Dioniso, escultura en mármol, sigloIIa.C., Museo del LouvreDioniso (sentado en un trono) con Helios, Afrodita y otros dioses. Fresco antiguo de Pompeya.Las ménades, compañeras de Dioniso
En la mitología griega, Dioniso (en griego clásico: Διόνυσος, Diónysos) es el dios del vino[1] de la tradición clásica y uno de los doce dioses olímpicos.[2] Es también conocido como Baco (gr. Βάκχος, Bákchos; lat.Bacchus) entre griegos[3][4] y romanos.[5] Para los expertos se trata de un dios asociado a la fertilidad exuberante, viñas, vino, ebriedad, trance, teatro, locura, libertad, liberación, transgresión y liminalidad. Dioniso es la potencia divina que altera el orden establecido, el dios de la alteridad, la ruptura de límites y del desborde vital[6] (ζωή, zōḗ).[7]
Hesíodo sitúa su origen en Tebas y dice que Dioniso es hijo de Zeus y Sémele, hija de Cadmo.[17] Madre, hijo y Ariadna, la esposa de Dioniso, son ahora todos dioses.[18]Homero nos habla de su periplo mítico de afirmación divina en Tracia[19] y los himnos homéricos de su doble nacimiento[20] y de su nodrizas, las Nisíades.[21] Había descubierto la vid y se vanagloriaba de haber elaborado y extendido el consumo del vino.[22] Como dios de la exuberancia vegetal sus símbolos son el tirso (θύρσος) y la hiedra (κισσός); y como dios de la fertilidad de las viñas (ἄμπελος), los racimos de uvas (βότρυς) y el cántaro (κάνθαρος) para beber vino.[23]
Las bacantes de Eurípides es la fuente más importante sobre su culto y lo cita como un dios liberador.[24][25] La misión divina de Dioniso consiste en presidir las fiestas, guiando a los celebrantes con danza y risas al son del aulós, y disipando todas las penas y preocupaciones con el vino.[26] También se incluyen los crótalos, el tympanum y rituales en trance como la omofagia y el sparagmos.[27] Dioniso fue conocido en la tragedia como Baco,[28] el frenesí que inducía era la βακχεία (bakcheía, ‘furor báquico’) y sus seguidoras las bacantes.[29] Dio en español las voces «bacanal»[30] y «báquico».[31]
Casi todas las tragedias lo presentan como «extranjero».[32] Las representaciones de la Grecia arcaica mostraban a Dioniso como un hombre maduro y barbudo; con el helenismo y Roma pasó a ser un efebo imberbe y afeminado.[33][34] Su comitiva, el ruidoso tíaso, se compone de Sileno y las ménades.[35] Su campaña contra la India se narra en las Dionisíacas.[36] Los investigadores han discutido la relación de Dioniso con el «culto de las almas», la regeneración y su capacidad para presidir la comunicación entre los vivos y los muertos.[37] En tiempos modernos inspiró la filosofía dionisíaca.[38][16]
El nombre Dionysos es de significado incierto. Su elemento -nysos bien puede ser de origen extraheleno, pero dio- ha sido relacionado desde antiguo con Zeus (genitivo Dios). Para los autores griegos, Nisa era una ninfa que lo crio, o la montaña (Niso) donde era atendido por varias ninfas (las Nisíades), que lo alimentaron y lo hicieron inmortal por orden de Hermes.[39]
Según la etimología estoica propuesta por Cleantes, en la que dianysai se traduce como «recorrer totalmente», Dioniso es identificado con el sol que cada día «recorre enteramente el círculo celeste». Siglos más tarde, Macrobio transmite en sus Saturnales diversas alegorías de Dioniso-sol, siendo Dioniso el «sol nocturno» que recorre el hemisferio inferior y Apolo el «sol diurno» que transita el hemisferio superior; las edades de Dioniso —niño, efebo, barbudo— simbolizan los ciclos solares de crecimiento y decrecimiento durante todo el año, por lo que el dios gobierna la fertilidad de la tierra y los frutos junto a las diosas «lunares» (Deméter y Perséfone). Como divinidad solar Dioniso encarna la potencia masculina del cosmos, «espíritu (pneûma) generador y nutricio» para los estoicos según Plutarco, y como Liber Pater romano considerado «padre de todas las cosas» y dador del «poder seminal» asociado a la procreación. En este último sentido, es asociado en general con la naturaleza húmedo-cálida y ligado a las plantas frutales según Porfirio, idéntico a Osiris en Plutarco.[40]
Dioniso es la esencia de la dualidad, el éxtasis y la ruptura de los límites. Sus facetas principales abarcan desde la celebración agrícola hasta los aspectos más oscuros de la psique humana.
Representa la embriaguez mística, el frenesí (manía) y la posesión divina que permitía a sus fieles unirse directamente con lo sagrado.[41]Las bacantes de Eurípides es la obra cumbre que describe el culto extático. Las ménades o bacantes abandonan la ciudad para danzar en las montañas, poseídas por el dios, experimentando el enthousiasmos (tener a la divinidad dentro).[42] El ditirambo es la composición lírica griega dedicada exclusivamente a Dioniso, que según Aristóteles dio origen a la tragedia en Atenas.[43]
Como dios de la vegetación, la savia y la fuerza vital, Dioniso personifica el renacimiento de la naturaleza y el ciclo agrícola de la vid.[44] En los Himnos homéricos se narra cómo el dios hace brotar una vid cargada de racimos y un torrente de vino aromático a bordo de un barco de piratas que lo había secuestrado, demostrando su control sobre la naturaleza vegetal.[45]Plutarco vincula a Dioniso directamente con el principio húmedo de la naturaleza (savia, semen, vino, agua), que es la fuente de toda fertilidad y generación biológica.[46]
Como dios de la liberación de las ataduras y miedos
Bajo el epíteto de Dioniso Lisio (el Liberador), el dios rompía las cadenas del ego, las jerarquías sociales y las rígidas normas de la polis griega.[47] En Eurípides el culto dionisíaco disuelve las barreras sociales: mujeres, esclavos y ancianos (como Cadmo y Tiresias) escapan del control del rey Penteo para participar en igualdad de condiciones en los rituales de la montaña.[48] Las fiestas Dionisias y Antesterias son celebraciones cívicas en Atenas donde se suspendían temporalmente las labores cotidianas, los prisioneros eran liberados bajo fianza y los roles sociales se invertían a través del uso de máscaras.[49]
Dioniso habita en la frontera entre la civilización y lo salvaje, castigando a quienes rechazan su culto con la locura destructiva y la muerte ritual (sparagmos o desmembramiento).[50] En Las bacantes el rey Penteo prohíbe el culto dionisíaco. Como castigo, Dioniso lo induce a la locura y hace que su propia madre, Ágave, lo confunda con un león y lo desmiembre viva.[51] En el mito de las Miníades las hijas de Minias se niegan a asistir a los rituales del dios y se quedan tejiendo en casa. Dioniso llena sus telares de hiedra y vino, e infunde en ellas una locura que las lleva a devorar a uno de sus propios hijos antes de ser transformadas en murciélagos.[52]
Como dios del renacimiento y la vida indestructible (zoé)
La faceta órfica de Dioniso transforma al dios en el eje de una doctrina de salvación, donde encarna la zoé (vida eterna y divina) frente a la bíos (vida mortal), protagonizando un mito de desmembramiento y resurrección.[53][54] Tras ser descuartizado por los titanes y renacer, la humanidad nace de las cenizas de estos, resultando en una doble naturaleza humana:[55] un cuerpo material (titánico) y un alma divina e inmortal (dionisíaca).[56] Esta perspectiva, analizada por Karl Kerényi, presenta a Dioniso como la zoé, representando la corriente de vida pura e indestructible, en contraste con bíos, que es la vida individual con límites.[57]
Heródoto sabía que el culto a Dioniso llegó más tarde a los griegos que el resto, pues comenta:
Así es, la historia griega cuenta que tan pronto nació Dioniso, Zeus lo llevó a Nisa, en Etiopía, allende Egipto, y como con Pan, los griegos no saben qué fue de él tras su nacimiento. Resulta por tanto claro para mí que los griegos aprendieron los nombres de estos dos dioses más tarde que los nombres de todos los otros, y sitúan el nacimiento de ambos en el momento en que los conocieron.[58]
Muchos griegos estaban seguros de que el culto a Dioniso había llegado a Grecia desde Anatolia,[59] pero sus nociones sobre si Nisa estaba situada en Anatolia, en Libia («lejos al oeste junto al gran océano»),[60]Etiopía[61] o Arabia[62] son lo suficientemente variables como para sugerir que se pretendía un lejano país mágico, quizás llamado Nisa (gr. Νῦσα, lat. Nysa), para explicar el ilegible nombre del dios: ‘dios de Nisa’.[63]Apolodoro parece seguir a Ferécides, quien cuenta cómo el infante Dioniso, dios de la parra, fue criado por las ninfas de la lluvia, las Híades, en Nisa.[64] Sin embargo, el nombre que los hititas anatolios se daban a sí mismos en su propia lengua (nesili) era Nesi.[65] La influencia hitita en la cultura griega antigua casi nunca es apreciada.[66]
Más tardíamente, ya a comienzos del sigloXIX durante el Romanticismo alemán, la opinión generalizada situó el origen de Dioniso —así como del resto del panteón griego— en la India: como «señor de la naturaleza» se le asoció con el dios hindú Shiva, el cual habría pasado metamorfoseado a Occidente a través del Próximo Oriente, Egipto (asociado, como dios sufriente, a Mitra y Osiris), Tracia y Grecia, donde la deidad oriental habría sido finalmente humanizada y rebajada a la condición de héroe mediante el mito épico.[67]
Las anteriores contradicciones sugieren a algunos que no se está tratando con la memoria histórica de un culto extranjero sino con un dios inherentemente extranjero. Y de hecho, el nombre de Dioniso aparece documentado con anterioridad al 1200a.C. en las tablillas en idioma micénico como DI-WO-NI-SO-JO,[68] y Károly Kerényi lo localiza en la Cretaminoica, donde su nombre minoico es desconocido pero su característica presencia resulta reconocible. Claramente, Dioniso había estado con los griegos y sus predecesores mucho tiempo, y aun así retuvo –en parte– el recuerdo de su procedencia extranjera.[69]
La hiedra y el vino[90] son los signos de la característica atmósfera dionisíaca, y Dioniso está estrechamente asociado con los sátiros, centauros y silenos.[91] A menudo aparece montando un leopardo, llevando una piel de nébrida,[92] o sobre un carro tirado por panteras,[93] y también puede ser reconocido por el tirso que lleva.[94] Además de la parra y su alter ego salvaje estéril, la hiedra espinosa, ambas a él consagradas, la higuera también era un símbolo suyo.[95] La piña que coronaba su tirso le relacionaba con Cibeles,[96] y la granada con Deméter.[97] En Atenas se celebraban en su honor las Dionisias y las Leneas.[98] Los iniciados lo adoraban en los misterios dionisíacos, que eran parecidos y estaban relacionados con los misterios órficos.[99] Se decía que Orfeo había inventado los misterios de Dioniso.[100] Dioniso también está asociado a la fertilidad vegetal de las vides; se lo relaciona con Deméter como complemento del alimento básico (vino y pan), y se le atribuyen efectos medicinales y psicológicos, como aliviar el dolor, estimular la sociabilidad, la palabra y la franqueza.[101]
El culto de Dioniso tuvo influencia más tarde en Roma, entre los siglos III y IIa.C.,[102] introducido desde la Magna Grecia (los pueblos griegos del sur de Italia), y a través de la Etruria, influida por los griegos, donde fue identificado con el dios etruscoFufluns.[103] Dioniso se equipara también con Liber (el libre’, también Liber Pater). Era un dios de la fertilidad y el crecimiento, casado con Libera. Su fiesta era la Liberalia, celebrada el 17 de marzo, pero en algunos mitos también se celebraba el 5 de marzo.[13][14]
Su presencia activa en los relatos, creencias y prácticas rituales se prolongó hasta época tardorromana (siglos III y IVd.C.).[104][105] Los romanos rindieron culto a su equivalente romano, Baco, su nombre deriva de bacanal.[106] Las bacanales eran fiestas que se celebraban en secreto y con la sola participación de mujeres en la arboleda de Stímula (lucus Stimulae), cerca del monte Aventino el 16 y 17 de marzo.[107] Posteriormente, se extendió la participación en los ritos a los hombres y las celebraciones tenían lugar cinco veces al mes.[108] La notoriedad de estas fiestas, donde se suponía que se planeaban conspiraciones políticas, provocó en 186a.C. un decreto del Senado —el llamado Senatus consultum de Bacchanalibus, inscrito en una tablilla de bronce descubierta en Calabria (1640) y actualmente en Viena— por el que las bacanales fueron prohibidas en toda Italia, bajo sospecha de que eran realizadas para tramar crímenes.[109] Prohibidas hasta cierto punto, en ciertas ocasiones especiales debían ser aprobadas por el Senado.[110] Pese al severo castigo infligido a quienes se sorprendía violando este decreto, las bacanales no fueron sofocadas, especialmente en el sur de Italia, durante mucho tiempo.[111]
Dendrites (Δενδρίτης Dendrítês, ‘el de los árboles’), como poderoso dios de la fertilidad.
