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Casa Cuna de Fraisoro

Casa Cuna de Fraisoro
BERJAYA
Localización
País España
Ubicación Cizúrquil, Guipúzcoa (España)
Coordenadas 43°11′22″N 2°03′45″O / 43.1895395, -2.0624118
Información general
Usos Casa Cuna
Construcción 1903 - 1994
Propietario Diputación Foral de Guipúzcoa

La Casa Cuna de Fraisoro fue una institución benéfica dedicada a la acogida de niños abandonados y a la atención de mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, gestionada por la Diputación Foral de Guipúzcoa. Inició su actividad en 1903 en el municipio de Cizúrquil (País Vasco, España) y permaneció en funcionamiento hasta 1994, cuando fue reconvertida en un centro gerontológico.[1]

A lo largo de su existencia, pasaron por el centro alrededor de 12 000 niños y se atendieron unos 3500 partos, en su mayoría de mujeres solteras que, ante el rechazo social y familiar, optaban por el abandono de sus hijos.[2]

La institución desempeñó un papel relevante en la reducción de la mortalidad infantil asociada al abandono gracias a la implantación de medidas médico-higiénicas y a un sistema basado en la lactancia materna mediante nodrizas.[3]

El periodo de mayor actividad se produjo entre 1923 y 1951, coincidiendo con la dirección médica de Jesús Alustiza Urteaga, etapa en la que se concentró una parte significativa de los nacimientos y de los menores atendidos. Durante estas décadas, Fraisoro se consolidó como un centro de referencia en España en la atención a la infancia abandonada y a la maternidad en contextos de exclusión.[4]

Historia

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Contexto y antecedentes

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Durante el siglo XIX, el abandono infantil constituyó un problema significativo en Guipúzcoa. Se estima que miles de niños fueron abandonados en la provincia y que la mortalidad entre ellos era muy elevada, superando ampliamente el 50 % durante su primer año de vida.[5] La atención a estos menores se organizaba a través de casas-torno situadas en localidades como San Sebastián, Tolosa, Azpeitia y Vergara, un sistema que resultaba poco satisfactorio para garantizar su supervivencia.[6]

Como indicador de esta situación, en las primeras décadas del siglo XX se abandonaban oficialmente 150 niños al año en Guipúzcoa.[7]

Fundación y primeros años

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Casa Cuna de Fraisoro en 1912

En este contexto, la Diputación provincial de Guipúzcoa, en colaboración con la Caja de Ahorros provincial, impulsó la creación de la Casa Cuna de Fraisoro, que inició su actividad en 1903 en el municipio de Cizúrquil.[8] El edificio fue proyectado por el arquitecto Ramón Cortázar,[9] y su funcionamiento se encomendó a una comunidad de las Hijas de la Caridad,[10]junto con personal sanitario y nodrizas internas.

En sus primeros años, el centro se dedicó principalmente a la acogida de niños abandonados. Paralelamente, se implantó un modelo asistencial basado en la lactancia materna, ya fuera por las propias madres o mediante nodrizas, y en la aplicación de medidas médico-higiénicas pioneras en España como la aplicación del test de Wassermann para la detección de la sífilis congénita.[10]

Creación de la maternidad y centralización del sistema (1913 - 1920)

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En 1913 se incorporó al centro un servicio de maternidad destinado a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, principalmente solteras y primíparas que preveían abandonar a sus hijos. Ese mismo año se clausuró el torno de Fraisoro, en consonancia con una tendencia hacia modelos asistenciales más medicalizados.[11]

Asimismo, en la década de 1910 se habían cerrado las restantes casas-torno de la provincia, lo que convirtió a Fraisoro en el centro de acogida de niños expósitos en Guipúzcoa. Los menores permanecían en la institución hasta los cinco años de edad, tras lo cual eran entregados a familias o derivados a otras instituciones como la Misericordia de Tolosa.[12]

Consolidación y etapa de mayor actividad (1920 - 1950)

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Madres, niños, monjas y el médico en Fraisoro hacia 1930

Entre las décadas de 1920 y 1950, la Casa Cuna de Fraisoro alcanzó su periodo de mayor actividad, coincidiendo con la dirección médica de Jesús Alustiza Urteaga. Durante estos años se concentró una parte sustancial de los nacimientos y de los ingresos de menores en el centro.[4]

En este periodo se introdujeron avances sanitarios relevantes, como la sueroterapia o la implantación de la vacunación infantil contra la tuberculosis en 1930, que fue pionera en Guipúzcoa.[13] Estas medidas, junto con la mejora de la alimentación y los cuidados, contribuyeron a una reducción progresiva de la mortalidad infantil.[14]

