1380 y, según Émile Bertaux —pues Vasari no lo menciona— al servicio del rey Juan I de Castilla.[5] Pero no es hasta 1393 cuando se le documenta en Toledo en un recibo de pago a «Girardo Jacopo Pintor de Florentia» librado por Pedro Fernández de Burgos por un lienzo con historias de la pasión de Cristo para la antigua capilla del Salvador de la catedral de Toledo, en el que trabajó con el también florentino Niccoló d'Antonio.[6] Algo antes, en 1387, el arzobispo Pedro Tenorio contrató con Esteve Rovira de Chipre, un maestro residente en Valencia con conexiones con mercaderes toscanos del que no se conoce ninguna obra, la hechura del retablo mayor de la misma capilla del Salvador, para cuya ejecución se comprometía a traer «menestrales los quales fuessen me[ne]ster para le ayudar a pintar». De este primitivo retablo mayor catedralicio, desmembrado y parcialmente conservado, han llegado diez tablas con escenas de la vida pública y la pasión de Cristo, reutilizadas en el retablo de la capilla de San Eugenio de la misma catedral, repintadas en 1516 por Juan de Borgoña y muy alteradas por repintes posteriores, además de otras tres tablas de mayor tamaño con apóstoles, dos conservadas en la capilla del Santo Sepulcro del templo catedralicio y la tercera en el Vassar College de Poughkeepsie, en el estado de Nueva York. La restauración en 2026 en el Museo del Prado de las dos primeras —San Simón Apóstol y San Mateo Apóstol— ha permitido recuperar enteramente las pinturas trecentistas originales, con sus fondos dorados y punzonados, confirmando los vínculos estilísticos con el taller de Agnolo Gaddi tanto de las tablas con escenas de la vida de Cristo como en las tablas de los apóstoles, al tiempo que analogías con trabajos realizados posteriormente por Starnina en Valencia, lo que permite asegurar su participación, en colaboración con algún otro maestro toscano, en las pinturas de este retablo, en el que le corresponderían al menos las citadas pinturas de los apóstoles.[7]
El evidente italianismo de las pinturas al fresco de la capilla de San Blas del templo catedralicio, encargo igualmente del arzobispo Pedro Tenorio, llevaron a atribuírselas también al maestro florentino, al menos en parte, pero también a Antonio Veneziano, su maestro, que Berenson —sin confirmación documental— creyó que podría haber viajado a Toledo y que, en cualquier caso, proporciona el modelo seguido en el Calvario, inspirado en su tabla del mismo asunto conservada en el Museo Nazionale di San Mateo de Pisa. Los estudios realizados en torno a los trabajos de restauración de los frescos en 2004 han llevado a distinguir en su ejecución la participación de al menos tres maestros, a los que de momento no puede darse nombre.[8][9] Es posible que uno de ellos fuese el enigmático Juan Rodríguez de Toledo, cuya firma —actualmente perdida— apareció en 1924 en los muy deteriorados frescos de la banda inferior, a quien se atribuyen el retablo de don Sancho de Rojas (Museo del Prado) y las pinturas murales del ábside de la iglesia parroquial de Piedrahíta (Ávila), hoy tras el retablo barroco.[10] Pero teniendo en cuenta que la construcción de la capilla no comenzó antes de febrero de 1397 y que en la pintura de los frescos no se pudo comenzar a trabajar antes de 1399 —cuando consta se revocaron las bóvedas— la participación directa de Starnina en ellos ha de ser completamente descartada, pues para esas fechas ya se encontraba en Valencia, a donde marchó en 1394, aunque un año después volvió a Toledo para una estancia que no se prolongó en ningún caso más allá de 1397. No obstante, la continuidad estilística con las pinturas del retablo mayor sitúan a sus autores, sin género de dudas, entre los colaboradores del maestro toscano en el anterior conjunto.[11]
De 1395 a 1401 aparece documentado en Valencia, en relación con mercaderes toscanos, como «Gerardus Jacobi pictor civis florentie» o bien como «florentinus pictor, Valencie degens», y como «pictor Florencie, nunc comorans Valentie», en julio de 1398, lo que jurídicamente implicaba cierto grado de residencia legal, más o menos estable.[12] Los trabajos aquí contratados —retablos para la iglesia de Énova (1395), de San Agustín (1398-1400), para el convento valenciano de su advocación, por el que cobró la considerable suma de 550 florines de oro, y de San Miguel, para la cartuja de Portaceli (1401)— se han perdido todos, así como, por su propio carácter efímero, los carros y decoraciones festivas en los que trabajó por encargo del ayuntamiento de Valencia junto con Pere Nicolau, Marçal de Sas y Gonçal Peris, entre otros, para celebrar la entrada en la ciudad del rey Martín I, llmado el Humano.