Dimorfo (Δίμορφoς), por el hecho que podía mostrarse como bello o como terrible de acuerdo a las circunstancias.
Ditirambo (‘el de la doble puerta’) se usa a veces para referirse a él en las solemnes canciones cantadas en los festivales, y hace referencia a su prematuro nacimiento.
Egóbolo (‘matador de cabras’), nombre bajo el que fue adorado en Potnias (Beocia).[118]
Eleuterio (Ελευθερευς, ‘el libertador’), también aplicado a Eros.
Enorques (‘con bolas’[119] o quizá ‘en los testículos’, en alusión a Zeus cosiendo al infante Dioniso en su muslo),[120] otra forma relacionada con la fertilidad en Samos y Lesbos.
Hías, como divinidad asociada a las lluvias y a la procreación humana.[122]
Leneo, como «inventor» o bien «protector del lagar».[123]
Licnito (‘el del bieldo, harnero o criba’) le hacía un dios de la fertilidad relacionado con las religiones mistéricas. El bieldo era un instrumento similar a una pala que se usaba para aventar, es decir separar la paja del grano. Como si la divinidad fuera una especie de criba de almas. También se relaciona este epíteto con la significación de «cuna», por lo que habría una alusión a un culto de Dioniso-niño.[124]
Lieo (‘el que desata’), como un dios de la relajación y la liberación de las preocupaciones.
Omadio (Ὠμάδιος, ‘que come la carne cruda’), sobrenombre de Baco en Quíos.
Pericionio, «rodeado de columnas».[125] Alude este epíteto a un episodio de la vida del dios Dioniso en Tebas. Cf.Eurípides, Las fenicias, 654, donde se menciona una danza que merece este calificativo. Al parecer, las vides del dios, enlazándose a las columnas de la fortaleza tebana, lograron superar la fuerza de un terremoto.
Yaco o Íaco (Ιακχος) le relaciona con los misterios eleusinos, donde era conocido como hijo de Zeus y Deméter. El nombre puede proceder de ιακχος (iakchos), un himno cantado en honor de Dioniso.[117][121]
Yóbaco, porque lanza muchas voces de este tipo.[117]
Zagreo, como niño-dios despedazado y devorado por los titanes, según un mito de origen posiblemente órfico.[126]
Dioniso tuvo un nacimiento inusual y prematuro que evoca la dificultad de encajarlo en el panteón olímpico. Zeus enamorado de Sémele yació con ella a escondidas de Hera. Zeus prometió conceder a Sémele lo que pidiese, y ella, engañada por Hera, pidió que se le presentase tal como había ido al desposorio con la diosa. No pudiendo negarse, Zeus llegó al tálamo en un carro y lanzó el rayo, y así Sémele murió calcinada. Zeus, arrebatando del fuego el feto de seis meses, lo cosió en su muslo. A su debido tiempo Zeus deshizo el cosido y nació Dioniso.[132]
A Dioniso se le da el nombre de Dímētōr (δίμητωρ) porque sus dos nacimientos equivalían a tener «dos madres» distintas: de la tierra a través de Sémele y un nacemento a través del cuerpo de Zeus.[133] Zeus confió al bebé en manos de Hermes. Este lo llevó a Atamante e Ino, la hermana de Sémele, y los persuadió para que lo criasen como a una muchacha. Pero Hera, indignada, los enloqueció. Zeus eludió la cólera de Hera transformando a Dioniso en cabrito, y Hermes se lo llevó a las ninfas Nisíades, que habitaban Asia.[132] O bien Zeus le encargó la educación de su hijo a Niso, quien ejerció de preceptor para Dioniso.[134]
Los Himnos homéricos dudan sobre el lugar en donde Sémele dio a luz a Dioniso, y barajan los nombres de Drácano, Icaria, Naxos, un lugar junto al Alfeo o Tebas, pero finalmente se decantan por Nisa, una montaña alta y frondosa, lejos de Fenicia y cerca de las corrientes de Egipto.[135] En la Ilíada se menciona el célebre ‘vino pramnio’ (πράμνειος οἶνος), un bálsamo fuerte.[136]Eratóstenes afirma que ese vino procede de la isla de Ícaro (Icaria) y que debe su nombre a Pramnos, una gran montaña de dicha isla, donde se cultiva. Allí, las laderas estaban consagradas a Dioniso, ya que la tradición sitúa en esa cima el lugar exacto donde el dios salió del muslo de Zeus.[137]
El renacimiento es el principal motivo de adoración en las religiones mistéricas, pues su muerte y resurrección eran sucesos de reverencia mística. Este relato se usó en muchos cultos griegos y romanos. Variantes del mismo se encuentran en la obra de Nono, y también en varios poemas fragmentarios órficos, que mencionan al Dioniso nacido de Perséfone con el nombre de Zagreo o Yaco.[138][139] Otros afirman que Dioniso había sido introducido en los misterios de Cibeles y la sirvió bien.[140]
Dioniso fue el descubridor de la vid y, enloquecido por Hera, anduvo errante por Egipto y Siria. Acogido primero por Proteo, rey de los egipcios, llegó más tarde a Frigia; allí, purificado por Cibeles e iniciado en sus rituales, recibió de ella la túnica y marchó a través de Tracia contra los indios. Licurgo, rey de los edones que habitaban a orillas del río Estrimón, fue el primero que lo ultrajó y lo expulsó. Dioniso se refugió en el mar junto a Tetis, hija de Nereo, pero las bacantes y una multitud de sátiros que lo seguían fueron apresadas. De pronto las bacantes quedaron libres y Licurgo se volvió loco por obra de Dioniso.[22]
Después de recorrer Tracia y toda la tierra índica, donde erigió estelas, llegó a Tebas y obligó a las mujeres a abandonar sus casas y a entregarse al delirio báquico en el monte Citerón. Penteo, hijo de Ágave y heredero del reino de Cadmo, intentó impedirlo, pero fue desmembrado por su propia madre en un rapto de locura. Dioniso, una vez que hubo mostrado a los tebanos que era un dios, se dirigió a Argos, y allí de nuevo, al no recibir veneración, infundió locura en las mujeres: en los montes devoraban la carne de sus hijos lactantes.[141] También estableció una lucha contra los escitas y las amazonas, saliendo victorioso.[142]
Para cruzar de Icaria a Naxos alquiló una trirreme de piratastirrenos. Estos, habiendo embarcado, con el propósito de venderlo pasaron de largo por Naxos y pusieron rumbo a Anatolia, pero Dioniso convirtió el mástil y los remos en serpientes y llenó el barco de yedra y sonido de flautas. Los piratas, enloquecidos, se arrojaron al mar y se transformaron en delfines; de este modo los hombres comprendieron que era un dios y lo honraron.[143]
Se dice que, después de la campaña contra la India, Dioniso ascendió como dios al Olimpo.[144] También rescató del inframundo a su madre, y dándole el nombre de Tíone subió con ella al Olimpo.[143] No obstante, Zeus juzgó a Dioniso digno del título de dios olímpico al haber luchado contra los gigantes;[145] venció al gigante Éurito con su tirso.[146] O bien Dioniso, Hefesto, los sátiros y los silenos vinieron a lomos de asnos y estos, al ver a los gigantes, rebuznaron tan fuerte que provocaron la huida de los gigantes.[147] Cuando los dioses se enfrentaron a Tifón huyeron a Egipto adoptando diferentes formas y Dioniso prefirió la de macho cabrío.[148]
Pero Dioniso, enamorado de Ariadna, la raptó en Naxos y se la llevó a Lemnos. Allí yació con ella y engendró a Toante, Estáfilo, Enopión y Pepareto.[149] Se dice que la Corona boreal era la corona de Ariadna colocada entre las estrellas: Dioniso la catasterizó cuando los dioses celebraron sus bodas en la isla de Día; con ella Dioniso había coronado primero la novia.[150] Pero nieto de Toante fue Euneo, rey lemnio durante la guerra de Troya.[151] También las Viticultoras de Delos, descendientes de Estáfilo, fueron bendecidas por Dioniso.[152]
El séquito extático de Dioniso era llamado el tíaso (θίασος) y estaba formado principalmente por ménades. Lleva también a Gelos («Risa») y Como («Exceso»), dos divinidades muy dadas a la diversión y los banquetes.[153] Dos figuras femeninas en la tradición tardía también están relacionadas con su culto: Mete («Ebriedad»)[154] y Télete («Iniciación»).[155] Según Estrabón, el tíaso de Dioniso se componía de:[156]
o tías o tuyas; ninfas o muchachas «del tíaso», naturales de Ática y Delfos[162]
hombres
bacantes
aunque son menos comunes, los bacantes (βάκχοι, bákchoi) son los ‘bacantes masculinos’; siempre de naturaleza mortal.[163] «Bacante» es un sustantivo femenino y masculino por igual.[164]
satiriscos
sátiro joven, adolescente o efebo; estilizados y dóciles; especialmente en el teatro[165]
versión envejecida, calva y panzuda de los sátiros; poseen una sabiduría oculta y dotes proféticas[167]
títiros
sátiros musicales que tocan la flauta; palabra doria para sátiro[168]
En las Dionisíacas se dice que Rea, recorriendo el firmamento, invocó a las tropas rústicas de los démones para su expedición contra la India. Primero convocó a las ninfasnáyades y hadríades, armada de los bosques,[169] y a los curetes, guerreros que se deleitan con la música.[170] De Lemnos llegaron los cabiros, expertos en la fragua.[171] De Creta vinieron los dáctilos y los coribantes, danzarines y guerreros.[172] De Rodas se unieron los odiosos telquines y venían de una cueva del Océano.[173] También llegaron los centauros, entre ellos Folo y Quirón, y además los cíclopes, capaces de arrojar enormes peñascos.[174] Desde las montañas acudieron los panes, hijos de Pan, doce en número y con rostro y cuernos de cabra.[175] Después vino el anciano Sileno con sus tres hijos, los silenos; todos acompañados por catorce sátiros, hijos de Hermes.[176] También los fereos, doce centauros cornudos hijos de las Híades,[177] y otros centauros de Chipre.[178] Finalmente llegaron en tropel las huestes femeninas: las bacantes de Meonia y Sípilo; las ninfas oréades y melias; y finalmente las ménadeslidias y las basárides tracias.[179] Su enemigo a batir es el impío rey Deríades, que negaba a los dioses olímpicos y los dones del vino; era hijo del dios fluvialHidaspes y de Ástride, hija de Helios.[180]
Siendo un dios asociado a la trangresión y la dualidad, Dioniso es citado como un ser femenino y rodeado por mujeres. Penteo se refiere a él como un bárbaro (‘extranjero’) afeminado[181] y además fue criado por Ino y Atamante como una muchacha.[132]Séneca enfatiza que el dios adoptó con gusto y de forma permanente una estética femenina caracterizada por cabellos perfumados, vestidos holgados de tonos azafrán, corpiños y mantos largos.[182] También se comportaba como una muchacha una vez que alcanzó la adolescencia.[183] Otros refieren que fue criado por Cibeles y sus cultos son caracterizados por la presencia de hombres afeminados.[184]