También se implementaron iniciativas de carácter social orientadas a disminuir el abandono, como la permanencia temporal de las madres con sus hijos tras el parto o, desde 1931, la concesión de ayudas económicas a aquellas que decidían hacerse cargo de ellos.[1]

Durante la guerra civil española, en 1936, la proximidad del frente generó una situación de inestabilidad en el entorno del centro, aunque la actividad asistencial continuó inalterable.[15]

Transformaciones y declive (1950 - 1994)

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Casa Cuna de Fraisoro en 1960

A partir de la segunda mitad del siglo XX, diversos factores contribuyeron al descenso progresivo de la actividad de la institución. Entre ellos destacan la mejora de las condiciones socioeconómicas, el desarrollo del sistema sanitario, la generalización de métodos anticonceptivos y la aparición de alternativas asistenciales.[6]

Desde la década de 1960, los partos comenzaron a derivarse al Hospital provincial de Guipúzcoa, lo que redujo notablemente la actividad de la maternidad. El último nacimiento en Fraisoro tuvo lugar en 1968.[16]

En las décadas siguientes, el número de menores acogidos fue disminuyendo de forma continuada. En 1981, parte de las instalaciones se destinaron a la atención de personas con discapacidad intelectual en colaboración con entidades especializadas.[17]

Finalmente, en 1994 la Casa Cuna de Fraisoro cesó su actividad como institución de acogida infantil y fue reconvertida en un centro de atención gerontológica.

Funcionamiento

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Organización y personal

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La Casa Cuna de Fraisoro estaba gestionada por la Diputación Provincial de Guipúzcoa, responsable de su financiación y supervisión administrativa. La atención recaía en una comunidad de las Hijas de la Caridad, que desempeñaban funciones cotidianas tanto con los menores como con las madres acogidas.[18]

El centro contaba además con personal sanitario compuesto por un médico director, encargado de la supervisión clínica, así como dos comadronas desde la creación de la maternidad en 1913. Junto a este equipo, desempeñaban un papel fundamental las nodrizas, que podían residir en la institución o encargarse del cuidado de los niños en el ámbito externo.[19]

Durante sus primeras décadas de funcionamiento, la dirección médica fue ejercida por los médicos titulares de Villabona, que compatibilizaban esta labor con su actividad profesional en la localidad. A partir de mediados del siglo XX, la dirección pasó a ser desempeñada por especialistas, en consonancia con la progresiva medicalización de la atención infantil.[20]

La organización del centro respondía a un modelo asistencial propio de la época, basado en la colaboración entre administración pública, personal sanitario y órdenes religiosas, que garantizaba el funcionamiento continuo de la institución y la atención integral de sus usuarios.[18]

En 1941, a instancias de Jesús Alustiza, la Diputación Provincial otorgó a la superiora Pilar Pano Castarlenas el distintivo blanco de primera clase por su labor en la Casa Cuna desde 1909.[21] En este sentido, en 1986 el que fuera presidente de la Diputación Xabier Aizarna hizo entrega en la Casa Cuna de una placa conmemorativa a José Antonio Alustiza en reconocimiento a su trabajo en Fraisoro.[22]

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Jesús Alustiza Urteaga

Atención a madres y maternidad

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En 1913, la Casa Cuna de Fraisoro incorporó un servicio de maternidad destinado a la atención de mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad. La mayoría de las internas eran mujeres solteras y jóvenes que ingresaban en el centro en las últimas fases de la gestación, generalmente a partir del séptimo mes de embarazo.[23]

El ingreso estaba sujeto a determinadas condiciones establecidas por la institución, orientadas principalmente a mujeres primíparas que preveían no poder hacerse cargo del recién nacido. Además de la atención al parto, el centro proporcionaba alojamiento, manutención y seguimiento sanitario durante el periodo previo y posterior al nacimiento.[24]

Con el objetivo de mejorar la supervivencia infantil, se fomentó la permanencia temporal de las madres con sus hijos tras el parto. Esta medida de alcance estatal permitía garantizar la lactancia materna en las primeras semanas de vida y contribuía, en algunos casos, a que las madres reconsideraran la decisión inicial de abandono.[25]

A partir de la década de 1920, se habilitaron también habitaciones de pago destinadas a mujeres que deseaban preservar su anonimato, lo que refleja la persistencia del estigma social asociado a la maternidad fuera del matrimonio en ese periodo.[26]

