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viernes, febrero 04, 2011
BERJAYA
Hoy es uno de los días más tristes que recuerdo. No por la pérdida de nadie, que muchas veces este blog parece un obituario. Por eso, no estoy triste por la muerte de Maria Schneider, aunque siempre la recordaré como una actriz maldita que descubrió al mundo aquella escena de la mantequilla y dio vida a la rebeldía del momento en un tempestuoso viaje de retraimiento, tribulación, vacío existencial y autodestrucción junto a Marlon Brando en un París gris y funesto. Bueno, un poco sí, pero no es debido a eso. Hoy es un día particularmente triste por una noticia local, de esas que igual pasan desapercibidas para el resto de salmantinos. Se trata de la demolición del edificio de las Dependencias Municipales de La Salle. Allí fue donde se rodó ‘El Límite’ allá por 2002, donde las imágenes del recuerdo empiezan a diluirse bajo la nostalgia de una época de ilusión y esperanzas que se ha quedado rezagada en el tiempo. Mi vínculo sentimental con este destartalado inmueble, con ese museo de los horrores inmundo y desamparado se ha fortalecido con los años y la nostalgia hipnótica provocada desde el primer momento en que lo vi, cuando Eugenio Mira rodaba allí su cortometraje ‘Fade’.
BERJAYA
Desde entonces, no he podido quitármelo de la cabeza y he escrito fábulas y proyectos situados en aquel lugar, específicamente para cerrar mi deuda no sólo con otro rodaje que me hiciera regresar después de nueve años, sino por sentir todas aquéllas sensaciones dentro de una ubicación terrorífica e inquietantemente entrañable. Las telarañas, el silencio sepulcral, la mugre y el éter insano del costado perteneciente a la inhóspita Iglesia, que fue reconvertida en los 70 en Psiquiátrico y más tarde en hura de ‘homeless’, ‘okupas’… para pasar a ser festín de misas negras y demás barbaries, dejó en mí una huella profunda, de extraño apego a las hoy desvencijadas instalaciones llenas de pasillos laberínticos acuciados por una atmósfera terrible y enferma.
Me da lástima y me enfurece porque, además del hecho en sí, del derribo de un edificio que podría haber servido de plató para muchos más rodajes, museo, centro cultural o cualquier otro símbolo relacionado con el ocio, tenía planeado rodar allí dos cortometrajes de los tres proyectos que me traigo entre manos. Dentro del alma más triste y sobrecogedora de la legendaria construcción estaba definido el ambiente de ‘Schmerzloss’, centrado en las peleas ilegales y escrito por Iván Sáinz-Pardo y ‘3665’, fábula futurista sobre los recuerdos. Para ambos habrá que buscar minuciosamente otro lugar en caso de que se lleven a imagen. Sin embargo, sé que no será lo mismo. Algo que me entristece, porque La Salle era como un arquetipo de casa del terror, de muerte y aislamiento, de alienación y soledad, de profético Apocalipsis.
BERJAYA
Narré con todo tipo de detalle las sensaciones y experiencias que viví en mi regreso a este edificio en octubre de 2009, en un post titulado ‘Regreso a La Salle’, haciendo un repaso de sus lúgubres historias internas, leyendas silenciadas, descripciones espeluznantes de su esencia, de la realidad de un edificio que, en el aquel momento sentí que pretendía decirme algo y no sé exactamente qué fue. Hoy lo sé. La Salle dejaba ver, por su extraño sonido y calma escalofriante, que quedaba muy poco tiempo para su muerte y me advertía, con una malsana brisa, que nuestro reencuentro no se volvería a producir nunca. La Salle ha muerto y una pequeña parte de mí se va con ella. Hasta siempre.
Galería de fotos de las entrañas de la antigua capilla de La Salle.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 11:52BERJAYA |


jueves, febrero 03, 2011
BERJAYA
Desde hace unos días la cosa está tensa entre varios sectores de Internet por un comentario un tanto desafortunado de Nacho Vigalondo en su Twitter. Se trata de un fenómeno que se ha extendido como la pólvora encendida. Me refiero a lo que se ha venido en llamar el ‘Holocausto Vigalondo’. Por alguna razón, el director de ‘Los Cronocrímenes’ se alzó con una notoriedad repentina al lanzar un golpe de humor negro con intencionalidad casi esperpéntica el pasado viernes: “Ahora que tengo más de cincuenta mil ‘followers’ y me he tomado cuatro vinos podré decir mi mensaje: ¡El holocausto fue un montaje!”. También hizo otro sobre “la bala mágica que mató a Kennedy” que no ha trascendido y que complementaba la verdadera voluntad del chiste. Obviamente, a mucha gente no le sentó bien. A otros les hizo gracia. Muchos la consideramos un guiño intrascendente que no sorprende si uno ha seguido el ‘Twitter’ de Nacho, trufado de frases con ingenio, otras chorradas baladíes, muchas reflexiones desde el humor y juegos de palabras brillantes.
La hilaridad salvaje es uno de los condicionantes que provocan la atracción hacia la figura de un talento innato. Eso queda fuera de toda duda. Ahora bien ¿Debería haber medido Vigalondo las consecuencias de un acto que, en principio, es totalmente inocuo? Por supuesto ¿Todo el revuelo y la derivación a la que ha llevado esto eran previsibles? Obviamente. No voy a entrar a deliberar sobre las intenciones de fondo de estas palabras, ni del medidor de estupidez e hipocresía que ha demostrado con su inesperada trascendencia, ni del fondo real sarcástico de todo el asunto. Ya lo hace el propio Vigalondo y gente lúcida como Alejandro Pérez y Henrique Lage, entre otros, al comparar este hecho con ese tipo de humor incómodo que no es, por supuesto, ni tan nuevo ni tan polémico como parece.
BERJAYA
El problema llega cuando una frase, un ‘twitteo’, se convierte en noticia, entrando en vigencia la manipulación informativa que se filtra a través de los códigos periodísticos y se utiliza como arma arrojadiza y de interés por parte de ciertos sectores mediáticos y que representa, a todas luces, un peligro. Me refiero al hecho de la manipulación falseada que se ha llevado a cabo en la tergiversación de un hecho puntual y desafortunado. De repente, frases en cadena, opiniones sinsentido y una profunda decepción acerca de la comunicación 2.0 se ha adueñado con locura sistémica y estupidez bizarra dentro del cada día más blandeado mundo periodístico. La tromba de titulares, de análisis de cuaderno de primaria y, lo peor, las derivaciones que han acarreado una frase en pleno énfasis noctívago y festivo definen mucho la insensatez del tono crítico que pone en duda la fiabilidad de los periodistas de hoy en día, que son capaces de hacer una noticia ya de por sí ridícula.
Los matices y la tonalidad se han perdido entre el efecto de la colectividad sobre un mensaje que ha regresado como un boomerang siendo otra cosa, con otra forma aterradora, como un señuelo sensacionalista. Era algo con lo que Vigalondo tenía que haber contado. Eso sí, no con el resultado final de la salida de tono. El País, medio en el que Vigalondo ha volcado algunos de los mejores análisis sobre cinematografía y comunicación leídos en mucho tiempo, ha decidido suprimir su blog, poner fin a una de las secciones más independientes y políticamente incorrectas que tenía. Ha censurado (insisto, censurado) una opinión y un personaje, cayendo en las provocaciones de otros medios, haciendo evidente que el efecto bola de nieve ha tenido un desarrollo bastante lamentable y dejando al aire su dudosa tendencia y línea editorial.
BERJAYA
Así están las cosas. Vigalondo no debería haber tentado a la suerte sabiendo cómo está el patio. El tiro, en este caso, le ha salido por la culata. Ha sido un error, una metedura de pata. Nadie lo va a negar. Y menos él, un tipo inteligente y cabal. Sin embargo, ha demostrado, tristemente a su costa, en qué paupérrimo nivel se encuentra no sólo el sistema informativo español, sino cómo funciona la red 2.0 en este país, cómo vence la hipocresía y, lo que es peor, deja en paños menores a la decadente democracia intolerante en la que vivimos. Está claro que estamos destinados a matar la ucronía humorística, a entrar de lleno en un universo distópico donde alzar la voz sea suficiente para cortarte el cuello. Vamos hacia atrás, como los cangrejos. La involución está aquí. Orwell y Huxley no se equivocaron. Benditos visionarios ellos que supieron profetizar lo que nos espera ¿Qué será lo próximo? ¿Qué alguien pueda alterar el contexto internauta a su gusto? ¿Alguien duda que esto va a suceder? Como dice David Catalina en su Twitter: “cuando hagáis un chiste no olvidéis poner el emoticono”. A eso hemos llegado.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 12:28BERJAYA |


martes, febrero 01, 2011
BERJAYA
Desde diversos flancos se me ha preguntado acerca de mi opinión sobre la dimisión del Presidente de la Academia Álex de la Iglesia y se me ha reprochado la falta de valoración sobre el asunto. Ya expuse en el Abismo mi posición subjetiva sobre una ley muy peligrosa, la “Ley Sinde”, confeccionada desde el miedo y la más absoluta ignorancia sobre el funcionamiento del medio internauta. La misma que quiere eliminar la figura del juez, en definitiva, de la justicia, para poder censurar contenidos de páginas web, ya sean de descargas o no. La figura de Álex en todo este sarao viene dada por su capacidad para la oratoria desde un cariz popular, de cercanía y el buen rollo que despierta. Su actitud beligerante hizo ver que es un tío vehemente, tal vez demasiado, cuando expuso sus testimonios a favor de la ley en su famosa pataleta antes de Navidad, defendiendo los intereses que falsamente encubre lo que podríamos llamar “Despropósito Sinde”.
Sin embargo, la realidad se abre a De la Iglesia a raíz del consenso y el diálogo con los internautas, escuchando sus miedos y requerimientos, aportando un razonamiento al que se llegan a muchos puntos en común. La realidad es que el modelo de negocio se tiene que adaptar a los nuevos tiempos y no viceversa, que es lo que parece se fomenta con los movimientos antidemocráticos de esta polémica ley. Es entonces cuando el director de ‘Balada triste de trompeta’ se da cuenta de cómo y de qué manera funciona la movida, reconociendo su error y dándose cuenta de que igual ha sido sólo una marioneta inmersa en un conflicto de intereses y lo que es peor, que ha errado en su discurso. Su dimisión supone un ejemplo de honestidad y sensatez, sin medir sus consecuencias. El hecho de que después de un debate argumentado haya reconocido su error y modifique su postura reconociendo su equivocación es un ejemplo de honestidad. Su dimisión podría ser un patrón para la política. Hacer pública su alteración en el dictamen sobre el controvertido tema parece que no ha sido bien visto por un sistema endogámico e imperialista. Esta postura es poco menos que inconcebible.
BERJAYA
Parece que en determinados círculos se acostumbra a no discurrir y a no escucharse más que a sí mismos. Es más, parece que desde el mundo del cine y de la música Internet es más un enemigo y no un aliado. Cuando un universo tan vasto como es la Red no se aprecia en ningún parámetro, bien sea de un modo técnico, jurídico o cultural, hay que disciplinarla por medio de la represión y de la sanción antes que por la comprensión y la utilización beneficiosa del medio como arma, consciente de una adaptación por la que, parece ser, no están dispuestos a trabajar. No es una novedad esta última apreciación. Esta “ley” impositiva y draconiana supone la alimentación de una aberración que ejerce de dictadura en la sombra, que elimina la democracia y atenta contra los derechos fundamentales del ciudadano a la información y a la expresión. La burguesía inmovilista anula su propia forma de subsistencia. Y es lo que le ha pasado al ‘lobby’ cinematográfico y musical, entre otros muchos ámbitos. Hay que renovarse y aceptar los hechos, el presente y el futuro. Y parece ser que los modelos que dictan el audiovisual siguen queriendo vivir en el pasado.
Da la sensación de que, desde los grupos de poder, se hace más férrea la idea de invalidar la opinión y el deseo del ciudadano por tener lo que se merece. El hecho de la falsa creencia de que con esta malformada ley se legislará adecuadamente contra la piratería en Internet evidencia una falta de acierto no tan peligrosa como el hecho de un acuerdo tácito entre partidos trata de poder manipular y adocenar a las masas. De la Iglesia afirmaba con toda esto que “dialogar con personas que te lleven la contraria es mucho más interesante”. El resultado ha sido la consciencia de un error hecho público. Los gobernantes y la oposición, por mucho antagonismo que hagan ver, por mucho paripé estúpido y cruces de declaraciones, patentizan que, en el fondo, todos persiguen lo mismo: fortificar el lema del despotismo ilustrado. Hay que callar al pueblo, modificando y gravando legislaciones para obtener su salvoconducto a la coacción.
BERJAYA
Lo que ha hecho Álex de la Iglesia, desde un puesto significativo como Presidente de la Academia, ha sido exponer con argumentos una evidente voluntad de diálogo, escuchar para entender y buscar soluciones reales a un conflicto que, con la “Ley Sinde”, va a abrir un pozo al abismo, a la catástrofe de una posible marcha de las TIC de España, convirtiendo el modelo de negocio de las empresas digitales en algo insostenible debido a la inconstitucionalidad de esta ley pactada por los dos grandes partidos que rigen nuestro país. Vivimos ante un monstruo de dos cabezas destinado a comerse la esperanza del progreso. De seguir adelante la “Ley Sinde” habrá que darle la bienvenida a una nueva Inquisición que acojona. Y de qué manera. Que Álex de la Iglesia no quiera formar parte de ella, es suficiente argumento como para dignificar su salida del circo antes de transformarse en uno de los payasos de su última película. Todo lo contrario de aquéllos que se han colocado esa nariz roja que representa el apoyo al cineasta vasco. Hablamos de esa otra nociva estirpe que en este momento hablan de progreso, con promesas a una salida de la crisis, que ejecutan sus decisiones sin tener en cuenta a aquellos minúsculos instrumentos manipulados que miran desde abajo cómo el futuro se hace oscuro y tenebroso.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 12:13BERJAYA |