Los registros históricos le atribuyen los epítetos de ‘andrógino’ y ‘hermafrodita’, definiéndolo como un ser capaz de adoptar tanto roles activos como pasivos en sus relaciones sexuales.[185]Heracles una vez le preguntó «¿fuiste amado (físicamente) por un hombre?». Dioniso respondió afirmativamente.[186] A este respecto Clemente de Alejandría dice que Dioniso tuvo relaciones amorosas con varios muchachos, como Laonis, Ámpelo, Himeneo, Hermafrodito y Aquiles, aunque no ofrece más datos al respecto.[187]
Una historia conocida es la de su descenso al Hades o el inframundo para rescatar a su madre Sémele.[188] Dioniso hizo el descenso desde un pozo del que se decía que no tenía fondo, ubicado en la costa de la Argólide, cerca del yacimiento prehistórico de Lerna. Fue guiado por Prosimno, quien pidió a cambio la entrega erótica de Dioniso. Al morir Prosimno antes de que pudiese acceder a su petición Dioniso, este, en agradecimiento a la sombra de quien le había ayudado, tomó una rama de higuera. Le dio forma de falo, la clavó en la tumba y la usó de manera sexual para cumplir su promesa a Prosimno.[189][188] Esta historia se narra completa sólo en fuentes cristianas, cuya intención era desacreditar la mitología pagana.[190] Sin embargo son un testimonio de las prácticas de las Dionisias,[191] donde se cargaban y veneraban grandes falos tallados en madera de higuera.[192]
Ptolomeo Queno nos dice que «Dioniso fue amado por Quirón, de quien aprendió cantos y danzas, los ritos báquicos e iniciaciones».[193] También gozó del amor de un sátiro joven Ámpelo, hasta que Selene, celosa, provocó la muerte del efebo. Las Moiras lo convirtieron en una cepa de vid que él exprimió para crear su primer vino.[194] O como el montaraz Dioniso raptó al divino Adonis, cuando recorría la sacra Chipre, para gozar del amor del muchacho.[195] Otro efebo de Dioniso fue Estáfilo, natural de la isla de Tasos. Se dice que gracias al amor que Dioniso le profesaba el vino de Tasos era muy apreciado.[196]
Esopo nos cuenta un sencillo mito etiológico acerca de la homosexualidad. La fábula cuenta que Prometeo, embriagado tras una cena con Liber (Dioniso), colocó por error los genitales femeninos en cuerpos masculinos y viceversa. Este relato de Esopo, transmitido por Fedro, ofrece una explicación mitológica para la diversidad en la orientación sexual.[197]
La invención del vino por parte de Dioniso presenta diversas variantes en la tradición clásica. Por un lado, autores como Apolodoro, Diodoro Sículo e Higino presentan una vertiente técnico-cultural: el dios descubre la vid durante su crianza en el monte Nisa y, tras superar la locura de Hera, viaja por el mundo enseñando la viticultura a la humanidad.[198] Esta visión civilizadora coincide con la perspectiva teológica de Eurípides en Las bacantes, donde el vino se define como un don divino indispensable, equivalente al trigo de Deméter, y la única medicina capaz de aliviar el sufrimiento de los mortales.[199]
Por otro lado, la literatura tardía y la épica introducen variantes místicas, milagrosas o trágicas. Opiano describe al niño Dioniso haciendo brotar el licor dulce directamente de las rocas al golpearlas con hinojo,[200] mientras que Nono de Panópolis detalla cómo el dios fabrica el primer lagar en la piedra guiado por un oráculo de Rea.[201] El propio Nono recoge además la variante mítica de Ámpelo, el joven amante de Dioniso cuyo cuerpo es metamorfoseado en la primera vid tras su muerte, entrelazando así de forma definitiva el nacimiento del vino con el dolor y la transformación física.[202]
Midas es presentado como juez en la competición musical entre Apolo y Marsias (o Pan), donde su veredicto favorable al rival provoca la ira de Apolo, que le impone orejas de asno como castigo por su juicio. En otra tradición, vinculada a Dioniso, Midas acoge y hospeda generosamente a Sileno cuando este se extravía durante la expedición india del dios; como recompensa, Dioniso le concede un deseo, que el rey usa para convertir en oro todo lo que toca, pero al volverse insostenible el don, suplica su retirada y es instruido para purificarse en el río Pactolo, que desde entonces adquiere su arenoso color dorado.[203][204]
Penteo, rey de Tebas, desprecia a Dioniso, rechaza sus cultos y se burla de las profecías de Tiresias, negándose a reconocer al nuevo dios y ordenando su captura; su rechazo se basa en la idea de que un “joven sin armas” no puede imponer un culto frente a la fuerza militar y el orden cívico. Sin embargo, Dioniso ya ha introducido su presencia en la ciudad y atrae a la población hacia el Citerón, donde las bacantes celebran sus ritos en trance. Cuando Penteo intenta reprimir el culto, es engañado, llevado a las montañas y finalmente despedazado por las ménades, incluyendo a su propia madre, Ágave, que lo confunde con una bestia.[205]
El poderoso Licurgo no sobrevivió mucho tiempo tras enfrentarse a los dioses, pues atacó a Dioniso y a sus nodrizas cuando lo escoltaban en el monte Niso, obligando al dios y a su séquito a huir aterrorizados; las bacantes arrojaron sus tirso al suelo mientras Dioniso, presa del miedo, se lanzó al mar donde fue acogido por Tetis. Los dioses, indignados por la violencia contra el joven dios, castigaron a Licurgo con la ceguera enviada por Zeus, lo que precipitó su muerte y el odio de todos los inmortales hacia él.[206]
Cuando Dioniso marchó a la India dejó el gobierno de su reino tebano en manos de su preceptor Niso, pero al regresar este se negó a devolvérselo; Dioniso evitó el conflicto directo y esperó tres años, hasta que organizó una celebración de los ritos trietericos fingiendo una fiesta religiosa, introdujo a sus soldados disfrazados de bacantes y, mediante esta estratagema, capturó a Niso y recuperó el control de su reino.[207]
Dioniso entrega el vino a Icario y Erígone para difundirlo entre los hombres, pero unos pastores matan a Icario al confundir la bebida con veneno tras embriagarse; su hija Erígone, guiada por el perro Mera, encuentra el cuerpo y se suicida. Dioniso castiga a los atenienses hasta que se expía la falta, y finalmente los tres son catasterizados como constelaciones.[208] Dioniso visita como huésped a Eneo y se enamora de Altea, con quien engendra a Deyanira, mientras Eneo se retira del hogar fingiendo realizar ritos sagrados. En recompensa por la hospitalidad, Dioniso entrega a Eneo la vid y le enseña su cultivo, estableciendo además el nombre del vino (oinos) a partir del de su anfitrión.[209]
Las versiones míticas cuentan que, cuando Hera envió la locura contra Dioniso, este huyó errante por Tesprotia en busca del oráculo de Zeus en Dodona para recuperar su cordura; al encontrarse con un pantano intransitable, dos asnos lo ayudaron a cruzarlo, por lo que Dioniso, agradecido tras sanar, los elevó a las estrellas como constelación (se refiere al Pesebre o los dos asnos). En otra tradición, incluso se dice que uno de esos asnos recibió voz humana, pero más tarde fue derrotado y muerto por Príapo, siendo finalmente también catasterizado por compasión divina, lo que explicaría su presencia en el cielo junto a Cáncer.[210]
En la tradición tebana, Dirce, esposa de Lico, maltrata a Antíope por sospechar de su relación con el rey, pero más tarde los hijos de Antíope, Anfión y Zeto, descubren su verdadera identidad y la castigan atando a Dirce a un toro salvaje hasta causarle la muerte. Sin embargo, Dioniso protege a su devota Dirce y, como acto de favor divino, hace surgir una fuente en el lugar donde su cuerpo fue destruido en el monte Citerón. En otra versión, Dirce es hallada durante los ritos dionisíacos y muere igualmente a manos de los gemelos tras la revelación de su identidad, mientras Antíope es finalmente reconocida como su madre.[211]
Tras su enfrentamiento inicial con Perseo, Dioniso terminó reconciliándose con los argivos, que le concedieron honores y un recinto sagrado en la ciudad. Este lugar fue posteriormente llamado “de Cres (el cretense)”, ya que, según la tradición, Dioniso habría enterrado allí a Ariadna tras su muerte. Otra versión transmitida por Liceas afirma que, durante la reconstrucción del templo del dios, se halló un sarcófago de terracota identificado como el de Ariadna, visto incluso por habitantes de Argos.[212]
Los griegos dicen que Hera arrojó a Hefesto cuando nació, y él, que le guardaba rencor, le envió como regalo un trono de oro que tenía unos lazos invisibles, y que ella, cuando se sentó, quedó atada, y que de los otros dioses a ninguno quiso Hefesto obedecer, pero Dioniso —pues era en el que Hefesto más confiaba— emborrachándole lo condujo al cielo.[213]
Finalmente, después de establecer su culto en todo el mundo, Dioniso subió al Olimpo y forma parte de los doce dioses del Olimpo gracias a que Hestia cedió su puesto en el consejo. Este dato es una reinterpretación moderna que ofrece Robert Graves y no aparece en ninguna fuente de la mitología clásica.[214] Volvió locas a las Miníades por no querer aceptar el culto de Dioniso, haciendo que devorasen a uno de sus hijos y transformándolas en murciélagos.[215] También enloqueció a las Prétides, por no aceptar los ritos dionisíacos.[216]Aristófanes inventa en su comedia Las ranas un tercer descenso de Dioniso al Hades. Dioniso, patrón del festival dramático ateniense, la Dionysia, quería devolver a la vida a uno de los grandes dramaturgos. Tras un concurso, entre Esquilo y Eurípides, elige al primero.[217]
Karl Kerényi entiende a Dioniso como la personificación de la vida indestructible (indestructible life). El dios encarna la fuerza vital que renace continuamente, uniendo nacimiento, muerte, vegetación, vino y renovación en una misma experiencia religiosa. El vino es el símbolo visible de esa potencia vital, no su significado último.[218]Walter Burkert presenta a Dioniso como el dios del éxtasis ritual y de la transgresión temporal del orden social. Su culto, caracterizado por la música, la danza, el vino y la posesión divina, permitía experimentar una realidad distinta de la vida cotidiana. Burkert insiste, sin embargo, en que Dioniso sigue siendo, ante todo, el dios de la vid y del vino, cuya dimensión extática nace precisamente del uso ritual de esta bebida.[219]