En 1931, a instancias de Jesús Alustiza, la Diputación Provincial implantó una medida de carácter social consistente en la concesión de ayudas económicas durante un periodo determinado a aquellas madres que decidían quedarse con sus hijos. Esta iniciativa contribuyó a la reducción progresiva de los abandonos definitivos.[27]

La mayoría de las madres eran jóvenes, generalmente de entre 15 y 25 años. Predominaban las de origen guipuzcoano (64 %), seguidas de navarras (13 %). Tras su paso por Fraisoro, un 50 % volvían a sus hogares y las demás se colocaban como nodrizas, en el servicio doméstico y una minoría terminaba en la prostitución o ingresaba en órdenes religiosas, especialmente las Oblatas del Santísimo Corazón.[16]

Sistema de lactancia y nodrizas

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La lactancia materna constituyó uno de los pilares fundamentales del modelo asistencial de la Casa Cuna de Fraisoro. Siempre que era posible, esta era realizada por las propias madres durante su estancia en el centro. En los casos en que esto no era viable, se recurría a nodrizas, que desempeñaban un papel esencial en la alimentación y cuidado de los recién nacidos.[28]

Las nodrizas podían residir en la institución como internas o encargarse de la crianza de los menores en el exterior, distribuidas por distintas localidades de la provincia. Este sistema permitía descongestionar el centro y ofrecer una atención más individualizada en Fraisoro a los niños en situación más delicada.[19]

En caso de necesidad, se utilizaba leche maternizada en la granja de Fraisoro, situada en un solar anexo a la Casa Cuna.[29]

A partir de la década de 1940, la progresiva introducción de fórmulas de leche artificial más completas redujo la dependencia de las nodrizas, lo que llevó a su desaparición paulatina en las décadas posteriores.[30]

Atención sanitaria

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Quita membranas de difteria utilizada en Fraisoro

La Casa Cuna de Fraisoro incorporó de forma temprana prácticas médico-higiénicas orientadas a reducir la mortalidad infantil, en un contexto en el que las enfermedades infecciosas constituían una de las principales causas de fallecimiento.[6]

Entre las medidas adoptadas se encontraba la aplicación de pruebas diagnósticas para la detección de enfermedades transmisibles, así como el control sanitario de madres y recién nacidos. Asimismo, el centro participó en la introducción de campañas de vacunación infantil en la provincia, incluidas las primeras vacunaciones contra la tuberculosis a partir de 1930.[13]

Estas actuaciones permitieron una reducción progresiva de la mortalidad, especialmente en comparación con periodos anteriores caracterizados por la ausencia de atención médica sistemática. Hasta mediados del siglo XX, las principales causas de mortalidad estaban relacionadas con infecciones gastrointestinales y respiratorias, además de enfermedades como la meningitis, la tuberculosis y la tosferina.[6] Los últimos niños que fallecieron en Fraisoro según el médico Víctor Ormaetxea fueron un niño con síndrome de Down y un niño afectado de VIH/sida.[31]

La evolución de los tratamientos médicos como el aislamiento de infecciosos, la utilización de suero y plasma endovenoso, transfusiones madre - hijo o la introducción de antibióticos, contribuyó de manera decisiva a la mejora de los resultados sanitarios del centro en la segunda mitad del siglo XX.[16]

La dirección del centro estuvo a cargo de distintos médicos a lo largo del siglo XX, entre los que destacó Jesús Alustiza Urteaga (1923–1951), durante cuyo mandato se produjo el periodo de mayor actividad.[4]

Destino de los menores

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El destino de los menores variaba en función de distintas circunstancias. Una parte era adoptada o prohijada, mientras que un 51 % regresaban con sus familias biológicas, especialmente en los casos de abandono temporal motivado por dificultades económicas o de salud.[2]


El 4 % de los niños no eran adoptados ni prohijados por familias y eran derivados a otras instituciones asistenciales de la provincia al alcanzar los 5 años de edad. Muchos de estos niños presentaban discapacidades físicas o psíquicas.[2]

Los diferentes estudios realizados sobre el conjunto del periodo de funcionamiento del centro indican que una proporción relevante de los ingresos correspondía a situaciones de abandono no definitivo, lo que pone de manifiesto el papel de Fraisoro como recurso de apoyo temporal para familias en situación de vulnerabilidad.[32]

Datos de actividad

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Durante las primeras décadas del siglo XX, el número de ingresos anuales fue elevado. En torno a 1923, el centro alcanzó el mayor volumen de ocupación de su historia, con más de 300 niños acogidos simultáneamente en la institución, a los que se sumaba un número similar atendido por nodrizas externas en distintos puntos de la provincia.[10]