[13] Y, aunque no documentado, se le atribuye el retablo de los Siete Sacramentos o de fray Bonifacio Ferrer, pintado también para la cartuja de Portaceli por encargo del hermano de san Vicente Ferrer, tras enviudar y tomar el hábito cartujo, retablo que también se ha atribuido a Lorenzo Zaragoza y a la colaboración de Starnina con el alemán Marçal de Sas y con Pere Nicolau. Conservado en el Museo de Bellas Artes de Valencia, se advierte en él la evolución del pintor hacia las fórmulas propias del gótico internacional y una clara vinculación en su tabla central con el Calvario de la capilla de San Blas.[14][15]

En 1402 estaba de retorno en Florencia. Corresponden a esta etapa final los frescos de la antigua capilla de San Girolamo y los del Museo della Colegiata de Empoli, de los que solo restan algunos fragmentos de fuerte expresividad y vivo colorido.[16] La escasez de obras documentadas que se han conservado en aceptables condiciones hace difícil definir con precisión su personalidad artística y, por consiguiente, reconocer en ellas al pintor «famoso en toda la Toscana e incluso en toda Italia», como lo describió Vasari, transformado tras su paso por España donde habría aprendido a ser «amable y cortés», despojándose del carácter rudo con el que antes de ese viaje y de su conocimiento de laa pintura gótica valenciana se comportaba.[1] Ese vacío se compensaría con la identificación de Starnina con el llamado Maestro del Bambino Vispo, denominación convencional creada en 1904 para el anónimo autor de una tabla con la Virgen y el Niño, san Juan Bautista, san Nicolás y ángeles conservada en la Galleria dell'Accademia de Florencia, caracterizada por el aspecto alegre y juguetón del Niño, de donde procede el nombre dado a su autor, en la que se advierten además influencias españolas que llevaron a Roberto Longhi a reconocer bajo aquella identidad convencional al valenciano Miguel Alcañiz.[1]
La identificación del Maestro del Bambino Vispo con Starnina, —admitida de forma general por la crítica desde que lo propusiera Waadenoijen en 1974—[17] permite relacionar con él otras obras de valor estimable como la Virgen de la Humildad o Madonna Lederer del Museo de Arte de Cleveland, probablemente pintada todavía en Valencia, en la que el aspecto despierto del Niño y la melancólica mirada de la Virgen se recortan sobre un fondo de oro trabajado con el punzonado característico practicado por los pintores valencianos del gótico internacional.[18]
Referencias
[editar]- 1 2 3 4 Condorelli, Adele, «Gerardo di Jacopo, detto lo Starnina», Dizionario biografico degli italiani, 52 (2000), Treccani.
- ↑ La vite degli artisti, Ed Salani, Florencia, pp. 204-206.
- ↑ Storia Ital., vol.II, pp. 229-234.
- ↑ Pitture italiane del Rinascimento, Ed. Hoepli, Milán p. 183.
- ↑ Histoire de l'art, publicada bajo la dirección de André Michel, tomo III, 2º parte, pp. 752-754.
- ↑ Molina (2026), p. 234.
- ↑ Molina (2026), pp. 231-235.
- ↑ Castañón/ Blanco/Sánchez-Barriga (2005). «La Capilla de San Blas de la catedral de Toledo: Ciclo iconográfico». El Viso. pp. p.40-57. ISBN 84-933107-7-8. Archivado desde el original el 3 de diciembre de 2013. Consultado el 1 de noviembre de 2012.
- ↑ Bango Torviso, Isidro G. (2005). «La Capilla de San Blas de la catedral de Toledo». El Viso. pp. p. 27. ISBN 84-933107-7-8. Archivado desde el original el 3 de diciembre de 2013. Consultado el 1 de noviembre de 2012.
- ↑ Elvira Hernández, F.: Las pinturas murales de Piedrahíta y Rodríguez de Toledo, Collegeville, Minnesota: St. Jhon's University, 1991.
- ↑ Molina (2026), pp. 236-237.
- ↑ Aliaga (2026), pp. 4-5.
- ↑ Molina (2026), p. 256.
- ↑ Azcarate, José María, Arte gótico en España, Madrid, Cátedra, 2000, ISBN 84-376-0894-5, p. 320.
- ↑ Retablo de los Siete Sacramentos, Museo de Bellas Artes de Valencia.
- ↑ Castañón/ Blanco/Sánchez-Barriga (2005). «La Capilla de San Blas de la catedral de Toledo: Ciclo iconográfico». El Viso. pp. p.55. ISBN 84-933107-7-8. Archivado desde el original el 3 de diciembre de 2013. Consultado el 1 de noviembre de 2012.
- ↑ Molina (2026), p. 280.
- ↑ Molina (2026), pp. 266-268.
Bibliografía
[editar]- Aliaga Morell, J. (2026), «Gherardo di Jacopo Starnina y la compañía Datini en Valencia. Nuevos documentos», Archivo Español De Arte, 99(392).
- Molina Figueras, Joan, A la manera de Italia. España y el Gótico mediterráneo, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2026, ISBN 978-84-8480-652-3
Enlaces externos
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