lunes, enero 31, 2011
BERJAYA
(1933–2011)
Puede que John Barry haya musicado no sólo algunas de las producciones más recodadas de las últimas cinco décadas, también lo ha hecho en algunas de las etapas o instantes más entrañables de mi vida. Supongo que no seré el único al que le habrá sucedido lo mismo. A través de su música las horas de estudio, la preparación de proyectos inútiles, la escritura de todo tipo de relatos, guiones, críticas y dossieres siempre eran más llevaderos. Su pérdida me recuerda lo deteriorada que dejé, como ejemplos de muchas, la cinta de cassette original de ‘Bailando con Lobos’ que tanto me acompañó durante mi adolescencia. Me ha entristecido en especial la muerte de Barry porque junto a él, entre otros muchos elegidos, aprendí a percibir la grandeza de una partitura dentro del cine y extrapolarla para que pusiera música a mi rutina. Primero con el descubrimiento de algunos de sus clásicos de aquellos añorados 80; ‘Frances’, ‘Cotton Club’, ‘Memorias de África’, ‘Peggy Sue se casó’, la mencionada película de Costner… o ya en los 90 el magnífico ‘score’ de ‘Chaplin’ o en menor medida ‘Una proposición indecente’. Sin embargo, conocerle a través de las legendarias y universales notas de once películas de James Bond suponen un legado majestuoso, de carisma sinfónico lleno de grandeza clásica desde aquel iniciático ‘Desde Rusia con amor’ que le abriría las puertas de Hollywood al olimpo y le haría ganar cinco Oscars, cuatro Grammys, un BAFTA y un Globo de Oro. Siempre con esos ‘leit motives’ sugerentes y pegadizos, de suave conexión con el gran público. A menudo me descubría tarareando fragmentos de las notas de Barry para el cine, al igual que pueda haberlo hecho en infinidad de ocasiones con Williams, Morricone, Shore, Goldsmith, Herrmann, Mancini, Newton Howard o Elfman, por citar a algunos a vuelapluma. Desde ‘El león en invierno’, ‘La mujer maldita’, ‘Boom’, ‘Nacida libre’, ‘Cowboy de medianoche’, ‘King Kong’… Un hombre que, de un modo invisible, forma parte de nuestras vidas.
Es cierto que igual no ‘suceptibilizaba’ en exceso los matices, porque siempre buscaba una devoción hacia el punto reconocible, de melodías insinuantes y homéricas, donde el estilo de sus composiciones orquestales sugiriera al espectador la filiación musical con las imágenes y la narrativa visual del filme. Comenzó con el jazz y una banda llamada ‘The John Barry Seven’ para seguir con su singladura en la Meca del Cine arreglando la música de Monty Norman para ‘Dr. No’, filme en el que nunca estuvo acreditado, pero que le valdría la apertura a la fama como el innovador músico al que se reconoce como pionero en el uso de sintetizadores dentro de la historia de la música incidental cinematográfica. El hombre que dejó para el recuerdo las bandas sonoras de ‘La Jauría humana’, ‘La semilla del tamarindo’, ‘Abismo’, ‘Fuego en el cuerpo’ y cuyo último trabajo fue ‘Enigma’, hace justo una década, deja un testamento lleno de excelencia musical. Se ha ido uno de los grandes genios de la composición cinematográfica.
D.E.P.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 21:00BERJAYA |


BERJAYA
Amar en tiempos de aliens
El debut de Gareth Edwards se construye voluntariamente como un pequeño drama ‘indie’ e intimista donde la ciencia ficción es un contexto y una circunstancia para desarrollar una historia de amor entre los dos personajes protagonistas.
Los cauces del nuevo cine independiente se inscriben en una tipología de cine accesible y barato, alejado de las productoras y vendido como una elaboración de marketing que mercantiliza una película hecha con cuatro duros y que, a raíz de virales y sobre todo de renombre promovido por festivales que destacan su presencia, hace del término ‘numblecore’ un efecto rentable. ‘Monsters’ es la última muestra de esta corriente estrenada en España. Se trata de otro de esos compuestos de neorrealismo digital capaz de distanciarse de los estereotipos con ejemplo de revisión poco ortodoxo de cine de género. En esta ocasión, y no es la primera ni será la última, inscrito en el fantástico, ‘Monsters’ se propone desde un prisma divergente, poco convencional. Aquí México ha sido invadido por bestias exóticas con la fisonomía de unos cefalópodos que han aterrizado a bordo de una sonda de la NASA que se estrelló en la selva sudamericana. Una zona que está en cuarentena y en la que se ha construido un muro para salvaguardar la zona infectada. Entre el tumulto y el miedo, un reportero gráfico pretende regresar a casa con la misión de escoltar a la hija de su editor por ese antipático y extrapolado Tercer Mundo que muestra su director, el joven Gareth Edwards.
BERJAYA
Por supuesto, no se trata de una historia de extraterrestres, aunque se plantee como tal. Lo importante aquí es relativizar la amenaza y hacer de la subjetividad al acontecimiento el motor de la historia. La ciencia ficción no tiene hueco. Es un contexto, una circunstancia para intimar con los dos personajes protagonistas, para observar de cerca sus sentimientos y una emergente historia de amor entre una chica que duda sobre si seguir adelante con una inminente boda y un hombre solitario que echa de menos a su hijo. Todo ello se antepone al falso núcleo con el que se incita el interés del espectador a través de una ‘road movie’ que deja el señuelo fuera de campo, dirigiendo la historia romántica hacia un paisaje paralelo y a la vez inscrito en esa esfera apocalíptica.
Es por tanto un viaje introspectivo al comienzo de un afecto, de una pasión que nace desde el antagonismo y va creciendo en sinceridad, que tiene como aliada una situación de constante terror y temor, relación donde los defectos y las virtudes van creando la querencia. ‘Monsters’ se construye voluntariamente como un pequeño drama ‘indie’ e intimista, en el que juegan un papel fundamental los contrastes de conflictos y desencuentros, primero de rechazo, luego existencial o familiar para llegar a la antítesis del temor por los temibles e incorpóreos aliens y la comprensión sobre lo que está sucediendo a su alrededor. La amenaza inminente no es más que otro subterfugio para hacer emerger el verdadero sentido de la historia.
BERJAYA
De este modo, Edwards encuentra un marco ideal para doblegar esa historia de invasión alienígena a una de corte dramático, de búsqueda y huidas de los propios personajes, que acaban encontrándose y necesitándose. Su estilo documental y granulado aporta una atmosfera que no coarta el riguroso enfoque con el que el cineasta evita mostrar a los visitantes de otro mundo. Le bastan los sonidos, la inquietud y una biósfera selvática llena de enigmas para ir dibujando a sus protagonistas dentro de una intimidad silenciosa y concisa, a la cual contribuye con gran importancia la partitura de Jon Hopkins, muy necesaria para llenar los vacíos tanto emocionales como argumentales a lo largo de este éxodo hacia la falsa libertad que simboliza el regreso al país de origen. Hay algunas secuencias de poderosa atracción, donde ‘Monsters’ ofrece lo mejor de su decrecido y dudoso presupuesto, como ése amanecer observando el muro de contención desde la ruina de una pirámide azteca, la tensión que se despierta en el río a bordo de una embarcación tripulada por sicarios (que a la larga son elementos rehusados cuando podrían haber dado otro signo al filme) o esa extraña poesía que despierta el momento de cópula entre dos extraterrestres que digitaliza el sentido final de la trama.
BERJAYA
Es una lástima que los matices ideológicos y subversivos sobre la inmigración, concretamente la que tiene lugar en la frontera de México y Estados Unidos como zona infectada esté descrita de una forma tan torpe. La descripción de esa gente que abusa de los precios a la hora de facilitar el viaje de la zona azteca a la yanqui o la visión de podredumbre que se lanza de México tampoco ayudan a la credibilidad del conflicto, por mucho que la química de la pareja formada por Whitney Able y Scoot McNairy. Lo mismo sucede en ese simbolismo de brocha gorda que se refiere a la utilización de un arsenal militar de alta tecnología ansioso por lanzar misiles contra unos enemigos casi invisibles y que abre otra reflexión acerca del cuestionamiento sobre si la respuesta militar de Estados Unidos y el terror y autoridad es más nociva que la propia contaminación alienígena.
Edwards presenta así un ejemplo de evidente simplicidad y falta de pretensiones, pero a medio camino se va dejando llevar por la obviedad en los puntos de partida y elementos narrativos que maneja. Su historia de amor en tiempos de Apocalipsis narrado en clave documental destila artesanía y signo autoral y encuentra su alcance más allá de la ‘monster movie’ de arte y ensayo, en esa historia de relaciones, donde miedo y sobre todo amenaza invisible se convierten en un tránsito de supervivencia emocional. Sin embargo, aunque la estética ‘vérité’ y objetivos se acerquen comparativamente a ‘Cloverfield’ y ‘District 9’, se deja ver una falta de propósitos puestos por encima de un contexto que hubiera funcionado como un exquisito cortometraje que como largometraje. A pesar de ello, se deja ver con complacencia y demuestra que con poco se puede lograr un producto competitivo y ejemplar.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2011
PRÓXIMA REVIEW: 'Red (Red)', de Robert Schwentke.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 11:57BERJAYA |