Jean-Pierre Vernant interpreta a Dioniso como el dios de la alteridad. Representa todo aquello que escapa a las categorías estables: lo extranjero, lo salvaje, la máscara, la metamorfosis y la inversión de los papeles sociales. Su presencia obliga a confrontar aquello que la ciudad normalmente mantiene bajo control.[220]Marcel Detienne profundiza en esta idea mostrando que Dioniso es el dios que desdibuja las fronteras: entre hombre y dios, civilización y naturaleza, masculino y femenino, cordura y locura. Su culto pone en cuestión las clasificaciones habituales y revela la ambigüedad constitutiva de la experiencia humana.[221]
Albert Henrichs insiste en comprender a Dioniso desde la práctica religiosa más que desde el mito. Destaca la importancia de las procesiones, los misterios, el entusiasmo (enthousiasmos) y la participación colectiva en el culto, subrayando que el dios fue una de las divinidades más populares y ampliamente veneradas del mundo griego.[222]Walter F. Otto ofrece quizá la interpretación más poética: Dioniso es el dios de la presencia inmediata de la naturaleza, de la alegría y del terror inseparables, de la vida que florece y muere sin cesar. En él conviven la felicidad y el sufrimiento, la embriaguez y la revelación.[223]
Príapo es un dios venerado donde pastan cabras y ovejas y hay enjambres de abejas. Pero los de Lámpsaco lo veneran más que a los demás dioses, y dicen que es hijo de Dioniso y Afrodita.[224] Según el Anacreontea, las Cárites, sin especificarlas individualmente, nacieron de la pasión entre Afrodita y Dioniso.[225] Para los órficos Hermes Psicopompo (acaso Yaco), que habita el inexorable sendero del Cocito, es hijo de Dioniso y de Afrodita de ojos vivos.[226] En algunas versiones Himeneo también es hijo de Dioniso y Afrodita.[227]
Alexírroe
El monte Tmolo era denominado antes Carmanorio en honor de Carmanor, cierto hijo de Dioniso y una tal Alexírroe, a la que se presupone ninfa.[228]
Alfesibea
Baco también se prendó de la ninfa Alfesibea, la raptó con la forma de un tigre y ésta le alumbró un hijo, Medo. Por este incidente el río Tigris fue así nombrado.[229]
Deyanira era hija de Eneo y Altea, pero algunos dicen que Altea la engendró en realidad de Dioniso, tras su marcha por Calidón. Sea como fuere Deyanira conducía un carro practicando el arte de la guerra.[230]
Aretírea
El héroe epónimo de Fliunte, llamado Fliante, Flío o Flíaso, era hijo de Dioniso y Aretírea, hija a su vez del autóctonoArante.[231]
Con Ariadna, la hija de Minos, tuvo la mayor cantidad de hijos. Apolodoro dice que «Dioniso, enamorado de Ariadna, la raptó y la llevó a Lemnos, donde yació con ella y engendró a Toante,[232]Estáfilo,[233]Enopión y Pepareto».[234] Otros reemplazan los dos últimos nombres citados por Marón y Eunoo.[235] Un escolio dice que en cambio son tres y los denomina como Evantes, Latramis y Taurópolo.[236] Aún otras fuentes, en diferentes contextos, incluyen en la nómina de hijos de Dioniso y Ariadna al argonauta Eurimedonte,[237] el epónimo Céramo,[238] Flíaso,[239]Himeneo[240] y especialmente Euneo, rey de Lemnos.[241]
La desdichada corredora Aura, hija de Lelanto, fue presa de una maldición de Afrodita y se entregó eróticamente a Dioniso. Aura alumbró dos hijos: Yaco y su hermano gemelo póstumo, antes de arrojarse al río.[242]
Tanto Dioniso como Poseidón compitieron para ganarse a la hermosa Beroe pero ella se decantó finalmente por Poseidón.[243]
Caria
Caria, hija de un rey de Laconia, era amada por Dioniso, pero murió repentinamente en Carias (Καρυές) y él la metamorfoseó en un nogal. Artemisa llevó la noticia a los laconios, quienes inmediatamente erigieron un templo a Artemisa Cariatis, de la que reciben su nombre las cariátides, estatuas femeninas empleadas como columnas.[244][245]
Como, personificación de las festividades, está naturalmente asociado a Dioniso, probablemente como uno de sus hijos aunque tal filiación no aparece en ninguna fuente.[246] La asociación de Como como hijo de Baco y Circe es una conjetura propuesta por Milton en su Comus.
La hija de Icario fue engañada por Dioniso con la forma de una falsa uva y por esa treta yació con la muchacha.[250] Fruto de ambos nacería Estáfilo.[251]
Fiscoa
La muchacha elea Fiscoa se unió Dioniso y de ambos nació Narceo. Cuando éste creció hizo la guerra contra sus vecinos y alcanzó gran poder, y precisamente él erigió el santuario de Atenea Narcea. Dicen que Narceo y Fiscoa fueron los primeros que tributaron culto a Dioniso.[252]
Dioniso violó a la ninfa Nicea, epónima del pueblo y de naturaleza virginal. Nicea dio a luz a Télete,[253] a un tal Sátiro[254][253] y a otros hijos innominados.[254]
Palene
Una hija de Sitón de los odomantos. Dioniso, que corteja a Palene, actúa contra los crímenes sacrílegos de Sitón. En esta versión Sitón deseaba carnalmente a su propia hija, empleando todo tipo de métodos para posponer y obstaculizar su matrimonio, hasta que al final simplemente acabó matando a todos los posibles maridos.[255]
Percote
Epónima de Percote, se la baraja como una de las posibles madres de Príapo con Dioniso.[256]
Psalacanta
Psalacanta, una ninfa, prometió ayudar a Dioniso a cortejar a Ariadna a cambio de sus favores sexuales; pero Dioniso se negó, por lo que Psalacanta desaconsejó a Ariadna que se fuera con él. Por ello, Dioniso la convirtió en la planta egipcia del mismo nombre —el propio autor duda entre el melilotus o la artemisia— .[257]
Una de la náyades, Quíone, se baraja como posible madre de Príapo en su unión con Dioniso.[258]
(desconocido)
Tisa (de ahí el «tíaso»), aunque citada en un pasaje corruto, era una hija de Dioniso que participó en los ritos de su padre en el monte Ida.[259]
Mete, personificación de la ebriedad, es asociada naturalmente a Dioniso como una de sus hijas.[154]
A Himeneo, personificación del canto nupcial, se le hace hijo de Dioniso en una sola fuente tardía, sin especificar la madre.[260]
«Fue desde Eteocles de Orcómeno que aprendimos la costumbre de orar a las tres Cárites. Y Angelión y Tectao, hijos de Dioniso, que hicieron la imagen de Apolo para los delios, pusieron tres Cárites en su mano».[261]
Dioniso tiene una influencia muy importante dentro de los mitos y religión órficas. Zeus, unido a su propia hija Perséfone con la forma de una serpiente, engendró a Dioniso. Perséfone había nacido a su vez de Rea-Deméter, la madre de Zeus y el propio Zeus en otra unión incestuosa.[262] En la teogonía de las rapsodias se introduce un elemento innovador pues Zeus no es el último rey de los dioses sino que esta figura la ocupa el propio Dioniso. Para sorpresa de todos Zeus decidió abandonar sus preceptos divinos y le cedió la soberanía a Dioniso cuando este era tan solo un infante. Como infante Baco solo pensaba en las festividades. [263] Para ello Zeus encomienda a los curetes la custodia del infante como había hecho antes Rea con Zeus.[264] Zeus era un rey de Creta que se encontraba en esos momentos de viaje. Su esposa Hera, sintiendo celos de que un hijo de Zeus y no suyo tuviese el dominio sobre los dioses, decidió actuar como una madrastra malvada. Dioniso había sido criado en el palacio desde hacía tiempo. Hera envió a su guardia personal, los titanes de corazón violento, para que asesinaran a Dioniso.[265]
Dependiendo de la versión, unos dicen que los titanes se aproximaron a los danzarines curetes y engatusaron al infante Dioniso usando juguetes e incluso las manzanas de las Hespérides.[266] Otros alegan que los titanes se habían untado yeso y así consiguieron aproximarse al infante de manera camuflada.[267] Y aún otros más dicen que usaron un espejo para atraer a Dioniso. En este espejo, creación de Hefesto, Dioniso pudo ver la capacidad del universo para llenarse de intelecto.[268] Sea como fuere los titanes mataron al infante, dividieron su cuerpo en siete pedazos, los echaron a un caldero, los hirvieron y se lo comieron.[269]Palas Atenea consiguió, no obstante, recuperar el corazón aún latiendo.[270] Acto seguido Artemisa-Hécate tomó rumbo al Olimpo para anunciar a Zeus el crimen perpetrado por los titanes.[271]
Zeus entonces decide fulminar a los titanes con un rayo y consigue resucitar a Dioniso.[272] De los restos calcinados o evaporados de los titanes, y de la lluvia de sangre que se formó en la contienda, Zeus configuró a la raza de los hombres. Por una parte están formados del cuerpo de los titanes y así su naturaleza es malvada y soberbia pero como los titanes también habían ingerido a Dioniso, los hombres también poseen una parte redentora.[273] Zeus envía a Apolo-el Sol en busca de los pedazos restantes de Dioniso y los entierra en el monte Parnaso, Delfos. Lo lloran Perséfone, su madre, y Deméter, su abuela.[272]
Sobre la reconstrucción y resurrección de Dioniso hay dos variantes. Unos dicen que Zeus coloca el corazón de su hijo en una estatua de yeso, que cobra vida;[274] otros refieren que Zeus le dio el corazón molido a beber a Sémele y esta alumbró a Dioniso más tarde.[275] Desde entonces Dioniso, ya restaurado, instituyó un culto bianual, las trietéricas.[276] Hay que entender a Baco entonces como el anima mundi.[277][277] Para los órficos el papel de la resurrección de Dioniso es uno de los puntos claves. Desde entonces ascendió a los cielos acompañando al Sol y desde allí vigila los acontecimientos del mundo.[278] De la escatología dionisíaca los órficos introdujeron entonces el concepto de la migración de las almas en todos los seres vivos.[279] Finalmente se establecieron ritos y purificaciones después de la muerte para conducir el destino de las almas, culminando así el ciclo dionisíaco en el dogma órfico.[268]