En cuanto a la evolución de la mortalidad infantil, se observa una disminución progresiva a lo largo del tiempo. A finales del siglo XIX, en sistemas asistenciales previos de la provincia, la mortalidad superaba el 50 %. En Fraisoro, esta cifra se redujo a aproximadamente un 25 % en la primera década del siglo XX, descendiendo posteriormente hasta el 12 % en la década de 1920 y situándose en torno al 2 % a partir de mediados del siglo XX.[33]

El número de nacimientos en el centro alcanzó su máximo en 1948, con 76 partos registrados. A partir de la década de 1960, el traslado de los partos al Hospital provincial de Guipúzcoa provocó la práctica desaparición de la actividad de la maternidad.[34]

Desde la década de 1970, el número de menores acogidos disminuyó de forma continuada, situándose por debajo del centenar en los últimos años de funcionamiento del centro.[20]

Diversos estudios sobre el conjunto del periodo indican que aproximadamente un 51 % de los niños fueron reintegrados en sus familias biológicas, un 32 % fueron adoptados y el resto fue prohijado por otras familias o derivado a instituciones asistenciales. Estos datos reflejan la importancia del abandono temporal frente al abandono definitivo en el funcionamiento de la Casa Cuna.[12]

En 1923 se celebró en San Sebastián el 2.º congreso nacional de pediatría y el día 4 de septiembre los congresistas Juan Bravo Frías y Juan Antonio Alonso Muñoyerro[35] entre otros visitaron la Casa Cuna de Fraisoro como aprendizaje para otros lugares.[36]

Estos médicos junto con los médicos Jesús Alustiza y posteriormente José Antonio Alustiza,[37] que dirigieron la Casa Cuna durante 63 años, eran partidarios de la identificación legal del padre en casos de abandono con implicaciones económicas, aunque la medida no llegó a implementarse.[22]

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José Antonio Alustiza en Fraisoro

Impacto y legado

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La Casa Cuna de Fraisoro desempeñó un papel significativo en la atención a la infancia abandonada y a las mujeres en situación de vulnerabilidad en Guipúzcoa durante gran parte del siglo XX. Su creación se inscribe en el proceso de transformación de los sistemas de beneficencia en España, caracterizado por una creciente intervención de las instituciones públicas y por la progresiva incorporación de criterios médicos en la asistencia social.[38]

Uno de los principales efectos de su actividad fue la reducción de la mortalidad infantil asociada al abandono frente a las elevadas tasas registradas en el siglo XIX.[5]

El funcionamiento del centro también refleja las condiciones sociales de la época, especialmente el estigma asociado a la maternidad fuera del matrimonio, la pobreza y la falta de recursos para la crianza.[39] En este contexto, Fraisoro actuó como un recurso asistencial tanto permanente como temporal para mujeres en situación de vulnerabilidad.[40]

La Casa Cuna de Fraisoro se consolidó como un centro destacado de los modelos de protección a la mujer y a la infancia anteriores al desarrollo del sistema moderno de servicios sociales en España. Su trayectoria permite comprender la evolución de las respuestas sociales y sanitarias frente al abandono infantil y la maternidad en contextos de exclusión a lo largo del siglo XX.[41]