jueves, enero 27, 2011
BERJAYA
Uno de los designios de los perfumes es el de alterar la percepción olfativa. Los olores suscitan el recuerdo, alteran la emoción o despiertan el instinto, acercando las sensaciones perceptivas hacia un vínculo o un estado de ánimo. Olores con personalidad que desprenden información sobre las personas, los ambientes y los contextos. Existe un extenso catálogo de fragancias y aromas, en definitiva, que exponen intenciones y matices dentro de un mundo olfativo cada día más extenso y heterogéneo dentro de un mercado inmenso.
Esto era así hasta la llegada de la nueva diva del pop Lady Gaga. El antiestético icono musical que va contra la norma pero que permanece establecida en el ‘mainstream’, ha anunciado una nueva línea de perfume que recordará, según sus palabras, a “sangre y semen”. Es decir un miasma de atributo primaveral que evocará a sexo, masturbación, menstruación, cortes en el cuerpo, violencia sádica y degradación. Es la nueva forma de adquirir nuevos matices en el correoso universo de insulsa provocación de este fenómeno de masas cuyo talento musical la ha convertido en nuevo icono postmodernista y estrafalario del mundo de la música. Además, combina perfectamente con ese controvertido diseño de un traje confeccionado con carne cruda que lució en los MTV Video Music Awards.
Así que nada, las ‘fans’ de la Gaga irán oliendo por ahí como burdas dominatrix o dejando un efluvio de libídine apagada en plena regla femenina. El olor que todo padre querría para su hija.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 11:29BERJAYA |


miércoles, enero 26, 2011
BERJAYA
La leyenda del héroe azteca
El Santo Enmascarado de Plata es uno de los héroes más importantes del cine y un icono cultural y fenómeno sociológico en México.
Bien es sabido por los conocedores y amantes de los cómics y las leyendas que los superhéroes han encontrado sus raíces en la antigua mitología. Las grandes figuras legendarias, aquellos defensores de la masa popular que velan por la paz y la justicia han pasado a través del noveno arte, la literatura e incluso en la tradición oral a formar parte de la mal llamada cultura de masas, iconos sociales que se han acabado integrando en la erudición más inveterada. Es cierto que son sólo unos pocos son los que pasan con letras de oro a la profusa antología de héroes, mitos, celebridades que se aúnan en la memoria colectiva para traspasar así cualquier papel (ya sea de cómic como de literatura) para consolidarse como iconos en la vida de los que saben justipreciar el noveno arte; léanse los grandes clásicos como Batman, Superman, Iron Man, Spiderman... Seres de apariencia humana, algunos de ellos más humanos que el vecino que compra el periódico cada mañana y lleva una aburrida vida cotidiana, que ejercen una meritoria vocación de protección y defensa de la Humanidad vista eternamente desde una perspectiva idealista, adquiriendo poderes en circunstancias accidentales (cuando una explosión o la ingestión de una droga provocaron extrañas mutaciones en su estructura) o provenían de planetas lejanos.
También es indefectible que hayan sido productos basados en el mensaje subversivo (para bien o para mal) en la viñeta triunfalista instituida en un patriotismo exacerbado (generalmente de los yanquis) para deleite de las inquietas mentes sedientas de aventuras y sergas. Maravilloso, pero escasamente relevante. Por eso, más de cincuenta años después de su nacimiento, hay que reivindicar a uno de los héroes más desconocidos en estas lindes españolas, pero que ha marcado con su sencillez una leyenda en un país tan excepcionalmente atrayente (por su cultura, su gente y su entorno nigromántico) como es México. Un superhéroe que rompe los cánones, que ha sido capaz de delimitar su propio territorio ante la tiranía viñetística americana. Por supuesto, el mítico y poco valorado Santo Enmascarado de Plata, una de las efigies más fundamentales en la idiosincrasia azteca que debería ser conocido como un héroe ecuménico y significativo en cualquier parte del planeta. Nacido de la inspiración de ‘El fantasma’, personaje creado en 1955 por Lee Falk, Santo Enmascarado se ha consolidado como una figura imprescindible, símbolo de una tradición que ha llevado consigo la admiración y furor no sólo de los propios mexicanos, sino de aquellos que saben descubrir hipnóticos emblemas reveladores de otras culturas exóticas, fascinantes, mágicas.
BERJAYA
Santo no se parece a los superhéroes a los que estamos acostumbrados a leer, a aquellos dibujos de contornos perfectos surgidos de la pluma de Stan Lee, Jack Kirby o Simon Bisley, sino que (salvando las distancias) está más cerca de los trazos violentos y decididamente bizarros de C.C. Beck e Infantino. Este héroe mexicano encuentra la grandeza que le rodea y le hace más extraordinario que otros ídolos en su nacimiento del pueblo, en la realidad social de la que surge. Santo es original, fundamentalmente, por su procedencia: un campeón de lucha libre que se enfrenta a sus regios enemigos cimentado exclusivamente en sus grandes facultades físicas, en unos poderosos y diestros puños preparados para la lucha y en esa peculiar e incomparable máscara que todo el mundo conoce, aún sin haberle visto nunca. Su mitología se acrecentó (eso sí, con escasa repercusión fuera de sus fronteras) al convertirse en el protagonista de un genial y desagraviado género cinematográfico que se sale de todos los referentes habidos y por haber. Un cine basado en los luchadores mexicanos. Algo que aquí puede sonar indiferente pero que en su tierra asigna una impronta bastante cardinal. Entre 1952 y 1983 Santo ha agrandado su figura a lo largo de medio mundo gracias a más de 150 películas centradas en esta enseña sudamericana.
Antes de que el luchador Rodolfo Guzmán Huerta encarnara al hombre que se ocultaba tras la máscara plateada y diera vida a ese ser fantástico combativo y aguerrido durante más cuarenta y cuatro años consecutivos, los cómics auspiciados por Jesús Lomelín y dibujados por José G. Cruz habían llenado de ocio y mitología una figura de gran envergadura tanto cultural como social, que alcanzó su máximo esplendor en los años 60, sin duda alguna donde residen las mejores películas de este icono mexicano.
La primera aparición de Santo tuvo lugar en 1952, cuando René Cardona adaptó uno de los cómics de G. Cruz y se llevó a cabo ‘El Santo Enmascarado de Plata’, una película de serie B que, a medio camino entre el experimentalismo y la viñeta más zafia, ofrecía la mejor perspectiva del luchador que nunca se plasmó en pantalla, un héroe (casi semidiós) protector de los menos favorecidos económicamente, un superhéroe atómico e invencible, lo más parecido al cómic visto en la gran pantalla que se ha creado en México (y en el fondo extensible a los fastos cinematográficos). El productor Alberto López vislumbró el potencial de aquella efigie de éxito fulminante y firmó un contrató exclusivo con un producto que se convertiría en el más rentable de la historia de México.
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Desde su primer filme oficial, bajo el inconfundible sello de la productora de López llegaría ‘Santo contra el cerebro del Mal’, la inolvidable cinta de Joselito Rodríguez, que abrió un auténtico filón engrandeciéndose a continuación con numerosos filmes, entre los que destaca Santo contra los hombres infernales’, autentico génesis de una filmografía que acompañaría a Guzmán Huerta hasta su muerte en 1984. Tras siete filmes (sobresaliendo particularmente ‘Santo contra los zombies’) el luchador del antifaz dejó el cine para dedicarse a su verdadera vocación: la lucha libre. Pero ante el clamor de una enorme nación como es la chicana, volvería en 1962 con ‘Santo contra las mujeres vampiro’, bajo las órdenes del carismático Alfonso Corona Blake, una de las cintas con mejor acabado y guión sobre este personaje. El cine del Santo Enmascarado de Plata es un cine sin pretensiones, divertido, optimista, en la que la cultura mexicana se refleja a modo de radiografía social y convierte al Santo en la representación de una esperanza, de una quimera del México más pobre, del ideal de los estratos sociales más necesitados de héroes como Santo.
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Por eso en películas como ‘Profanadores de tumbas’, ‘El hacha diabólica’ o ‘El tesoro de Moctezuma’ Santo siempre es derrotado temporalmente, como signo evidente de afinidad con el pueblo, pero que, en finales apoteósicos de lucha y violencia, el héroe logra vencer de forma indiscutible, con victorias a favor del bien y de los grandes valores occidentales y religiosos. Lo que es, en realidad, el anhelo del vulgo a quien iban dirigidas este tipo de filmes. Además, Santo siempre estuvo rodeado de bellas y exuberantes mujeres, algunas representadas también en inexorables adversarias, como las misteriosas Lorena Velázquez y Ofelia Montesco en ‘Santo vs. las mujeres vampiro’ o las turbadoras Maura Monti y Eva Norvind de ‘Santo contra la invasión de los marcianos’; otras, como las esculturales Elizabeth Campbell o Amedée Chabot fueron subyugadas por el donaire del hombre de la máscara plateada. Pero a todos los que hemos seguido desde nuestra infancia las aventuras de este peculiar héroe quedará en la retina el cuerpazo desnudo de Meche Carreño en los episodios de ‘El barón Brákola’.
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Todo un género con su propia tradición. Lucha sin límite de tiempo y sin tregua, en constante actitud beligerante contra el mal, ante su impasible máscara de plata han desfilando los villanos más insospechados de la literatura o el cine: un estrangulador que opera en un teatro de variedades (‘Santo contra el estrangulador’), marcianos invasores (en estética muy hermanada a la de Edward D. Wood Jr.), villanos del ring, cazadores de recompensas, mafiosos terroríficos, momias vengativas (‘Santo contra las momias de Guacajanato’), Frankenstein, Drácula (‘Santo en el tesoro de Drácula’), monstruos, muertos vivientes, asesinos de otros mundos, secuestradores y el ‘asesino de la televisión’ (figura mítica en la cultura catódica mexicana), algunos de los muchos enemigos de este mítico superhéroe que vería su fuerza duplicada con otro mito del cómic mexicano como lo es ‘Blue Demon’ en filmes como ‘Santo y Blue Demon en el mundo de los muertos’ y ‘La Atlántida’.
Muchos fueron los grandes cineastas que compartieron filmografía con Santo, cineastas que con su desparpajo y gran visión de la aventura cinematográfica crearon uno de los géneros dentro del fantástico que muy pocos conocen de verdad y en toda su extensión: el cine ‘psicotrónico’ mexicano. Películas de serie B y Z centradas en los mitos alquímicos provenientes de la religión y creencia azteca que otorgaron creadores de la talla de Gilberto Martínez Solares, René Cardona, Alfredo B. Crevenna, José Díaz Morales o el mencionado Alfonso Corona Blake. Directores de culto que representan el ideal del auténtico sentimiento de lo que es el fantaterrorífico más genuino y valedero.
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Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:03BERJAYA |