En la interpretatio graeca, los propios griegos interpretaban las deidades de culturas extranjeras, buscando equivalencias con Dioniso debido a sus atributos místicos de muerte y resurrección: el historiador Heródoto lo identificó categóricamente con el dios egipcioOsiris, señalando que sus ritos fálicos y procesiones eran fundamentalmente los mismos.[280] También opinaron lo mismo Valerio Mersalla Corvino[281][282] y Plutarco.[283] El sincretismo también creó la figura de Serapis, basándose, entre otros, en Dioniso.[284][285][286][287] También fue sincretizado con el dios árabe Orotalt,[288] el fenicioTammuz[289] y un dios innominado indio (referido como ‘Niso’),[290] que se identifica con Shiva, en su forma de montaña, Rudra.[291]Megástenes dejó escrito que los habitantes de las llanuras indias adoraban a Heracles (asimilado como Krishna o Vishnú), mientras que los habitantes de las montañas adoraban a Dioniso (Shiva), debido a sus rituales extáticos, el uso de tambores y danzas salvajes.[292] Los estudiosos modernos, no obstante, bajo la óptica de la mitología comparada, refieren que Dioniso está asociado más bien con Soma (vino, elixir, luna, éxtasis y renacimiento).[293]
Además, en su expansión hacia Oriente, los griegos asociaron a Dioniso con el dios tracioSabacio, fusionando los cultos de ambos a través del trance orgiástico, la música frenética y el uso ritual de serpientes.[294] Dos figuras divinas oscuras y misteriosas quedaron, a través del misticismo griego, completamente asimiladas a Dioniso, actuando como encarnaciones o «versiones» del propio dios en ritos secretos: Zagreo[295] y Yaco.[296] En los himnos órficos también se le asocian otras deidades mistéricas y anatólicas, como Antea,[297] Mise,[298] Hipta[299] o Sabo (Sabacio).[300] También fue asimilado al dios misioPríapo.[301]
En la interpretatio romana, Dioniso se asimiló al antiguo dios itálico de la fertilidad y el vino, Liber Pater,[302] mientras que su esposa Ariadna se identificó con Libera,[303] integrando así la mitología griega en la tríada plebeya del Aventino. Del mismo modo, su madre mortal, Sémele, se sincretizó con la diosa romana de la agitación y el impulso, Stímula.[304] En el norte de Italia, esta misma influencia helénica llevó a los etruscos a identificar a Dioniso con su dios de la vegetación y el renacimiento, Fufluns.[305]
El tercer Dioniso tiene por padre a Cabiro, y dicen que estuvo como rey al frente de Asia; para él se instauraron las Sabacias. Se trata del Dioniso anatolio.[307]
El cuarto Dioniso desciende de Júpiter (Zeus) y de Luna (Selene), y se piensa que los sagrados ritos órficos se crearon en su honor.
Baco
El quinto Dioniso nació de Niso y de Tione (Sémele), y se piensa que fue él quien instituyó las Trietérides. Las Trietérides o Trienales son fiestas que celebraban los beocios y los tracios en honor de Baco cada tres años. Es el Dioniso tebano, que celebra su culto en el monte Citerón y que protagoniza las tragedias de Eurípides.
Naturalmente, el dios aparecía en muchas cráteras y vasijas para vino de la antigua Grecia. Su iconografía se hizo más compleja en el periodo helenístico, con los tipos severamente arcaizantes o neoáticos como el Dioniso Sardanápalo y los tipos que lo mostraban como un joven indolente.
Dioniso es representado en la mayoría de las vasijas griegas tocando su flauta: el aulós. De esta forma, Dioniso es representado como músico, encarnando el símbolo del exceso y la desmesura humanas, quien con vino, la música de su aulos y danzas frenéticas podía liberar a sus seguidores de sus propias represiones y subvertir la opresión del orden social dominante. En la obra de Píndaro se relata la creación del aulos por la diosa Atenas y en Homero la invención de la lira por Hermes; y dadas estas circunstancias de aparición de ambos instrumentos en la mitología griega, el primero representa el instrumento de la exaltación, de la tragedia y las emociones subjetivas, mientras que el segundo representa el instrumento propio de los estados anímicos contemplativos y serenos del universo y de las propiedades acústicas de la materia. En la mitología griega la lira es el instrumento propio del dios Apolo, sereno, extático, símbolo del orden y de las formas, de la simetría y de la armonía del Cosmos, el sonido de las cuerdas como representación de las proporciones armónicas del universo, base fundante de la concepción pitagórica de la música. El aulos, por el contrario, es el instrumento del dios Dioniso, símbolo del éxtasis y del frenesí, del desenfreno y de las fuerzas oscuras e irracionales.[308]
Dioniso, como dios de la alteridad y la transfiguración, estaba asociado al teatro y a la ficción trágica. La tragedia, como «hecho social total» en la polis ateniense del sigloVa.C., era un medio de autorreflexión sobre la ambigüedad de la condición humana; mediante el uso de la ficción, se ponen sobre la mesa los problemas sociales y existenciales a través de instrumentos típicamente dionisíacos: ilusionismo, mímesis, máscaras, estados mentales alterados, etc. El individuo, gracias a la intercesión de Dioniso, disuelve su identidad y se funde en la realidad transfigurada: se convierte en un «hombre trágico». Dicha influencia del dios queda caracterizada en la tragedia de Eurípides Las bacantes.[309]
Dioniso protagoniza las Dionisíacas, epopeya compuesta por el poeta Nono de Panópolis (sigloVd.C.), que narra la vida del dios y su expedición a la India.
El investigador moderno Barry Powell cree que las nociones cristianas de comer y beber la «carne» y la «sangre» de Jesús fueron influidas por el culto a Dioniso. En otro paralelismo, aduce Powell, Dioniso fue también peculiar entre los dioses griegos, como deidad comúnmente percibida dentro de sus seguidores.[310]
El vino era importante para Dioniso, a quien se imaginaba como su creador; la creación de vino a partir de agua aparece también en las Bodas de Caná. En el sigloXX, Bultmann y otros compararon ambos temas y concluyeron que la teofanía dionisíaca influenció en la literatura cristiana. En Élide, durante las Tías, el festival de Dioniso, los sacerdotes colocaban tres tarros en una habitación sellada y al día siguiente aparecían milagrosamente llenos de vino,[311][312][313] que contasen Plinio el Viejo y Pausanias.
Según una tradición relatada ya desde el sigloIVa.C., Dioniso —al igual que Cristo— había sufrido una muerte violenta y, posteriormente, renacido. Justino Mártir, en su Primera Apología, trató de racionalizar dicha coincidencia interpretando el mito griego como una copia de la pasión y resurrección de Jesús.[314]
Fresco de Dioniso en un triclinio dentro de las termas de Caracalla (Roma).
Dioniso ha permanecido como una inspiración para artistas, filósofos y escritores de la época contemporánea. Inspirado por James Frazer, algunos investigadores han etiquetado a Dioniso como una deidad de vida, muerte y resurrección. El mitógrafo Károly Kerényi dedicó mucha energía a Dioniso en su larga carrera, y resumió sus pensamientos en Dionisos: raíz de la vida indestructible.[69]
Vyacheslav Ivanov[315] elaboró la teoría del dionisismo, que rastrea las raíces del arte literario en general y del arte de la tragedia en particular en los antiguos misterios dionisíacos. Sus opiniones fueron expuestas en los tratados La religión helenística y el dios sufridor (1904) y Dioniso y el antiguo Dionisismo (1921).
Kessler opina que un mosaico presente en el suelo del triclinio de la Casa de Aión en Nea Pafos (Chipre) refleja un tipo de culto monoteísta de Dioniso,[316] pero como deidades principales o tutelares de la ciudad, en la misma aparecen Hermes y Zeus. La adopción de deidades tutelares como patronas de la ciudad, era un hábito muy frecuente en las ciudades de Grecia, como Ares en Esparta y Atenea en Atenas. Algunas interpretaciones modernas son osadas; el ensayista Walter F. Otto describe a Dioniso como «masculino-femenino»,[317] lo cual no coincide con los relatos clásicos ni con su descendencia.
Actualmente la figura de Dioniso sigue siendo la predilecta de entre las divinidades griegas para representar la diferencia o alteridad, iconografía aprovechada por diversos movimientos alternativos y contraculturales desde mediados del sigloXX.[318] Por ejemplo, en su película de 1991 The DoorsOliver Stone plantea que Jim Morrison, en la cultura popular de los años sesenta, se convirtió en una especie de encarnación de Dioniso. El poema «Liberalia», del escritor costarricense Juan Alberto Corrales, hace referencia a los rituales mistéricos de Dionisos.[319]
Dentro de las interpretaciones alternativas contemporáneas de Dioniso destacan autores como Maria Daraki, en cuyo Dyonisos (1985) presenta al dios como representante de una «lógica circular» primitiva que vincula al ser humano con el cosmos y le dota de una ética «vitalista»; en última instancia, el ritual dionisíaco desata la sexualidad femenina reprimida por el matrimonio tradicional y Dioniso se convierte en liberador de la mujer griega. Dionysos en transe: la voix des femmes (2002) de Clara Acker lleva al máximo esta visión feminista de lo dionisíaco como «metafísica de la maternidad», integrada en una serie de valores femeninos desarrollados como movimiento sociopolítico revolucionario en la Grecia arcaico-clásica y que llegarían hasta la época actual. Esta visión de Dioniso como vehículo subversivo se da también en Pouvoir et societé ("Poder y sociedad", 1999) de José Antonio Dabdab Trabulsi quien, partiendo asimismo de un dionisismo primitivo, interpreta dicho movimiento religioso como lucha de clases entre los aristoi (aristocracia) y el demos (pueblo llano) dentro de las nacientes polis (ciudades-estado); la religión dionisíaca encubriría, según este autor, una ideología mediante la cual los oprimidos tratarían de hacer valer sus derechos y liberarían, a su vez, su malestar social a través de los ritos extáticos.[320]
Sarcófago de mármol sobre el tema del triunfo de Dioniso en la India. Arriba escenas de su nacimiento, con rostros en las esquinas, ceño fruncido y una sonrisa. Los detalles se refieren al misterioso culto de Dioniso Savazio. Gran atención al detalle. Museo Walters, Baltimore, Estados Unidos.