Véase también

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Referencias

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  1. 1 2 Gorrotxategui, Pedro (2025). «La puericultura y las Casas Cuna en España». Cuadernos de historia de la pediatría española. AEP.
  2. 1 2 3 Alustiza Martínez, Carlos. Casa Cuna de Fraisoro. Auñamendi Eusko Entziklopedia. Consultado el 2022.
  3. García Magriñá, Eva (31 de marzo de 2011). «Fraisoro vio nacer 12000 niños». Diario Vasco.
  4. 1 2 3 Alustiza Martínez, Carlos (2023). «Jesús Alustiza Urteaga». Enciclopedia Auñamendi.
  5. 1 2 Valverde Lamfus, Dolores. Niño, Niña(El Niño Abandonado). Auñamendi Eusko Entziklopedia.
  6. 1 2 3 4 Pérez Moreda, Vicente (2005). «La Infancia abandonada en España». Real Academia de la Historia.
  7. Barrena Osoro, Elena (1995). Hemen. Fundación Social y Cultural Kutxa. p. 134. ISBN 84-7173-273-4.
  8. Martínez Martin, María Ascension. «Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa». Enciclopedia Auñamendi.
  9. «Ramón Cortazar». Real Academia de la Historia.
  10. 1 2 3 Múgica, Serapio (1918). «Beneficencia y Sanidad. Expósitos». Geografía de Guipúzcoa.
  11. Alustiza Martínez, Carlos (2022). «Niños abandonados en Guipúzcoa». Enciclopedia Auñamendi.
  12. 1 2 Ferreira Iñarra, Edurne (2017). «Estudio de la posible victimación de los menores». Universidad del País Vasco: Pg 73.
  13. 1 2 Alustiza Martínez, Carlos (2023). «Tuberculosis en Guipúzcoa». Enciclopedia Auñamendi.
  14. Alustiza Martínez, Carlos. «Acogida infantil en la Casa Cuna de Fraisoo». Revista del Colegio de Médicos de Guipúzcoa.
  15. «Fraisoro desde su nacimiento a la guerra civil.». Hernandorena Kultur Elkartea.
  16. 1 2 3 Uribe-Etxebarria Flores, Aranzazu (2002). «Hechos históricos. La Casa Cuna de Fraisoro.». Hik Hasi.
  17. «Historia». Uliazpi.
  18. 1 2 Diputación Provincial de Guipúzcoa (1916). Reglamento general de expósitos para Guipúzcoa. p. cap II. artículo 9º.
  19. 1 2 Alustiza Martínez, Carlos (2022). «Nodrizas en Guipúzcoa». Enciclopedia Auñamendi.
  20. 1 2 «Casa de madres y niños excluidos de la sociedad. Argia, 8 de enero de 2012.».
  21. «Pano Castarlenas, sor Pilar». Anales Españoles. Índices. Pg 196.
  22. 1 2 «Alustiza Iriarte, José Antonio». Real Academia Nacional de Medicina Española. 2025.
  23. Salinas, Aitziber (2020). «Abandonar el hijo para que viva». Noticias de Guipúzcoa.
  24. Guipúzcoa. Diputación Provincial. Atzo Atzokoa. Cap. 4.
  25. Revuelta, Bárbara (2011). «Los usos de la inclusa de Madrid, mortalidad y retorno a principios del siglo XX (1890-1935)». Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid.
  26. Iparraguirre, Antton (2017). «El estigma de los expósitos». Diario Vasco.
  27. «¿Quién cuidaba en Fraisoro?». Diputación Foral de Guipúzcoa.
  28. Valverde Lamfus, Dolores. «Los Niños Expósitos y sus Nodrizas en el País Vasco». Cuadernos de Historia-Geografía: Pg 239. Archivado desde el original el 12 de agosto de 2013. Consultado el 6 de febrero de 2022.
  29. «Fraisoro. Laboratorio. Historia». Diputación Foral de Guipúzcoa.
  30. Soler, Elena (2013). «Nodrizas, madre y hermanos de leche en España». University in Prague.
  31. García Magriñá, Eva (2011). Fraisoroko amak, Fraisoroko haurrak. Manuel Larramendi. Kultur Bazkuna. p. Pg 249. Archivado desde el original el 8 de febrero de 2016. Consultado el 1 de diciembre de 2020.
  32. «Gipuzkoa respetó la legislación en las adopciones entre 1940 y 1990». E.I.T.B. 2014.
  33. «José Antonio Alustiza Iriarte - Enciclopedia Auñamendi».
  34. Alustiza, Carlos (2022). «Madres de los niños expósitos en Gipuzkoa». Enciclopedia Auñamendi.
  35. «La Medicina de los niños. !900-1936. p. 278». Tesis Doctoral. Univ. Complutense de Madrid.
  36. Alaba, Javier. «La Noticia Médica en la prensa vasca». Tesis Doctoral U.P.V. Pg 79.
  37. «Médicos Históricos Españoles. Alustiza Iriarte, José Antonio». Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid.
  38. Huertas, Rafael (1994). «Salud Pública en la España contemporánea.Introducción». Dynamis.
  39. Maceiras Rey, Carmen (2018). «Las niñas abandonadas». Tesis Doctoral. Univ. Complutense de Madrid: pg 597.
  40. Ruiz, Uri (2002). «Bosquejos históricos: La casa de acogida Fraisoro en Guipúzcoa: el trato a los niños abandonados en las primeras décadas del siglo XX.». Proyecto educativo vasco.
  41. José María Salaberría. «"Los niños de la Inclusa”, ABC, 2 de marzo de 1927».

Enlaces externos

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Bibliografía

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  • García Magriñá, Eva (2010). Fraisoroko amak, Fraisoroko aurrak. Manuel Larramendi Kultur Bazkuna.
  • García Magriñá, Eva (2021). Mujeres de barro, infancias de cristal. Kutxa Kultur.