lunes, enero 24, 2011
BERJAYA
Una de las últimas grandes películas del artesano de la acción y la violencia John Frankenheimer es ‘Ronin’, tremendo homenaje al ‘McGuffin’ hitchcockiano que ha dado el cine de acción en sus últimas décadas. Una maleta cuyo contenido permanece durante todo el metraje oculto y misterioso sirve como excusa para generar un trepidante ‘thriller’ a la europea que escapa a los tópicos con una facilidad sujeta al entretenimiento y suspense de una compleja historia de espionaje internacional. Un filme en el que la acción sostiene cada uno de los resortes de un argumento sin la que la severidad áspera de género puro no se sostendría. ‘Ronin’ es adrenalina sin concesiones a dobles juegos, vertida sin filtros a velocidad vertiginosa, sin los esteticismos ni las ‘moderneces’ de cámara al hombro que tanto se dan hoy en día, asumiendo el montaje con los estrictos códigos de la narración para sortear de este modo cualquier compendio neurasténico que, por infortuna, nos estamos acostumbrando a ver.
La película de Frankenheimer, digámoslo ya, es una de las joyas del cine de acción clásico más genuinas de los 90. Un canto a la visceralidad de un suspense donde cada movimiento y la utilización de la música son casi elegíacos. Estamos ante las mejores persecuciones de coches que ejemplificar los valores de dirección de una ejecución perfecta, donde todo está estudiado al milímetro y la sensación de velocidad y aceleración imponen la lógica de la perfección en cuanto a este tipo de escenas se refiere. La clave: Frankenheimer nunca rodó este tipo de escenas con una segunda unidad, sino que era él mismo quien supervisaba hasta el más mínimo detalle todo el entramado automovilístico cuidando pormenorizadamente los modelos que aparecen en el filme; en este caso los Audi S8, Mercedes 450 SEL 6.9, BMW M5 o coches de cilindrada más baja como los Peugeot 406 y 605 o Citroën XM. De hecho, la película es una de las más reseñadas en los foros de coches que subsisten en la red.
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Llama la atención, no obstante, algo que no suele ser habitual en el cine de género y que Frankenheimer utiliza de un modo avieso y divertido. Se trata de los daños colaterales que provocan los disparos perdidos de los protagonistas. Las personas anónimas que caen heridas o muertas por culpa del fuego cruzado de balas o que chocan con una situación ajena a ellos que les afecta con unas consecuencias funestas. Casi con un malévolo regodeo, el cineasta extrema la violencia llevándola a extremos de perversión voluntaria. Nunca en otra producción hollywoodiense personajes que apenas aparecen dos segundos en pantalla habían caído espontáneamente de forma fortuita, fruto de tropezar con una situación aciaga en el momento menos indicado. Un toque de humor retorcido que puede pasar desapercibido en un primer visionado, pero que resulta muy acorde con ese fondo de la figura del rōnin, el guerrero que no responde ante nadie cuyos objetivos se mueven únicamente por dinero y bienestar del honor, caiga quien caiga. En este aspecto destacan las sencuencias en las que Gregor (Stellan Skarsgård) apunta a una niña con una pistola de mira telescópica con el pulso firme para poner a prueba a otro de los elementos que ansían la dichosa maleta o dispara sin compasión a la bailarina Natacha Kirilova en plena función de patinaje sobre hielo.
BERJAYA
Un trabajo de artesano por parte del gran Frankenheimer que se beneficia de la narrativa argumental de David Mamet, que aquí se esconde bajo el pseudónimo de Richard Weisz. Una fascinante historia de persecuciones, traiciones y mucha acción en hermosos cónclaves como Venecia, el anfiteatro de Arlés o las calles de París. Un ‘thriller’ con vocación europeo que mezcla de ex agentes de la CIA, de la KGB y oscuros componentes de bandas irlandesas para proponer, en su final, un ficticio acuerdo de paz entre el Sinn Féin y el Reino Unido como resultado de la muerte de Seamus, el villano de la función interpretado por Jonathan Pryce. Un extraño ‘Happy End’ que cierra las vicisitudes de un elenco muy adecuado encabezado por Robert De Niro, Jean Reno, Natascha McElhone, Sean Bean, Michael Lonsdale y los mencionados Skarsgård y Price.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 12:54BERJAYA |


miércoles, enero 19, 2011
BERJAYA
Vale, ya está. Ya he visto la primera temporada completa de ‘The Walking Dead’, la adaptación televisiva (más bien cinematográfica) del cómic creado por Robert Kirkman. Ambos formatos muestran el pesimismo de una sociedad resquebrajada y mutilada por un evento global desconocido que ha provocado que la casi totalidad del mundo vague ahora por las calles convertida en desorientados zombies en busca de carne para satisfacer sus instintos básicos. Entre ellos, el sheriff sureño Rick Grimes, que después de ser tiroteado en cumplimiento del deber, despierta en un hospital que ha sido desvastado con esta plaga. Grimes, aturdido y desinformado, comienza a encajar las piezas del terrible puzzle que se le viene encima.
Los primeros compases, hasta la llegada del comisario a la ciudad de Atlanta, siguen escrupulosamente la guía del cómic, casi plano por plano. La utilización de un tiempo dilatado va componiendo el espíritu de la serie, que sigue a rajatabla las pautas de una serie televisiva que pronto empieza a variar respecto a su traslación del cómic original. La atmósfera, la acción y el taciturno brillo poético van envolviendo los movimientos de un episodio piloto que es la ejemplificación de todo el potencial que reside en el cómic y de la promisoria variabilidad de este nuevo formato, con un alejamiento que va a producirse dentro de unos parámetros de respeto muy adecuados de las páginas tebeísticas; en especial esa poderosa secuencia del tanque y su posterior desencadenante que promueve cierta inquietud en los fans de la creación de Kirkman.
BERJAYA
Frank Darabont, retomando el pulso de la sensacional ‘La Niebla’ (amén de los directores que le suceden en esta primera toma de contacto) sabe transmitir ese sufrimiento y tortura en el que aguantan los supervivientes, tomándose su tiempo, dibujando con pequeñas pinceladas las torturadas personalidades de la fauna que subsiste ante el horror. Como ese hombre y su hijo que permanecen en el barrio suburbial esperando a poder olvidar la muerte de la madre de la familia, infectada por el virus de los zombies o los componentes de la avanzadilla de Atlanta, así como los que han compuesto una pequeña familia a las afueras de la gran ciudad. El panorama resulta descorazonador. Se presenta como una especie de ‘western’ postapocalíptico donde la ley del más fuerte dicta los movimientos de sus personajes. Darabont diseña con cuidado todo lo que rodea esa premisa absolutamente maravillosa, dejándose de sentimentalismos y dando libertad a los personajes para que protagonicen momentos en los que transmiten un sentido comprensivo de la devastación emocional que se traduce en lo que está pasando a su alrededor.
Ante todo, el paisaje de ‘The Walking Dead’ no aporta nada nuevo a la genealogía zombie. Los elementos estándar y reconocibles del género están todos aquí. No hace falta innovar en el modo de operar de los zombies para que éstos sigan siendo la amenaza referencial de un porvenir catastrófico e inquietante. Se destacan pequeños hallazgos soberbios, como ese cuerpo putrefacto con sus mandíbulas al aire, sin piernas, que se arrastra en una frustrada y constante búsqueda de comida imposible que desemboca en un acto de piedad inolvidable. Como sucedía en el cómic, una vez que intuimos el devenir de los acontecimientos, uno está preparado para engancharse a esta nueva propuesta de la cadena AMC y que La Sexta emite estos días con gran éxito de audiencia.
BERJAYA
A la serie se le puede increpar, de entrada, la excesiva humanización de su protagonista, su voluntarioso empeño en ayudar a los demás, afrontando los riesgos innecesarios y los conflictos de un modo idealista, para que su integridad como persona componga el mejor valor de un rol que se superpone de inmediato a los demás. Algo que en el cómic se cuestiona desde su comienzo, haciéndole un héroe más ambiguo y menos cinematográfico. No tan homérico como el que aparece aquí. Existen otras diferencias respecto al cómic que vulneran demasiado la fuerza de la idea. Sin adelantarse a los acontecimientos, es mejor esperar a ver por qué senda se encauza la segunda temporada. ‘The Walking Dead’, por supuesto, es plausible dentro de una metáfora contextual presente en una época donde el caos y el desequilibrio diseccionan la sociedad en estratos muy diferenciados. Deja ver carencia en algún desequilibrio entre drama y acción, sin hacer pensar que se trata de un efecto premeditado.
En este terreno, el despido fulminante por parte de Darabont de todos los guionistas de estos primeros episodios abre la puerta a muchas incógnitas. El mejor ejemplo de ello, es el episodio final, que se toma a la ligera cualquier condicionamiento futuro, echando por tierra cualquier tipo de credibilidad y seriedad antes planteada. Da la impresión de que no saben cómo orientar muy bien lo que sucedía en el desenlace del primer tramo de la serie de cómics, que rompía inocencias y mentalidades para posteriores entregas de violencia bien racionalizada mucho más allá de los zombies. Sin embargo, aquí todo termina de una forma enloquecida logrando desubicar al espectador y extirpando cualquier tipo de ansía por recuperar las aventuras de estas víctimas del entorno devastado. Una variación que ocasiona dudas dentro respecto a ese fondo argumental a la hora de seguir traduciendo el universo ‘post-crisis’ de zombies y amenazas con un sentido de continuidad que, por lo menos en esta primera temporada, no han conseguido. Tal vez, porque necesitaban saber que el éxito debía ser multitudinario para afrontar con garantías un coste que reabra el camino de la serie televisiva a los cimientos narrativos y argumentales de un cómic que se transforma en un drama multigénero muy adictivo y coherente. De momento, el tiempo une como factor clave la viñeta y los designios de esta, de momento, prometedora serie de televisión. Esperemos a la segunda entrega para formular un veredicto.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:23BERJAYA |


lunes, enero 17, 2011
BERJAYA
Los Globos de Oro, un año más, pusieron en evidencia que no sólo que se trata de un evento con glamour pero informal, donde en cada mesa se ponen finos a Moët & Chandon y otros elixires y hasta donde el presentador sale cada dos por tres con un vaso en la mano, sino que en esta 68ª edición también ejemplifica la rubrica de avenencia de esa manida frase que la denomina “la antesala de los Oscar”. Esto es muy frecuente. Sin embargo, no lo es tanto el hecho de que Ricky Gervais apareciera en sus fugaces presentaciones como un maestro de ceremonias perfectamente inoportuno y sedicioso. Cada vez que salía al escenario, las risas se congelaban y la correspondencia a su humor dejaba helado al personal. Ante el asombro de todos, el actor británico soltó perlas sardónicas y bastante groseras sobre algunos de los aspectos más sutiles y silenciados de Hollywood, criticando películas y dando hostias verbales aquí y allá, le dio estopa al multimillonario dueño del imperio Playboy Huhgh Heffner, así como a algunas estrellas como Bruce Willis y Tim Allen, aludió filmes que ni siquiera estaban nominados, lanzó dardos a la cienciología y cuestionó la sexualidad de alguno de sus miembros, aludió al alcoholismo de algunas estrellas televisivas como Charlie Sheen y arguyó razones de preferencias en las candidaturas por parte de los integrantes de la prensa que montan el sarao a alguna película horrenda candidata en varias categorías (como ‘The Tourist’). Fue un rebelde que justificó que la línea de incorrección política es eficaz y divertida. Aunque claro, hoy todos los medios y Hollywood se llevan las manos a la cabeza. Con ello se evidencia que el mundo del oropel no entiende de críticas y dardos envenenados. No le gusta la verdad, ni el humor subido de tono. Y Gervais a buen seguro que no regresa el año que viene a presentar la gala. Una pena.
Por lo demás, esta edición de los Globos puede marcar una pauta clara que lo que sucederá el próximo el 27 de febrero en el Kodak Theatre, con Anne Hathaway y James Franco ejerciendo de presentadores (Hollywood respirará tranquila al no tener un Gervais que levante suspicacias), puesto que las apuestas se cumplieron de una manera armoniosa. ‘La red social’, el filme de David Fincher, fue la gran triunfadora de la noche. Se llevó cuatro globitos a casa (mejor música original, mejor guión, mejor director y mejor drama), ‘Los chicos están bien’, de Lisa Cholodenko se hizo con dos galardones (mejor comedia y actriz de comedia para Annette Bening) y ‘The fighter’ otros dos globos, los de mejores secundarios para dos excelentes intérpretes como Melissa Leo y un camaleónico Christian Bale. En apartado actoral las apuestas para los Oscar se consolidan en dos nombres; Colin Firth por ‘El discurso del Rey’ y Natalie Portman por ‘El cisne negro’. ‘Toy Story 3’ se llevó el de película de animación, pero hasta sería lógico que en los Oscar pudiera ganar el de mejor película del año. Eso sí que sería justicia y un dato para la historia. Obviamente, no será así.
BERJAYA
En el apartado televisivo, ‘Glee’ y ‘Boardwalk empire’ acapararon los galardones más importantes, destacando la sorpresiva distinción al mejor actor de comedia para Jim Parsons, el Sheldon de ‘Big Bang Theory’. Otra de las cosas que destacó en un apartado más frívolo fue las impresionantes cirugías estéticas de gente como Jane Fonda (que con 70 años parece que tiene 40) o Jeremy Irons (más joven que hace veinte años). U otras, en su extremo negativo, como la de unas algo repelentes Nicole Kidman o Vanessa Williams, cada día más irreconocibles. Con algo más de “naturalidad” las bellezas de la noche fueron Emma Stone, la veterana Michelle Pfeiffer, Alicia Keys, la esquelética Megan Fox o actrices que no disimulan su edad y relucen con naturalidad, como Annette Bening y Helen Mirren. David Fincher le dio las gracias, entre otros, a Mark Zuckerberg como principal valedor de la que está llamada a ser la gran ganadora de los próximos Oscar. Eso sí, echaremos de menos a Gervais el años que viene.

Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:05BERJAYA |


viernes, enero 14, 2011
En 1987, con sólo veintidós años, Quentin Tarantino (I) y (II) se propuso rodar su obra debut, la inédita ‘My best friend’s birthday’. Le costó tres años de rodaje y casi cinco mil dólares de su propio bolsillo. Se rodó con una vieja Bolex de 16 mm. que le prestó su amigo Craig Hamann, que también protagonizaba la cinta junto a Tarantino y que trabajaba con éste en el Video Archives de Manhattan Beach. También se unieron al proyecto otros currantes de videoclub como Rand Vossler y Roger Avary. La leyenda cuenta que no pudo acabarla y que se extravió uno de los rollos finales de metraje. También se cuenta que el entusiasmo del futuro genio del cine se cercenó al ver el producto final de lo que había rodado, pues no se esperaba algo tan decepcionante. Tarantino pensó en rodarla de nuevo, pero Hamann, bastante harto de trabajar de forma agotadora con Quentin, se negó a repetir la experiencia.
Fue le primer golpe de efecto. La lección que un cineasta con el arrojo y la valentía de meterse de lleno en un rodaje de principiante sin tener muy claro cuál sería el resultado necesitaba para abrir lo ojos a lo que supone el sacrificio y el riesgo de rodar de forma independiente. Después llegaría la escritura de ‘Amor a quemarropa’ y de ahí a ‘Reservoir Dogs’. Lo que sucedería después pasaría a la historia popular y particular del que es uno de los cineastas más brillantes y destacados del cine moderno.
36 minutos de los 70 que duraba el total del filme se pueden ver en Youtube. Juzgad vosotros mismos.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:26BERJAYA |


martes, enero 11, 2011
BERJAYA
Echando un vistazo las nominaciones de estos XXV Premios Goya, uno se para a pensar cosas. Fenómenos sin lógica que evidencia algo de incoherencia dentro de los círculos que componen esa férrea y enclaustrada industria que se da en llamar Cine Español. Un poco como esa cutre exhibición de colegueo que se ha dado a la hora de presentar la gala de nominados con Jorge Sanz, Marta Etura y la voz en off del Presidente de la Academia apuntando en una hoja con un fluorescente como si estuviera haciendo una quiniela deportiva ¿Cómo es posible que la controvertida ‘Balada triste de trompeta’, de Álex de la Iglesia, más allá del aluvión de candidaturas que ha obtenido, no vea recompensada la mejor labor dentro del cómputo de la película? Me refiero a la incongruencia de no ver a Carlos Areces nominado a mejor actor (que bien podría haber sido a la mejor actor revelación, que bien podría ser, vistos los arbitrios que siguen a la hora de nominar en esta categoría). Su labor es lo más brutal y brillante de un filme radical. En él nace el interés de la historia, representa el acierto mayúsculo con el que el actor da una lección de mutación, de crecimiento interpretativo en pantalla pasando de ser un ingenuo y apocado personaje hasta convertirse en una bestia temerosa. Me atrevería a decir que incluso supera la magnífica composición de Javier Bardem en ‘Biutiful’.
BERJAYA
Tampoco entiendo muy bien porqué la labor de dirección artística de ‘Agnosia’ no está, al menos, mencionada como una de las más sobresalientes del año. Ni porqué Emilio Aragón opta como mejor director novel por una de las películas más paupérrimas de la temporada en el que, precisamente, la peor parte se la lleva uno de los mandamases de ‘La Sexta’. Aunque me lo imagino. También es triste que una de las mejores producciones nacionales, ‘El Gran Vázquez’, de Óscar Aibar, haya quedado fuera de la carrera final por llevarse algún Goya. Tampoco está ‘Héroes’, ‘Entrelobos’, ‘Secuestrados’… Por lo demás, estamos de acuerdo. A ver si ahora porque se echen de menos algunos nombres vamos a abominar los premios del cine español. Vale, las películas que acumulan más candidaturas son las esperadas, los grandes títulos de este año; además del acopio de la obra de De la Iglesia, el riesgo y la voluntad recompensados a Agustí Villaronga de ‘Pa Negre’ y la lógica (si no hubiera sido absurdo enviar la película como representante española a los Oscars) de ‘También la lluvia’, de Icíar Bollaín, tampoco hay sorpresas en los restantes apartados, aunque, por ejemplo, las nominadas a mejor actriz dejen un poso de despreocupación sobre el consecución del galardón. Habrá que ver qué sucede en la velada del 13 de febrero.
BERJAYA
Vamos a hacer una cosa. Independientemente de los antojadizos resultados de esta, al fin y al cabo, competición por dejar sobre el papel la que se considera mejor película española del año, podemos considerar ‘Enterrado (Buried)’, la película de Rodrigo Cortés, cinta americana de vocación, española de espíritu y producción, como la película más destacada del año. Por encima de cualquier otra. Sin paliativos. Así no nos llevaremos sorpresas ni decepciones.
Lista completa de nominados.
(Fuente: EL PAÍS).
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 19:33BERJAYA |


lunes, enero 10, 2011
BERJAYA
1935-2010
Es una pena que los medios de comunicación, en su habitual y decadente deterioro, no se hayan hecho eco de la muerte de Juan Piquer Simón, uno de los cineastas referentes del cine fantástico y de terror español. Uno de esos directores trascendentales en la consecución de un cine de género que ha sido ignorado por el gran público y por parte de la crítica. Este valenciano que nos ha dejado a los setenta y cuatro años, víctima de un cáncer, irradia el recuerdo de aquellos fans irredentos que nunca podrán olvidarle. Una pieza fundamental dentro de un estilo poco avivado, de un amor por la variedad hacia un tipo de cine que parece ajeno a lo español, como también lo han sido Paul Naschy, Jesús Franco, Leon Klimovsky, Carlos Aured o Amando de Ossorio.
Piquer Simón fue un trabajador del medio, un temerario que usaba la fantasía como arma, cuyo estilo se asentaba en la trinchera. Invariablemente de los medios y presupuestos, hizo de la ilusión su mejor aliada. La serie B fue un terreno de crecimiento personal y artístico que le valió que su nombre fuera conocido más allá de nuestras fronteras y lo que le convirtió aquí en un cineasta de culto, un realizador irrepetible. Películas como ‘Viaje al centro de la tierra’, ‘Supersonic man’, ‘Misterio en la isla de los monstruos’, ‘Mil gritos tiene la noche’ (que llegó a recaudar 25 millones de dólares sólo en Estados Unidos), ‘Slugs’, ‘La grieta’, ‘La mansión de Chtulu’, ‘La isla del diablo’, ‘El escarabajo de oro’… representan el ideal de un hombre y su lucha contra los elementos de la indolencia nacional hacia este tipo de productos audiovisuales arrinconados en la memoria. Con la inquietud del entretenimiento como fuente de energía, con afán esteticista y noble, con vocación de artesano y espíritu ambicioso en un entorno industrial que le dio la espalda, Pique Simón chocó de bruces con el desarrollismo y con el exitoso destape, que hicieron imposible el resurgir de un género irrecuperable en el clasicismo fílmico de un país que ahogó la serie B y los productos de género tan dados a la ilógica marginación. En España somos dados a ningunear figuras importantes y a exaltar otras que no merecen reconocimiento. Mitos a recuperar que han trabajado en función del amor por el cine. Gente que lo ha dado todo porque el cine español no cayera en el ostracismo y la apatía con la que sucumbe con gran facilidad. En esta categoría es donde hay que ubicar una figura importante en l a Historia del Séptimo Arte español.
BERJAYA
El entrañable Piquer Simón arriesgó su carrera con la posibilidad de mostrar otros contextos que le equiparan a los grandes nombres del cine contemporáneo patrio. Ahí es donde merece estar, máxime con aquellas producciones donde el terror supuso un cenit con cotas insuperables, que no renunciaron a un propósito comercial alejado de lo reiterativo, sin traicionar el testimonio genérico tan fascinante como ignoto, de vocación ‘pulp’, de esencia honesta, donde horror y fantasía pudieran proponer una alternativa novedosa. El cineasta valenciano deja un buen puñado de obras a reivindicar, donde la aventura, la acción, la ciencia ficción y la hemoglobina encuentran su nobleza dentro de la cinematografía nacional. Nunca ganó un Goya, ni siquiera honorífico. Pocos se acordaban de su nombre. Tampoco hacía falta. Porque los que aman el cine de género le recordarán siempre con cariño y devoción. La memoria histórica le debe su sitio como el gran nombre de cine que ha sido. Y así debería ser.
D.E.P. maestro.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 17:19BERJAYA |


viernes, enero 07, 2011
BERJAYA
2010 ha sido un año nefasto. Por muchas razones. Sin embargo, recopilando textos, echando un vistazo atrás, merece la pena destacar algún que otro texto que simbolice un poco lo que ha sido este ‘Un Mundo desde el Abismo’ en términos de blog veterano con achaques, como todo lo viejo que sobrevive entre la novedad y nuevos vicios cuya finalidad común es la pérdida de tiempo. Intentando diversificar, seleccionando de entre tanta referencia cinematográfica, el blog ha dejado algún momento emotivo, algunos ‘posts’ llamativos y muchos absurdos.
Este podría ser el repaso del año 2010 abismal.
- ‘El milenio del desencanto’: Reflexión sobre el futuro que nos vendieron y el futuro que tenemos.
- ‘El inesperado adiós del abuelo Manolo’: Las despedidas son siempre tristes. Empezar el año así, no fue una buena forma.
- ‘El 'irish' hardcore de los Dropkick Murphys’: Viaje a uno de los grupos más entusiastas del momento.
- ‘35: Y ahora... ¿qué?’: La típica reflexión absurda cuando uno cumple años.
- ‘Los textos y los cheetos’: Letras, snacks y alguna revelación con o sin sentido.
- ‘Crónica Final Mundial Sudáfrica 2010: El partido más importante de nuestras vidas’: La narración subjetiva del día deportivo más importante del año.
- ‘Búscate la vida (Get a life)’: La mejor serie de la Historia cumple 20 años’: Homenaje a una de las series televisivas más añoradas.
- ‘2k11: El alucinante juego de la nostalgia’: Más que un juevo, un viaje al pasado.
- ‘Homenaje a Luis G. Berlanga’: Unas palabras de adiós al mejor director español de toda la Historia.
- Dossier especial aniversario 'Regreso al futuro': Un repaso por la trilogía que cambió nuestras vidas.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 16:51BERJAYA |