Dioniso con Pan. Un sátiro corta las uvas de la vid. El dios tiene una rima, Pan una corneta y Sátiro una hoz. Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Taller de Asia Menor, mármol de la ciudad de Dokimio allí. 170-180 AD
Borracho Dioniso y Sátiro. Roma, 2do c. AD, copia del original helenístico. Las patas de los formularios están completas.
Tiziano: Dioniso encuentra a Ariadna en Naxos y se enamora de ella. Dejado en el fondo La nave de Teseo se fue, dejándola. Dioniso le ofrecerá una corona de boda, que se convertirá en la constelación de Corona Borealis (vista en el cielo).
Sátiro le da una uva a Dioniso. Cometa del siglo I AD de Italia.
El rey Licurgo de Tracia desterró a Dioniso y encarceló a la ninfa Ambrosía, la madre adoptiva del dios. Luego se transformó en una Viña que envolvió a Licurgo y lo mató. La copa romana del siglo IV d. C. Century está hecho de vidrio dicroico: es verde, pero cuando la luz pasa por dentro se vuelve rojo, Museo Británico.
Detienne, Marcel (2003 (1ª ed. 1986)). Dioniso a cielo abierto (Dionysos à ciel ouvert). Barcelona: Gedisa. ISBN847432257X.
Farnell, Lewis Richard (1896-1909). The cults of the Greek statesV. Oxford: Clarendon Press. OCLC1516188. Capítulos IV (Cults of Dionysos), V (Dionysiac Ritual), VI (Cult-Monuments of Dionysos) y VII (Ideal Dionysiac Types).
Fox, William Sherwood (1916). The mythology of all races 1. Greek and Roman. Boston: Marshall Jones. OCLC174177154.
Jameson, Michael; Carpenter, Thomas H. (ed.); Faraone, Christopher A. (ed.) (1993). «The Asexuality of Dionysus (La asexualidad de Dioniso)». Masks of Dionysus (Las máscaras de Dioniso). Ithaca: Cornell University Press (Servicio de publicaciones de la Universidad Cornell). pp.44-64. ISBN0-8014-8062-0.
Mariño Sánchez, Diego (2014). Injertando a Dioniso. Las interpretaciones del dios, de nuestros días a la Antigüedad. Siglo XXI de España Editores. ISBN978-84-323-1692-0.
— (1915). The Dramas and Dramatic Dances of Non-European Races, in Special Reference to the Origin of Greek Tragedy (Las piezas de teatro y el baile teatral de los pueblos ajenos a Europa, y su relación con el origen de la tragedia griega). Cambridge: Cambridge University Press. OCLC2777972.
↑Dioniso es el dios del vino (griego: οἶνος, oînos; latín: vinum), pero también una divinidad que expresa la vitalidad de la naturaleza, el éxtasis religioso, la transformación, la alteridad y la ruptura temporal de los límites humanos. El vino constituye el símbolo privilegiado mediante el cual se manifiestan todas estas dimensiones.
↑En la antigua Grecia, Baco (Βάκχος) era un epíteto ritual, el nombre con el que se conocía a Dioniso preso del ‘furor báquico’.
↑En el párodos —canto inicial en la tragedia grega, interpretado por el coro al entrar en el escenario,—de Las bacantes de Eurípides (vv. 64-82), el coro utiliza indistintamente los nombres de Dioniso, Baco y Bromio al describir el rito báquico, el éxtasis ritual que une el cuerpo y el alma con el dios en las montañas. Este fragmento clave ejemplifica la devoción y la pérdida de la individualidad en el culto al dios, combinando la invocación con una descripción vibrante del ritual.
↑Los poetas de la época clásica y de la literatura más influenciada por los modelos griegos preferían Baco para enfatizar los mitos mitológicos tradicionales, el misticismo, la locura sagrada y la poesía elegíaca. Ejemplos: Ovidio, Las metamorfosis; Horacio, Odas; Virgilio, Eneida; y Séneca, Edipo
↑Burkert, Walter (2011): Religión griega: Arcaica y clásica. Madrid: Editorial Akal. (Ver especificamente a sección II.2.11: Dioniso). Detienne, Marcel (2003): Dioniso a cielo abierto. Barcelona: Editorial Gedisa. Kerényi, Karl (2011): Dioniso: Raíz de la vida indestructible. lberia: Editorial Herder. Vernant, Jean-Pierre y Vidal-Naquet, Pierre (2002). Mito y tragedia en la Grecia antigua (Vol. I e II). Barcelona: Editorial Paidós. Vernant, Jean-Pierre (2001): Mito y religión en la Grecia antigua. Barcelona: Editorial Ariel.
↑Real Academia Española. «dionisia». Diccionario de la lengua española (23.ª edición).
↑Dioniso, dios griego del vino, el éxtasis y la transformación, era central en los cultos dionisíacos, especialmente en las Dionisias —festividades teatrales y rituales— y en los misterios dionisíacos, prácticas religiosas secretas que buscaban la comunión con la divinidad a través del frenesí, la música, la danza y la ingesta ritual de vino. Estos rituales simbolizaban la liberación de las inhibiciones, la unión con la naturaleza y la trascendencia de la individualidad, y fueron interpretados por los griegos como medios de catarsis espiritual y social, así como fuentes de inspiración para la tragedia y la poesía. Referencias: Burkert, Walter. Greek Religion, Harvard University Press, 1985, pp. 192–200; Dodds, E.R. The Greeks and the Irrational, University of California Press, 1951, pp. 53–61; Graf, Fritz. Magic in the Ancient Greek World, Harvard University Press, 1997, pp. 98–102; Segal, Charles. Dionysiac Poetics and Greek Tragedy, Cornell University Press, 1999, pp. 11–18.
↑En relación con el teatro, Dioniso es considerado su divinidad tutelar, especialmente a través de las Grandes Dionisias de Atenas, donde se desarrolló la tragedia clásica (Csapo & Slater, The Context of Ancient Drama; Pickard-Cambridge, The Dramatic Festivals of Athens). Su culto proporciona el marco ritual del que emerge el drama griego, en particular el ditirambo como antecedente de la tragedia (Burkert, Greek Religion; Seaford, Dionysos).
↑En la poesía, especialmente en los ditirambos, Dioniso es el destinatario de composiciones corales de carácter extático y lírico, vinculadas a la exaltación ritual del dios (Bowra, Greek Lyric Poetry; Lada-Richards, Initiating Dionysus). El ditirambo es considerado una de las formas poéticas precursoras del drama ático, al integrar canto coral, danza y narración mítica en contexto cultual (Csapo & Slater, The Context of Ancient Drama; Parker, Athenian Religion).
12El dios romano original de la fertilidad y el vino se llamaba Liber Pater. Con el paso del tiempo, la influencia griega se hizo tan fuerte que el nombre de Baco acabó sustituyendo por completo al de Liber en la cultura popular romana.
12Los autores de tratados técnicos, historiadores, oradores y poetas satíricos preferían Liber cuando querían referirse al dios en su contexto estrictamente romano: el dios de las cosechas del vino, la libertad cívica, el calendario oficial de Roma (las fiestas Liberalia) y el sincretismo político. Ejemplos: Cicerón, De natura reorum; Plinio el Viejo, Historia natural; Varrón, De re rustica; y Tito Livio, Ab Urbe Condita.
↑Dioniso (Διόνυσος, Diónysos) es el teónimo griego original del dios; en latín pasa a Dionysus (Chantraine; LSJ). “Dionisio” es una adaptación hispana del mismo nombre, usada sobre todo como antropónimo (p. ej., San Dionisio o Dionisio de Halicarnaso), mientras que “Dioniso” es la forma moderna estándar en estudios clásicos (Beekes; Burkert).
↑La misión religiosa de Dioniso como gran liberador (Λύαιos / Lýaios) consistía en romper las cadenas sociales, la opresión mental y el sufrimiento humano a través del trance y el vino (Eurípides, Las bacantes, vv. 378-385). Esta capacidad de liberar la mente y «disolver» las penas también fue respaldada por filósofos como Plutarco (Moralia: Conversaciones de sobremesa I, 10.1 / 613c), quien justifica el nombre de Lyaios porque el dios desataba la lengua, disipaba el miedo y liberaba los pensamientos más ocultos de los seres humanos.
↑Sutton (1992), pág. 2, menciona a Dioniso como ‘libertador’ (Eleutherios) en relación con las Dionisias.
↑Fox (1916), pág. 221: «La misión divina de Dioniso era mezclar la música de la flauta y traer el cese al cuidado». Fox cita entonces a Eurípides como una fuente directa para esta afirmación:
Santa señora de los dioses, santa que bajo la tierra mueves tu ala de oro, ¿oyes esto a Penteo? ¿Oyes su impía blasfemia contra Bromio, el hijo de Sémele, el demonio que en las fiestas de hermosas coronas es el primero de los bienaventurados? Aquel que sabe danzar en comitiva y reír con la flauta y quitar los cuidados, cuando del vino llega la gala en el banquete de los dioses, y en las fiestas en que se lleva yedra la copa envuelve en sueño a los mortales.
Eurípides, Las bacantes 370–85
↑El uso de los crótalos (κρόταλα) y el tímpano (týmpanon, τύμπανον) como instrumentos para provocar el éxtasis religioso se menciona en Las bacantes de Eurípides (vv. 55-61) y en la Geografía de Estrabón (X, 3, 13-16). Por su parte, el sparagmós (desmembramiento) de animales y la omofagia (la ingestión de carne cruda) se describen de forma salvaje en Las bacantes (v. 139, v. 735-747), prácticas rituales que el historiador Plutarco (Sobre la decadencia de los oráculos, 14 / 417c) y el decreto epigráfico de Mileto (LSAM 48) confirman como ritos históricos reales del culto dionisíaco.
↑En el culto de Dioniso, los hombres que experimentaban el éxtasis ritual podían recibir el nombre de βάκχοι (bákchoi), término que designaba de manera general a los iniciados o poseídos por el dios y del que deriva el español «bacantes»; las mujeres, por su parte, eran conocidas sobre todo como μαινάδες (ménades, «las enloquecidas»), aunque también podían ser denominadas «bacantes» en sentido amplio (LSJ, s. v. βάκχος y μαινάς; Bacantes; Burkert: Greek Religion, pp. 162-165; Dionysos: Archetypal Image of Indestructible Life, p. 316).
↑La condición de «extranjero» de Dioniso es uno de los pilares de la tragedia griega. En el prólogo de Las bacantes (vv. 13-22), el propio dios detalla cómo llega a Tebas tras viajar por Lidia, Persia y Bactriana, mientras que el rey Penteo lo rechaza, tildándolo de hechicero intruso y afeminado de origen lidio (Eurípides, Las bacantes, vv. 233-238; vv. 453-460). Esta misma tensión ante la llegada de una deidad extranjera y exótica fue el tema central de tragedias anteriores, como Los edonios de Esquilo (Fr. 57-67 Radt), donde el rey tracio Licurgo intentó prohibir sus ritos debido a su peligrosa naturaleza extranjera.
↑Las representaciones griegas arcaicas imaginaban a Dioniso como un hombre maduro y barbudo, ataviado con túnicas largas (vasija de Exequias, hacia el 530 a. C.). C.). Sin embargo, a partir del periodo helenístico en Grecia —un modelo que más tarde adoptaron y copiaron los romanos para Baco—, la estética evolucionó hacia la de un joven imberbe, de cuerpo delicado y aspecto afeminado (Praxíteles, Dioniso de Éfeso; Ovidio, Las metamorfosis, IV, 18-20). Por su parte, la imagen popular del anciano calvo y gordo con la nariz roja no se corresponde con el dios, sino con su tutor y compañero de copas, Sileno (Virgilio, Églogas, VI, 13-15).
↑Riu (1999), capítulo 4 (Happiness and the Dead), pág. 105: «Dioniso preside sobre las comunicaciones con los muertos».
↑La filosofía de Dioniso, o lo dionisíaco, representa la exaltación de la emoción, el éxtasis y la liberación de las normas racionales y sociales. Se caracteriza por la fusión del individuo con la naturaleza y con la comunidad, la celebración de la vida a través de la música, el vino y el ritual, y la aceptación de lo caótico y lo contradictorio. Contrasta con lo apolíneo, que simboliza el orden, la racionalidad y la medida; la tensión entre ambos principios es fundamental en la tragedia griega y en la concepción nietzscheana del arte y la existencia. Lo dionisíaco implica, en última instancia, una filosofía de la vida que valora la pasión, la transformación y la experiencia sensorial como caminos hacia la plenitud y la verdad. Referencias: Nietzsche, Friedrich. El nacimiento de la tragedia. 1872; Dodds, E.R. The Greeks and the Irrational. Berkeley: University of California Press, 1951; Segal, Charles. Dionysiac Poetics and Greek Tragedy. Cornell University Press, 1999; Burkert, Walter. Greek Religion. Harvard University Press, 1985.
↑Fox (1916), pág. 217: «La palabra Dionysos es divisible en dos partes, la primera originalmente Διος (es decir Ζευς), mientras la segunda es de significado desconocido, aunque quizá esté relacionada con el nombre del Monte Nisa que aparece en la historia de Licurgo:
[...] cuando Dioniso había renacido del muslo de Zeus, Hermes le confió al cuidado de las ninfas del monte Nisa, quienes lo alimentaron con la comida de los dioses y lo hicieron inmortal.
↑Eurípides: Las bacantes, 135-165. Describe el frenesí en la montaña, el uso del tirso, la danza ritual y la embriaguez mística de las ménades.
↑Eurípides: Las bacantes, 278-284. Tiresias explica que Dioniso introdujo el vino entre los mortales para aliviar el dolor de los humanos y otorgarles el sueño y el olvido de los males.
↑Aristóteles: Poética, 1449a. Se explica que la tragedia griega nació a partir de los directores del ditirambo (el canto coral extático en honor a Dioniso).
↑Odisea: XXIV, 73-75: Se menciona que Tetis entregó una ánfora de oro, regalo de Dioniso, para sepultar las cenizas de Aquiles, vinculando al dios con los ciclos de muerte y renacimiento vegetal.
↑Himnos homéricos, VII (A Dioniso), 35-42: Detalla el milagro a bordo del barco pirata: «al punto una vid se extendió por encima de la vela... de ella colgaban numerosos racimos y brotó hiedra negra llena de flores».
↑Plutarco: Moralia: Isis y Osiris, 365a (capítulo 35): Menciona explícitamente que los griegos consideran a Dioniso el señor no solo del vino, sino de toda la naturaleza húmeda y generadora de vida (savia y fluidos vitales).
↑Pausanias: Descripción de Grecia II, 2, 5: Menciona el santuario de Corinto dedicado a Dioniso Lisio (El Liberador) y explica cómo este epíteto se debe a que libera a los hombres de sus ataduras mentales y miedos cotidianos.
↑Eurípides: Las bacantes, 443-448: Narra el milagro de la liberación física de las ménades capturadas: las cadenas de sus pies se soltaron solas y las puertas de la prisión se abrieron sin llave humana.
↑Demóstenes: Contra Midias (Discurso 21), 51-53: Registro legal y cívico de Atenas que detalla las leyes de las Grandes Dionisias, donde se prohibía arrestar a deudores y se ordenaba la liberación temporal de prisioneros para que todos disfrutaran de la fiesta.
↑Apolodoro: Biblioteca mitológica III 5, 2: Relata el mito de Licurgo, rey de Tracia, quien rechazó a Dioniso. El dios lo volvió loco, haciendo que Licurgo matara a su propio hijo con un hacha creyendo que estaba podando una cepa de vid.
↑Eurípides: Las bacantes, 1114-1136: El desmembramiento físico (sparagmos) de Penteo a manos de su madre Ágave y las demás bacantes en el monte Citerón.
↑Ovidio: Las metamorfosis IV, 389-415: Relato exacto de la transformación de las hijas de Minias. Describe cómo las habitaciones se llenan de humo falsificado, luces de antorchas y los telares se convierten en viñas antes de que ellas se vuelvan murciélagos.
↑Himnos órficos XLV (A Dioniso Basareo) y LIII (A Dioniso Anfietes): En estos textos rituales se le invoca como "aquel que duerme" en el Hades y despierta cíclicamente, un dios de "dos madres" o "dos veces nacido" (Dígonos), que encarna la fuerza de la vida que supera la muerte.
↑Diodoro Sículo: Biblioteca histórica III 62, 2-8: Expone la interpretación órfica del mito. Explica que este desmembramiento y posterior renacimiento simbolizan los ciclos de la naturaleza y la regeneración de la vida a partir de la destrucción.
↑Plutarco: Sobre comer carne (De esu carnium), 996c (Moralia): Menciona de forma explícita el mito órfico del descuartizamiento de Dioniso por los Titanes y cómo el castigo de estos dio origen a la condición humana actual.
↑Olimpiodoro: Comentario al Fedón de Platón, 1, 3: Es la referencia clave y más explícita de la antropogonía órfica. Explica textualmente que somos parte de Dioniso porque fuimos creados a partir de las cenizas de los Titanes que lo devoraron.
↑Laminillas órficas de oro (Laminilla de Hiponio, siglo IV a.C.): Textos sagrados grabados en oro que se enterraban con los iniciados. En la Laminilla de Hiponio, el alma declara ante los jueces del inframundo: "Soy hijo de la Tierra y del Cielo estrellado, pero mi linaje es celeste". Al estar iniciado en los misterios de Dioniso Baco, el alma evita el olvido y accede a la zoé (vida eterna) junto a los demás bienaventurados.
↑Textos cuneiformes de Hattusa (archivos descubiertos a partir de 1906 por Hugo Winckler). Los hititas no se llamaban a sí mismos «hititas» (un término bíblico y moderno), sino que utilizaban el adverbio nešili o našili (que significa «en la lengua de Neša»). Esto se debe a que su primera gran capital política y lingüística fue la ciudad de Neša (también conocida como Kaneš).
↑Estudios sobre historiografía y filología moderna, como los del lingüista Calvert Watkins (How to Kill a Dragon: Aspects of Indo-European Poetics) o el historiador Martin L. West (The East Face of Helicon), documentan ampliamente cómo la influencia anatolia y hitita (transmitida a través de los pueblos luvitas y frigios) en la literatura y la religión griegas arcaicas siguió siendo ignorada o subestimada por los estudiosos hasta bien entrado el siglo XX.
↑Porfirio: Sobre el antro de las ninfas, 16-19. Mitos locales de la ninfa Macris. Proveedora de la miel rústica, el primer embriagador que probó el dios antes de crear el vino.
↑Ovidio: Fastos I, 391-440. El sacrificio del asno de Príapo en las fiestas de Baco. Montura cómica e impúdica de Sileno y los sátiros durante el cortejo (tíaso) dionisíaco.
↑Apolodoro: Biblioteca mitológica III, 4, 3. Zeus transforma al niño en cabrito para salvarlo de Hera. Símbolo de lujuria y la fertilidad desbocada del bosque.
↑Himnos homéricos: VII (a Dioniso), 45-54. Metamorfosis de los piratas tiranos. Símbolo del mar bravo domesticado por el poder transformador de la divinidad.
↑Nono de Panópolis: Dionisíacas (libros XIV y XVII). El carro tirado por felinos en su campaña a la India. Encarnaciones de la fuerza indomable de la naturaleza oriental que el dios somete y conduce.
↑Ovidio: Las metamorfosis, IV, 391-415. Transformación de las hijas de Minias. Animal nocturno de fronteras difusas que representa la ceguera y la locura de quienes rechazan al dios.
↑Las ranas, 209-267. El coro que hostiga a Dioniso al cruzar la laguna Estigia. Habitante de los límites de los mundos, ligada a las ciénagas del inframundo.
↑Eurípides: Las bacantes, 101-104. La corona de serpientes del recién nacido. En vv. 695-700 las ménades son frotadas por ofidios. Símbolo de misterio ctónico (subterráneo), sabiduría primordial y transmutación de la piel.
↑Eurípides: Las bacantes, v. 920-922: Penteo ve a Dioniso transformado en toro; v. 735-745: el ritual de descuartizamiento o esparagmós). Expresión ruda de la violencia masculina, el vigor agrario y el frenesí orgiástico.
↑Esquilo: Las basárides (tragedia perdida, conservada en fragmentos por Eratóstenes, Catasterismos, 24). Fiera forestal cuya piel utilizaban las seguidoras tracias del dios en la antigüedad.
↑Plinio el Viejo: Historia natural XII, 42 (el comercio de perfumes y el triunfo indio de Baco). Especie caliente traída de tierras exóticas que simbolizaba la naturaleza lujosa del dios.
↑Himno homérico a Deméter (v. 370-374): el consumo de granos en el inframundo, conectando los cultos de Dioniso y Perséfone. Fruto cuya pulpa roja evoca la sangre derramada y el renacimiento tras la muerte invernal.
↑Teofrasto: Historia de las plantas III 18, 6-10. Estudio de la hiedra consagrada en los cultos de monte. Planta trepadora, perenne, símbolo de la vida perenne y los efectos embriagadores silvestres.
↑Eurípides: Las bacantes 105-110. Mandato de coronarse con smilax verde de hermosos frutos. Enredadera espinosa del bosque bajo con la que se coronaban las bacantes.
↑Ateneo de Náucratis: Deipnosofistas III, 78a. Culto al epíteto Dionysos Sykites (‘protector de los higos’). Símbolo directo del desarrollo de los frutos dulces y la agricultura dionisíaca.