BERJAYA
Harry Knowles publica cada año la lista de diez películas más relevantes desde su punto de vista a través de la página Ain’s cool news. Una de las sorpresas es la inclusión dentro de ella de una película española como ‘Balada triste de trompeta’, de Álex de le Iglesia, en la siempre particular tentativa del crítico más rebelde de Hollywood por diversificar su inventario anual. Llama la atención, más allá de los títulos habituales en casi todas las listas (Fincher, los Coen, David O. Russell, Mark Romanek, Aronofsky…) la colocación en ese número siete de la controvertida ‘A serbian film’, de Srdjan Spasojevic. Para Knowles, este filme, que ha sido censurado en varios festivales y que no deja indiferente a nadie, atiende a unas consideraciones subjetivas por parte del crítico que mezclan a medio camino entre Fincher y Schrader y el entramado de ‘thriller’ de reconstrucción a lo ‘Resacón en Las Vegas’. Su mejor película de 2010 es ‘Scott Pilgrim contra el mundo’.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:02BERJAYA |


miércoles, enero 05, 2011
BERJAYA
1946–2011
Ha muerto el actor Pete Postlethwaite, el hombre que haría inmortal en la gran pantalla a Giuseppe Conlon en ‘En el nombre del Padre’, de Jim Sheridan cuando ya tenía una carrera de más de dos décadas en el mundo del cine y la televisión. Un actor británico de cine y teatro cuya pureza interpretativa nunca pasaba desapercibida gracias a un talento perfilado en la capacidad de ser prolífico, escapando a cualquier etiqueta, capaz de interpretar cualquier papel. Su mirada humana, tierna y profunda, hizo de él un secundario perfecto, el hombre indispensable para ser recordado, entre muchos otros, por sus papeles, primero en cintas donde su presencia pasaba un tanto desapercibida, como en ‘Los duelistas’, ‘Alien 3’ o ‘El último mohicano’ para ser una figura de poderosa atracción física en ‘Sospechosos habituales’, ‘Romeo y Julieta, de William Shakespeare’, ‘Tocando el viento’, ‘El mundo perdido: Jurassic Park’, ‘Amistad’, ‘Atando cabos’, ‘El jardinero fiel’ o más recientemente en ‘The Town: ciudad de ladrones’.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 12:09BERJAYA |


domingo, enero 02, 2011
BERJAYA
A partir de hoy la controvertida Ley 42/2010 entra en vigor, lo que significa que está prohibido fumar en todos los espacios públicos cerrados. Una medida aplaudida por muchos y maldecida por otros tantos. El caso es que, como hicieron anteriormente otros Estados comunitarios en los que también se obstaculiza el consumo de cigarros para beneficiar la salud pública, ya no hay marcha atrás. Por mucho que aquellos que le dan al pitillo sin reparos ni miramientos hacia el prójimo lo discutan, es un hecho intangible que si quieren fumar deberán hacerlo al aire libre, disfrutando del viento, del ambiente exterior, de la vía pública… Pero hay excepciones. El uso del tabaco en interior se circunscribe a habitaciones de hotel habilitadas para ello, prisiones y hospitales psiquiátricos. Así que los que fumen, si quieren seguir optando a esta regalía, podrán alquilar una habitación de hotel de paredes amarillentas corrompida por el humo, delinquir con penas mayores o volverse definitivamente locos para poder disfrutar de este peculiar libertinaje con total impunidad. Parece que es un tema significación trascendente, que ofrece una oportunidad perfecta para tener tema de conversación de tintes poco menos que ecuménicos. Sin embargo, la cosa es más importante de lo que parece. Se llevaba tiempo persiguiendo este ajuste. En Irlanda se decretó en 2004, en el Reino Unido entre marzo de 2006 y julio de 2007, en Alemania desde 2008, Turquía en 2009, el año pasado año en Chipre e Italia y Francia entran con nuestro país en el modelo de cuidado de los espacios cerrados sin humo.
BERJAYA
Hace seis años emergió la Ley 28/05, una medida sanitaria frente al tabaquismo que regulaba la venta, el suministro, el consumo y la publicidad del tabaco. Los propietarios de bares, restaurantes y otros locales de ocio elegían si sus clientes podían fumar o no. Los establecimientos con una superficie de más de cien metros cuadrados deberían indicar también la opción elegida ¿Cuál fue el resultado? Que ambas modalidades decidieron saltarse la ley y dejar que sus negocios siguieran siendo fumaderos con olor y sabor a ceniza. La pregunta era ¿un bar iba a cerrarle las puertas a los que fuman decretando que en su establecimiento no se podía fumar? Evidentemente, no. Nadie quería perder clientes, por lo que no había diatriba posible ¿Para qué seguirla? Generalmente, a los que fuman les zumba el pepino si al individuo que está al lado le molesta su humo o les afecta a su salud como fumadores pasivos.
Es una medida polémica que, a buen seguro, será tildada de totalitarista y prohibicionista. Aunque también, siguiendo ese razonamiento, es totalitarista el uso del cinturón de seguridad en las normas automovilísticas. El 14,7% de las muertes que se producen en España apuntan al tabaco como principal factor. De forma directa o indirecta (los fumadores pasivos también encuentran el fatal destino gracias al daño colateral) el humo supone un riesgo que se comparte entre todos de una manera unilateral, impuesta y arbitraria por parte del que fuma. El fracaso de aquella ley Ley 28/05 establecía su principal traba en que era demasiado permisiva. En esta nueva Ley 42/2010 nadie está prohibiendo el uso del tabaco, su adicción, su consumo o la elección de esta paulatina muerte deseada. Se coartan una serie de privilegios “no escritos” que beneficien al resto. No se prohíbe fumar en la calle, ni espacios reservados únicamente al nocivo vicio cancerígeno. Durante la historia del tabaco, el civismo de este acto de fumar ha brillado por su ausencia. Los fumadores (no todos, pero casi) no han respetado en absoluto a los no fumadores, que no han tenido más remedio que tolerar y sobrellevar los malos humos con mayor o menor resignación. Son dos posiciones enfrentadas, irreconciliables. Ahora, la tortilla se ha dado la vuelta y es de recibo, casi de justicia poética, que las tornas se cambien. Los fumadores ya han jugado su parte del juego. Siempre han ganado. Ahora les corresponde perder un poco. En este momento, les toca el turno a los que se han tragado el humo en silencio y van a disfrutar de los mismos espacios libres de humo.
BERJAYA
¿Alguno cree que esta prohibición se llevara a cabo y tendrá éxito? Muchos creen que será una moda pasajera y que con el paso de los días, los que fuman podrán seguir haciéndolo pese a quien le pese. El caso es seguir con el vicio egoísta y seguir pensando esa recurrente frase de fumador “si el humo les molesta, que se jodan”. Muy bien. Pues esto no tiene porqué ser así. Ahora el fumador pasivo es el que tiene el deber de hacer valer su privilegio y derecho, su diligencia para ver que la libertad de vivir sin humo en los lugares públicos sea un hecho. Nuestro deber, si es cierto que nos molesta el humo y no lo soportamos, es evitar que el fumador vulnere la salud pública y se incumpla la ley. Hay que evitar que el que fuma se ría de la sociedad y del conciudadano con impunidad. Eso se acabó si uno quiere.
El no fumador DEBE utilizar sus derechos (en este caso el RD 192/1988) y la correspondiente ley autonómica para impedir que esta oportunidad de vivir con salud caiga en el olvido. Es muy fácil. Cuando veamos a alguien perpetúa su insidioso hábito lanzando el humo a nuestra cara o simplemente con observar el gesto de ese mechero encendiendo el cigarrillo en un local cerrado:
A) Hay que pedirle amablemente al fumador que apague el cigarrillo.
B) En caso de éste siga con su actitud ilegal, hay que comunicárselo al responsable del lugar.
C) Si a su vez, éste no insta al sujeto a apagar el cigarro, es cuando tomamos medidas.
- Tendremos que pedir una hoja de reclamaciones para hacer un llamamiento formal sobre la vulneración de la ley y protegiendo la defensa de los derechos de los consumidores. Con esto, el establecimiento está obligado a darte un formulario con tres páginas autocalcantes. Una vez completada y rellenada la hoja de reclamaciones, una de éstas tres copias debe quedársela el responsable del local, las otras dos son para el cliente. Un es para ti. La otra se llevará o enviará a las Oficinas Municipales de Información al Consumidor o bien a las Delegaciones Provinciales de Consumo. Es muy importante saber que si el encargado se niega a suministrar este impreso, tenemos la potestad y la obligación de llamar a la policía para que se cumpla la ley.
- Con el anterior punto, el amigo del bar debería acceder a las exigencias y haría apagar todos los cigarros que hubiera encendidos, puesto que entonces el establecimiento se enfrenta, sí o sí, a la multa establecida por quebrantar la ley.
- Si queremos hacerlo más fácil, la página nofumadores.org se ofrece un MODELO de DENUNCIA On-line para hacer más fácil el trámite a cualquier ciudadano que se vea en la necesidad de hacerlo.
Con ello, aquel que tenga la tentación de no cumplir la ley tendrá que enfrentarse a multas que van desde los 30 euros por cigarrillo hasta 600.000 euros según la gravedad y la reincidencia.
Que la gente fume o no en los establecimientos públicos depende de los que no fumen. Yo, por mi parte, pienso ejercer mi derecho y llevar mi derecho, que para eso es mío, hasta las últimas consecuencias. No por fastidiar al que fuma. Si no por el bien común. Mi salud bien vale unos cuantos minutos rellanando una hoja de reclamaciones para evitar que no se repita la negligencia. La salud pública tiene que prevalecer por encima de otras consideraciones. Esto es lo que hay. Se quiera o no.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 14:11BERJAYA |