↑Eurípides: Las bacantes, 251-254. Cadmo y Tiresias portan tirsos hechos de tallos de nártex. Caña gigante, ligera y hueca, idónea para armar el cuerpo de los bastones sagrados.
↑Plutarco: Sobre la E de Delfos (sección 9: el cambio estacional de cultos y plantas en el Oráculo). Adopción invernal de la planta de su hermano Apolo cuando Dioniso asumía el control del culto místico.
↑Apolodoro: Biblioteca mitológica, Epítome II, 15. Dioniso viaja al Hades y entrega el mirto para liberar el alma de Sémele. Planta sagrada de las profundidades de la tierra, vinculada a los misterios fúnebres.
↑Nono de Panópolis: Dionisíacas XII, 90-105. La consagración del cono de pino en el bastón místico. Árbol de montaña cuya resina curaba el vino y cuyos conos coronaban los tirsos.
↑Nono de Panópolis: Dionisíacas (libros XI y XII). La trágica muerte de Ámpelo, cuyo cuerpo inerte brota de la tierra transformado en la primera parra del mundo. La planta central de su religión, cuya savia fermentada provoca el trance y la liberación del alma.
↑La higuera era el árbol que le estaba consagrado y los higos se asociaban con este dios. Se consideraban un símbolo de renovación y vigor, tanto por su sabor como por sus propiedades. Algunas localidades tenían cultos particulares como Dioniso Sykites (Συκίτης, «del higo») y representaciones del dios hechas de madera de higuera, indicando que el fruto y el árbol estaban integrados en prácticas religiosas dionisíacas. Así en Ateneo de Naucratis: Deipnosophistae III, 78a.
↑Biblioteca mitológica i.3.2: «Orfeo también inventó los misterios de Dioniso, y habiendo sido descuartizado por las ménades está enterrado en Pieria.»
↑Tito Livio: Ab urbe condita XXXIX, 8-18, donde relata la violenta crisis política que provocó su expansión
↑Un hecho respaldado por hallazgos arqueológicos y epigráficos de tablillas de bronce y láminas órficas-dionisíacas en regiones como Calabria, Apulia y Campania), y a través de Etruria, una región que ya había sido profundamente influenciada por los colonos helénicos (como lo demuestran la abundante cerámica etrusca y las pinturas funerarias de Tarquinia, donde el dios etrusco Fufluns fue asimilado directamente con los atributos y el éxtasis del Dioniso griego
↑Testimonios críticos de autores cristianos como Arnobio de Sicca en Adversus Nationes y San Agustín en De Civitate Dei, VI, 9, quienes aún condenaban con vehemencia la persistencia de estos ritos.
↑Baco fue un nombre cuyo uso literario y teológico en la ciudad quedó consolidado gracias a poetas como Ovidio en Las metamorfosis, libro IV
↑Tito Livio, en su obra Ab urbe condita (libro XXXIX, 12-13), a través del testimonio de la liberta Hispala Fecenia
↑Posteriormente, la participación en los ritos se extendió a los hombres, y las celebraciones tenían lugar cinco veces al mes (una reforma introducida por la sacerdotisa Paculla Annia, de Campania, tal y como recoge explícitamente Tito Livio en Ab urbe condita, XXXIX, 13
↑El texto original del decreto se conserva en una tablilla de bronce descubierta en Tiriolo, Calabria, en 1640, que actualmente se encuentra en el Kunsthistorisches Museum de Viena (una pieza epigráfica única catalogada oficialmente como CIL I²). 581). Mediante este edicto, se prohibieron las bacanales en toda Italia, bajo la grave sospecha de que se celebraban para tramar delitos contra la República.
↑El término «mimalón» (Μιμαλλών) hace referencia a las bacantes de Macedonia o bien a las amazonas bacantes; cf. Estrabón: Geografía X, 468; Plutarco: Vida de Alejando, 2; Licofrón, 1464
↑Platón: Fedón, 69c: «Pues, como dicen los que están versados en las iniciaciones: ‘muchos son los portadores de tirso, pero pocos los bacos’».
↑Eurípides: Las bacantes, 475-476: «¡Qué audaz es el bacante, y no le faltan ejercicios de retórica!»; en el inventario del Museo de Prado, en un bajorrelieve romano («Bailando en honor de Dioniso», núm. 453) se puede leer: «representa a un bacante»; en la novela El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde (capítulo 3) se puede leer: «bailando como un bacante sobre las colinas de la vida».
↑Robert Graves: Los mitos griegos, 27, k. Graves da dos fuentes para este relato (Apolodoro: Biblioteca mitológica III 5,3 y Pausanias: Descripción de Grecia II 31, 2) pero en ninguna de ellas se lee el reemplazo de Hestia por Dioniso. Graves es conocido por dar, a veces, interpretaciones idiosincráticas en sus relatos.
↑Las ranas de Aristófanes (405 a.C.) utiliza un sistema de versos para situar el descenso de Dioniso al Hades, su viaje en barca (180–269) y el agón (830–1364). La obra destaca por el pesaje de versos (1365–1413) y la decisión final de Dioniso de rescatar a Esquilo en lugar de a Eurípides, basándose en la necesidad de consejo político para salvar Atenas (1414–1466)
↑Dionysos: Archetypal Image of Indestructible Life, 1976
↑Realencyclopädie der classischen Altertumswissenschaft, Band IIIA, Halbband 6, Sparta-Stluppi (1929), ss. 2147-2148. La enciclopedia dice que en ninguna fuente se habla de ningún hijo concebido entre Dioniso y Erígone, pero la identidad de Estáfilo fue conjeturada.
↑HERÓDOTO: Historias II 144: «en lengua griega, Osiris es Dioniso». En II, 42 explica que los egipcios no adoran a los mismos dioses, salvo en el caso de Isis y Osiris, a quienes define como las únicas deidades universales de Egipto, reiterando que Osiris es Dioniso. En II, 49 sostiene que fue un sabio griego llamado Melampo quien introdujo en Grecia el nombre de Dioniso, sus procesiones fálicas y sus sacrificios, tras haberlos aprendido directamente de los ritos egipcios de Osiris.
↑Valerio Mesala Corvino (principales mecenas literarios del heredero de Augusto) no dejó ningún texto propio que haya llegado hasta nosotros. Sin embargo, su visión sobre la asimilación de Dioniso y Osiris quedó inmortalizada a través del poeta más destacado de su círculo literario, Albio Tibulo (Elegías I 7, 27-48). El poema describe cómo Osiris fue el primero en fabricar el arado, el primero en sembrar la tierra y el primero en prensar el mosto de la uva para inventar el vino. Tibulo relata que el vino de Osiris (Baco) libera a los hombres de sus penas, llena de música a los campesinos y hace bailar a los cansados. Por esta razón, el poema concluye afirmando que el culto a Osiris se manifiesta exactamente igual que el de Baco: con ninfas, música, hiedra verde, tirso y las vestiduras de vivos colores de los misterios.
↑MERKELBACH, Reinhold: Isis regina − Zeus Sarapis. Die griechisch-ägyptische Religion nach den Quellen dargestellt (Isis reina - ZeusSerapis: la religión grecoegipcia en las fuentes remanentes). Bibliotheca Teubneriana o Bibliotheca scriptorum Graecorum et Romanorum. Teubneriana Series. Walter de Gruyter. 2001. Pp. 69 y 71-72.
Bibliotheca Teubneriana: colección de literatura grecorromana antigua y medieval de la B. G. Teubner Verlag, editorial fundada en 1811 por el librero alemán Benedictus Gotthelf Teubner (1784 - 1856).
↑Plutarco: Moralia, Sobre Isis y Osiris, 28 / 362b]: «Es mejor identificar a Osiris con Dioniso, y a Serapis con Osiris, quien recibió este nombre (Serapis) tras cambiar de naturaleza»
↑Diodoro Sículo: Biblioteca histórica, I 25, 1-2: «Algunos dicen que Osiris es Serapis, otros que es Dioniso y otros que es Plutón»
↑Estrabón: Geografía, XV, 1, 58, citando como autoridad a Megástenes
↑William Jones: On the Gods of Greece, Italy, and India (Discurso leído en la Asiatic Society en 1784, publicado en Asiatic Researches, Vol. 1, 1788; Robert Graves: The Two Births of Dionysus (incluido en su obra Difficult Questions, Easy Answers, 1972); Alain Daniélou: Shiva y Dionisos: La religión de la naturaleza y del eros (Editorial Kairós, 1987)
↑En la teología mística griega, Zagreo se sincretizó como el «primer Dioniso» o el Dioniso dionisíaco-órfico (Nonno de Panópolis: Dionisíacas VI, 165-205; Proclo: Comentario al Crátilo de Platón, 59.67). Este mito de muerte y renacimiento convirtió a Dioniso-Zagreo en el centro de los misterios órficos (Fírmico Materno, Sobre el error de las religiones profanas, VI).
↑Yaco (Iakchos) era la personificación del grito ritual de alegría (iakche) que los iniciados proclamaban durante la procesión de Atenas a Eleusis (Heródoto: Historias, VIII, 65). En la tragedia y en los cultos mistéricos, Yaco fue asimilado plenamente como una manifestación de Dioniso (Aristófanes: Las ranas, vv. 316-415). Esta fusión llevó a Estrabón a afirmar formalmente que Yaco era el Dioniso de los misterios de Eleusis, vinculando directamente el culto dionisíaco con el de Deméter y Perséfone (Estrabón: Geografía, X, 3, 10).
↑Himno órfico 41. La Madre Antea es una advocación de Deméter en Eleusis, como madre soberana de los dioses.
↑Himno órfico, 42. Mise es un divinidad mal conocida, de origen frigio y bisexual (hermafrodita).
↑Himno órfico 49: «Invoco a Hipta, nodriza de Baco, bacante doncella, iniciada que se complace en los misterios del sagrado Sabo y en las danzas nocturnas del estruendoso Yaco. Escucha mi súplica, madre terrenal, soberana, si es que, en Frigia, dominas la sagrada cima del Ida, o bien te encanta el Tmolo, bella morada de los Iidios. Acércate a los misterios con la alegría en tu sacro rostro».
↑Cicerón: De natura deorum II, 62; Ovidio: Fastos III, 507-516
↑Ovidio: Fastos VI, 503-515; Tito Livio: Ab urbe condita XXXIX, 12
↑Esta unión epigráfica está atestiguada como Fufluns Pacha en el espejo de bronce de Tarquinia, CIE 10425
↑Nótese que a pesar de que Cicerón es un autor latino usa la forma griega «Dioniso».
↑Las Sabacias son unas festividades, a las que suele atribuirse un origen frigio.
↑CALVI, Juan C. De gustibus sí disputandum: una filosofía práctica del gusto y la improvisación musical. 2008. Editorial Dykinson. Madrid. ISBN 8491489606, ISBN 9788491489603.
↑OTTO, Walter F. (1995). Dionysus Myth and Cult (El mito y el culto de Dioniso). Indiana University Press (Servicio de publicaciones de la Universidad de Indiana. ISBN0253208912.