viernes, diciembre 31, 2010
TOP TEN 2010
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10. ‘Up in the air (Up in the air)’, de Jason Reitman.
Reitman sopesa con acierto esos efectos devastadores de los métodos de flexibilización que llevan consigo el recorte laboral, así como la banalidad y la tramoya que encierra la cultura de los recursos humanos. El fracaso de la estructura empresarial se deja entrever en los testimonios de personas anónimas que han perdido sus trabajos durante la crisis y sus reacciones ante esos despidos. ‘Up in the air’ pretende investigar el escenario económico imperante en el mundo hoy en día, así como sus contracciones, sus causas y efectos que dan como consecuencia una parte responsable y otra de víctimas que son despedidas no por su ineficacia, sino por la representación de un problema para la empresa que deviene en daño colateral. Fácil solución de la deflación de desembolso logístico y de personal que, por si fuera poco, encuentra un aliado para su optimización en los despidos a través de videoconferencia. Así de cruel.
‘Up in the air’ es un filme de impecable trascendencia, valiosamente sarcástico y descomunalmente inteligente, que utiliza el humor cínico en contraposición del drama, sabiendo aunar brillantez y profundidad en su estudio sobre las relaciones humanas, sobre todo miedo al compromiso y un panegírico bastante cruel sobre la soledad de los nuevos modelos profesionales que parecen regir el mundo de hoy.
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9. ‘Enterrado (Buried)’, de Rodrigo Cortés.
En una película tan compleja como ‘Buried’, hay que enaltecer la dialéctica subliminal de Rodrigo Cortés a la hora de presentar un planteamiento condenado a un complejo aparato formal para involucrar al espectador dentro de él, siguiendo la reclusión en la magnífica creación de una compleja sensación de asfixia, de precisa atmósfera dramática que conecta directamente con la platea. El realizador sabe en todo momento cómo y cuándo tiene que mover la cámara, con determinadas angulaciones, acrecentando las motivaciones del personaje y su sentido fílmico a través de cada plano con cámara al hombro, ‘travellings’, grúas o aproximaciones y alejamientos al rostro del protagonista, que poseen un peso específico dentro del filme. Una obra que utiliza el suspense como mecanismo psicológico, haciendo que el tiempo y el espacio fílmico se superpongan a la realidad para aproximar la verosimilitud y agonía de todo el entramado que se va construyendo según avanza el filme.
‘Buried’ es así un incómodo espectáculo que supone una transgresión velada, pues se presenta con el más absoluto realismo dentro de los cánones de un género restrictivo como es el ‘thriller’. Hay quien se ha aventurado a tachar al filme como un simple ejercicio demostrativo. Sin duda lo es. Pero también es un ejercicio abrumante, de insólita frescura y atrevimiento, creado desde una inteligencia envidiable y una erudición cinematográfica muy destacada. ‘Buried’ se disfruta desde el sufrimiento, desde la sumisión espeluznante que revela a un director con un talento descomunal a la hora de hacer de la esencialidad una auténtica montaña rusa de sensaciones.
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8. ‘La carretera (The road)’, de John Hillcoat.
‘La carretera’, adaptación de la novela ganadora del Premio Pulitzer de Cormac McCarhty, habla de un hipotético futuro no tan lejano, donde (y a pesar de lo que avanzaba el engañoso trailer), Hillcoat ofrece con un sacrílego respeto la fidelidad una visión post-nuclear sin necesidad de entrar en causas o consecuencias. La identidad visual y el ascetismo de la novela se trasladan al celuloide con una puesta en escena de la épica rodeada de podredumbre con un buscado equilibrio de reflexión, evocación y suspense. Como película sabe reflejar con sus agónicas imágenes la introspección del libro, avanzando en su psicología interna, sin renunciar a los matices que arrastran al relato hacia una sórdida profundidad existencialista.
Estamos ante una de las mejores adaptaciones de una novela al cine que se hayan visto en mucho tiempo. Un drama que acaricia con gran crédito otros géneros que le son afines, como el catastrofista, el terror, el ‘western’ crepuscular, la ‘road movie’ o la ciencia ficción anticipativa que analiza un contexto que no deja lugar a dudas, donde el pasado se ha perdido en la memoria como una mentira y no existe ningún porvenir. El destino ha definido su esencia a una circunstancia llevada a una cuestión de vida o muerte, donde aquellos que respeten los valores arraigados a la condición racional podrán seguir subsistiendo como auténticos hombres. El ser humano, puesto en situaciones límites, va descomponiéndose moralmente hasta la deshumanización más brutal.
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7. ‘En tierra hostil (The hurt locker)’, de Kathryn Bigelow.
Bigelow inclina el pulso hacia un enfoque de humanización de los soldados marines. Sin embargo, lo hace sin heroísmo, otorgándole a su mejor obra hasta el momento el auténtico significado bélico de Irak. Cualquier tipo de heroicidad queda neutralizada por las consecuentes reacciones de ese hombre torturado al que interpreta (de forma espléndida) Renner. No hay ápice de profundización existencial o reflexiva sobre sus movimientos, sino que se deja llevar por las imágenes y los hechos que consisten en sobrevivir día a día. Dentro de un entorno de personajes, ‘En tierra hostil’ sabe delinear un estudio sobre la obsesión de un soldado por un peligroso ‘hobbie’ que ha convertido en su única vida. Nadie desactiva mejor las bombas que él, autoasumiendo que es mucho mejor que un robot controlado a distancia. En sus manos, en su esmero y su desazón a la hora de manipular un detonador, se encuentra una satisfacción indescriptible.
‘En tierra hostil’ es, en definitiva, toda una hazaña que equilibra sus objetivos en este período de fragmentación que vive el cine de acción, donde la veracidad abrupta, áspera y visceral se crea alrededor de una atmósfera opresiva. Un cosmos con olor a pólvora y sangre reflejado con el empeño de sencillez en su ausencia de estilización, de depuración cinematográfica al servicio de lo que se narra.
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6. ‘Un tipo serio (A Serious Man)’, de Joel y Ethan Coen.
‘Un tipo serio’ es una mofa que se descojona de los recuerdos de Joel y Ethan Coen, del hábitat infantil al que estuvieron sujetos. No dudan en cebarse con una despiadada sátira hacia las creencias, hacia la religión y sus manipuladores (se centra en el judaísmo pero los modelos de inercia religiosa se podrían hacer extensibles a cualquier credo). Los Coen siguen mirando hacia esa América profunda que, de paso, sirve como prototipo de actualización de los problemas de hoy en día. En definitiva, los Coen no están más que analizando los modelos sociales de vida y de las aspiraciones mitigadas por la falta de ambición.
La cinta se convierte en su película más inaccesible y surreal, pero también la más personal. La probabilística y la irresolución entran a forma parte del discurso tejido dentro de la trama. Para los Coen, los problemas de la vida son conferidos a una esfera física, donde es tan importante el principio de indeterminación de Heisenberg o la visualización del experimento del gato de Schrödinger. Es lo que hace que la actitud del personaje encarnado con enorme lucidez por Michael Stuhlbarg sea incapaz de encontrar una solución a la enorme ecuación que van formando sus desgracias, desmontando con ello la fiabilidad de toda convicción.
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5. ‘La cinta blanca’, de Michael Haneke.
‘La cinta blanca’ va mostrando la siniestra procedencia de los sucesos junto a la degradación de un sistema que esconde bajo su rectitud moral y firmeza los continuos escarmientos físicos y psicológicos hacia unos niños educados en el autoritarismo. Un método que hace aflorar rápidamente la hipocresía de unas normas de conducta donde el castigo implacable y el miedo son las armas de correctivo ocultadas en secretos inconfesables de puertas para dentro. No resulta extraño que, con estos factores argumentales, de doctrinas purificadoras y manipulación, el relato de Haneke esté contagiado por una enfermiza turbiedad moral.
Una despiadada crítica a la sociedad regida por los valores absolutos y su transferencia infectada a las nuevas generaciones, en el cual se encuentra la errónea significación entre el bien y el mal. Un hecho que convierte a sus cachorros en deshumanizados autómatas, símbolo anticipativo de la generación que viviría bajo el mandato nacionalsocialista del III Reich. Es la consolidación de un cineasta como filósofo narrativo en constante búsqueda de la reflexión del que mira, sin ningún tipo de acatamiento al didactismo indulgente, arrancando interrogantes, sin ofrecer ninguna explicación demostrativa en esta retahíla de preguntas acerca de aquellos que sufren la culpa, de su anulación como individuos, atosigados por los maltratos, heredando la frustración y los falsos ideales de aquellos a los que llaman padres.
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4. ‘Two lovers (Two lovers)’, de James Gray.
‘Two lovers’ urde desde el comienzo un drama cuya materia gravita constantemente en la importancia de las decisiones, pero a la vez en la dualidad, en la disyuntiva de una condición ética y existencial propuesta a un joven perdido en su frustración. James Gray va trazando una fascinante construcción introspectiva al alma de sus personajes, siempre en los límites contextuales y temáticos de los melodramas sentimentales, sin exceder en emociones, vinculando el sustrato dramático a la tranquilidad y a la madurez con la que fluyen los comportamientos de esos seres heridos, que subsisten entre su fragilidad y sus anhelos, que necesitan, en definitiva, aferrarse a una relación.
A simple vista, ‘Two lovers’ podría verse como un itinerario parsimonioso por los problemas emocionales que invocan irremediablemente a la melancolía y a la angustia. Lo es. Pero también es una disección sobre los cimientos del deseo, su naturaleza y sus riesgos, que no olvida el destino marcado por la coherencia. Mientras medita con el lirismo, también engrandece su estela al desfilar por la humildad y sencillez con la que está narrada esta sugestiva obra. La misma que se concentra en la cruel realidad de una azotea, donde dos almas a la deriva están destinadas a un final infeliz.
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3. ‘Un profeta (Un prophète)’, de Jacques Audiard.
La mejor película europea estrenada en 2010 aboga por una dureza de una violencia incómoda, necesaria para esta historia carcelaria, bruñida a través de la realidad con un viaje de transformación de un joven árabe analfabeto que va escalando y adecuándose a un oscuro sistema de manipulaciones y relaciones de poder que se dan en el universo de indeterminación moral de sus protagonistas. Una áspera fábula de supervivencia, de subsistencia del crimen organizado que pervive infectado tras los fríos muros de las cárceles. ‘Un profeta’ logra instituir un vínculo de perversión visual gracias a un certero hipnotismo hiperrealista, en el que Audiard exprime con todas sus aristas y evocaciones la turbiedad de un entorno amenazante acuciado por la putrefacción que rodea a una fauna enjaulada que no entiende de lealtad o de subordinación.
El cineasta francés moldea un drama criminal exhaustivo cuya su mayor capacidad reside en el prodigioso guión de Thomas Bidegain y el propio cineasta, que logra mantener la viveza y el rigor, el ritmo y su veracidad en la larga duración de un filme que regala al espectador multitud de matices, de interpretaciones memorables, de fantasmas metafóricos y corpóreos que asolan este trayecto vital hacia la consumación del ente iluminado de un personaje dibujado con una brutal coherencia. Alejado de cualquier catalogación y convencionalismo ‘Un profeta’ es una cinta poderosa, perfectamente narrada y estructurada, de atmósfera cerrada y sórdida donde la tensión y la grandeza despiertan el aplauso a una de las mejores y más valoradas cintas de este año que se termina.
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2. ‘La red social (The social network)’, de David Fincher.
David Fincher hilvana su película más dialéctica, que se convierte en un filme casi de acción, determinada en los diálogos y movimientos verbales de sus protagonistas, nunca por el apresuramiento de la convulsión física. Esto va de gente sentada, hablando, atacándose y defendiéndose, refiriendo testimonios ante el tribunal de los Zuckerberg, Saverin y los hermanos Winklevoss, haciendo de su estructura de los hechos una sucesión de diversos puntos de vista siguiendo un itinerario metódico dentro del abisal subconsciente de la sociedad norteamericana, con la sensatez de un cineasta cuyo posmodernismo no elude su responsabilidad con la historia que cuenta, desentrañando las fórmulas del lenguaje cinematográfico.
‘La Red Social’ es, ante toda abstracción trascendente, una profunda reflexión sobre la amistad y sus condicionantes cuando hay poderosos intereses de por medio, cuando la deslealtad y la traición se anteponen a los sentimientos y las necesidades en un mundo actual donde se cuestiona el significado real de la palabra “amigo” y su acepción en la nueva era de la Información (o mejor dicho, de la sobreinformación). Todo ello conlleva varias incógnitas de fondo; sobre la inutilidad de un mecanismo que fomenta los aspectos prosaicos del ser humano metido en una espiral de popularidad y narcisismo, sobre la cultura de la adhesión que excluye muchas veces la interacción. Una idea que escarba sin concesiones en la soledad y la estúpida necesidad de hacer pública una vida desprovista de privacidad.
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1. ‘Toy Story 3 (Toy Story 3)’, de Lee Unkrich.
Este tercer viaje de la saga iniciada por John Lasster sigue afrontando ese miedo e incertidumbre al abandono y al desamparo del juguete. Pero nunca antes hubo una analogía tan clara entre esa orfandad equiparada al miedo a la muerte. No sólo porque haya alguna terrible secuencia que enfrente a los protagonistas a ella, sino en esa sensación de desconfianza sobre el acontecer de los giros, de ese porvenir borroso en un juego de pugnas entre desilusión y optimismo. El viaje final es también un testimonio visual de la caducidad del tiempo, de cómo todo lo que un día era felicidad se vuelve una incógnita convertida en ley de vida.
‘Toy Story 3’ apela al poder de la emoción en esa historia del adiós a la niñez, transformando el cuento en su película más madura de la saga y de la iconografía con el sello de Pixar, en esa emisión de madurez y complejidad acerca de valores como la deslealtad, la pérdida o la fugacidad del tiempo que contrasta con la reflexión meditada sobre el amor y la amistad. Es una obra total de envidiable elegancia, gusto y maestría a la hora de provocar emociones y advertir, de paso, el riesgo al que conlleva que los niños de hoy en día encaminen sus gustos hacia juegos virtuales antes que hacia los juguetes tradicionales y la propia necesidad por satisfacer la fantasía a través del juego imaginativo. ‘Toy Story 3’ provoca esa difícil satisfacción de estar ante un cine en estado puro. Es, a fin de cuentas, sencillamente memorable.
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ACTRIZ 2010
Carey Mulligan (‘An Education’, ‘Brothers’, ‘Wall Street 2: El dinero nunca duerme’).
De entre todas las actrices posibles, además de la revelación y uno de los rostros más sugerentes de este 2010, ha sido Carey Mulligan, que ha destacado por una de las interpretaciones más destacables del año. Su composición de Jenny, ese personaje entrañable y rebelde que actúa contracorriente tomando decisiones erróneas con albedrío dentro de un entorno de burguesía tan falsamente satisfecha como vacía en ‘An education’ la llevaron a ser la favorita de un Oscar finalmente no obtuvo en beneficio de Sandra Bullock. La estatuilla dorada no fue su mejor recompensa, pero ahora mismo es la actriz de moda. Y lo es por su excelente capacidad de registros, por su ambición interpretativa a la hora de actuar. En el filme de Lone Scherfig, Mulligan deslumbró con su talento, metiéndose con toda su alma en la piel de esa joven adolescente, culta y sofisticada, insurrecta y alegre, que se lanza a una relación con un hombre que le dobla la edad en el Reino Unido de la década de los sesenta. Su forma de mantener un seductor equilibrio entre la tensión de los muchos contrastes del papel, dando credibilidad y ductilidad a un personaje volcánico aportan una distinción única y la han convertido en una de las actrices con más aptitudes dentro de un Hollywood que hacía tiempo no tenía una joven promesa con tanto encanto y competencia actoral. Carey Mulligan envuelve todas esas discordancias de su personaje con una valentía que transmite autenticidad. Es, posiblemente, la mejor actuación del año. Su agradecida presencia en cintas como ‘Brothers’, con un papel secundario y en ‘Wall Street’ amparada bajo el sistema hollywoodiense de un ambicioso Oliver Stone y donde compartió pantalla con la que entonces era su pareja, otro icono en boga como Shia LaBeouf, han hecho de ella un rostro reconocible que se vincula al talento y al buen hacer. Estuvo a punto de ser la Lisbeth Salander en la versión estadounidense de la primera película que adapta la saga de Stieg Larsson que dirigirá David Fincher. Nos queda por ver ‘Never let me go’, la nueva cinta de Mark Romanek inspirada en la novela homónima de Kazuo Ishiguro y ‘El mejor’, ópera prima de la cineasta Shana Feste. Sea como sea, lo cierto es que Carey Mulligan tiene el futuro de Hollywood a sus pies, siempre y cuando siga demostrando ese asombroso talento que posee.
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ACTOR 2010
Jeff Bridges (‘Crazy Heart’, ‘Los hombres que miraban fijamente a las cabras’ y ‘TRON: Legacy’).
Jeff Bridges lleva décadas personificando con acierto y audacia al eterno perdedor, al ‘loser’ hastiado, a ese hombre cansado, sin ganas de seguir luchando y que ha perdido sus sueños, refugiado en una botella de alcohol, fumando compulsivamente o en la desidia con la que ve pasar el mundo. Bridges ha dado vida, a lo largo de su extensa filmografía, a ese boxeador llamado Ernie que aprende a desaprovechar su oportunidad como su acabado preceptor, al gran pianista prematuramente derrotado Jack Baker, al locutor que provoca suicidios Jack Lucas, al ex presidiario y mal padre Jack Kelson, al superviviente de un trágico vuelo Max Klein, al fumado entrañable adicto a los bolos Jeffrey “El Nota” Lebowski, al padre negligente y cadáver Noah o a ese esperpéntico alto mando del ejército creador de un equipo capaz de matar cabras con sólo mirarlas Bill Django. En ‘Corazón Rebelde (Crazy Heart)’, de Scott Cooper, se transforma, una vez más, en ese desdichado con alma de castigado, perfilando la que es una de las mejores interpretaciones de su loable carrera; despojado de artificios emocionales, dejándose la piel en su personificación del cantante country olvidado, jugando con su carisma e inteligencia para lograr el milagro de esconder, en su portentosa recreación, todos y cada uno de los defectos estereotípicos del filme, haciendo incluso que palidezcan las convincentes interpretaciones de aquellos que le rodean. Ganó el Oscar por esta película. Simboliza el reconocimiento a la carrera de uno de los grandes actores del cine contemporáneo.
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DIRECTOR 2010
Kathryn Bigelow (‘En tierra hostil (The hurt locker)’).
Si alguien que se merece el reconocimiento de mejor director ésa es Kathryn Bigelow. Se ha convertido en la primera mujer de la Historia en recibir un Oscar. Pero es lo de menos. Su labor detrás de las cámaras ha sido contundente, con una capacidad de obtener de cada imagen el espíritu necesario para convertirla en frenética acción con una radiografía de ese entorno hostil y amenazante. La directora asume el control dramático de todos y cada uno de los movimientos para dotar a su producto con un admirable sentido físico del espectáculo audiovisual en uno de los montajes más asombrosos vistos en mucho tiempo. Su juego de planos es prodigioso, ya sea cuando se trata de aportar ‘multiperspectiva’ de visiones; la gente que observa desde los balcones, los insurgentes que apuntan desde un refugio o la dinámica de los protagonistas que se mueven por hangares o calles amenazados en todo momento por enemigos camuflados, como de utilizar el ralentí para dotar de intensidad los momentos más vehementes del último cine. Bigelow ha sabido conferir un grado de honestidad que no abdica en ciertos efectismos para parir la más hábil y conseguida visión sobre el conflicto bélico de Irak, en la que no hay ofuscaciones políticas ni ideológicas. Sólo un campo de batalla y un grupo de hombres que hacen lo posible por sobrevivir en esa tierra hostil a la que refiere el título de la que será, sin ninguna duda, una de las mejores y más contundentes películas de este 2010.
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PELÍCULAS DESTACADAS
- ‘Chéri (Chéri)’, de Stephen Frears.
- ‘I’m not there (I’m not there)’, de Todd Haynes.
- ‘Teniente corrupto (Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans)’, de Wener Herzog.
- ‘Shutter Island (Shutter Island)’, de Martin Scorsese. (Leer crítica).
- ‘An education (An education)’, de Lone Scherfig.
- ‘Corazón rebelde (Crazy Heart)’, de Scott Cooper. (Leer crítica).
- ‘Cómo entrenar a tu dragón (How to train your dragon)’, de Chris Sanders y Dean DeBlois.
- ‘El escritor (The Ghost Writer)’, de Roman Polanski.
- ‘Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!)’, de Lu Chuan.
- ‘Soul Kitchen (Soul Kitchen)’, de Fatih Akin.
- ‘Fantástico Mr. Fox (Fantastic Mr. Fox)’, de Wes Anderson.
- ‘Honeymoons (Medeni mesec)’, de Goran Paskaljević.
- ‘Kick-Ass: Listo para machacar’, de Matthew Vaughn. (Leer crítica).
- ‘The cove’, de Louie Psihoyos.
- ‘La última estación (The last estation)’, de Michael Hoffman.
- ‘Air doll (Air doll)’, de Kûki ningyô.
- ‘The secret of Kells’, de Tomm Moore.
- ‘Bright Star’, de Jane Campion. (Leer crítica).
- ‘Origen (Inception)’, de Christopher Nolan. (Leer crítica).
- ‘Exit through the gift shop’, de Bansky.
- ‘Copia certificada (Copie conforme)’, de Abbas Kiarostami.
- ‘The town (Ciudad de ladrones)’, de Ben Affleck. (Leer crítica).
- ‘Anvil: El sueño de una banda de rock (Anvil! The story of Anvil)’, de Sacha Gervasi.
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CINE ESPAÑOL
- ‘Hierro’, de Gabe Ibáñez.
- ‘El gran Vázquez’, de Óscar Aibar. (Leer crítica).
- ‘Elisa K.’, de Judith Colell y Jordi Cadena.
- ‘Pan Negro (Pa negre)’, de Agustí Villaronga.
- ‘Heróes’, de Pau Freixas.
- ‘Agnosia’, de Eugenio Mira. (Leer crítica).
- ‘18 comidas’, de Jorge Coira.
- ‘Balada triste de trompeta’, de Álex de la Iglesia (Leer crítica).
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DECEPCIONES
- ‘Invictus (Invictus)’, de Clint Eastwood. (Leer crítica).
- ‘Nine (Nine)’, de Rob Marshall.
- ‘Precious (Precious (Base on Nol by Saf Based on the Novel 'Push' by Sapphire)’, de Lee Daniels.
- ‘Un hombre soltero (A single man)’, de Tom Ford.
- ‘The lovely bones’, de Peter Jackson. (Leer crítica).
- ‘Green Zone: Distrito protegido’, de Paul Greengrass. (Leer crítica).
- ‘Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland)’, de Tim Burton. (Leer crítica).
- ‘Robin Hood’, de Ridley Scott.
- ‘Shrek, felices para siempre (Shrek forever alter)’, de Mike Mitchell.
- ‘Airbender: el último guerrero (The last Airbender)’, de M. Night Shyamalan.
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PEORES PELÍCULAS
- ‘Loca obsesión’, de Phil Traill.
- ‘Pájaros de papel’, de Emilio Aragón.
- ‘Exposados’, de Andy Tennant.
- ‘Furia de titanes (Clash of the titans)’, de Louis Leterrier. (Leer crítica).
- ‘Habitación en Roma’, de Julio Medem.
- ‘Legion’, de Scott Stewart.
- ‘Sexo en Nueva York 2’, de Michael Patrick King.
- ‘El retrato de Dorian Gray’, de Oliver Parker. (Leer crítica).
- ‘La venganza de Ira Vamp’, de Álvaro Sáenz de Heredia.
- ‘Come, reza, ama (Eat, pray, love)’, de Ryan Murphy.
- ‘DiDi Hollywood’, de Bigas Luna.
- ‘Stone’, de John Curran.
- ‘Skyline’, de Colin y Greg Strause.
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FUTURAS ‘CULT MOVIES’
- ‘Número 9 (9)’, de Shane Acker.
- ‘Los hombres que miraban fijamente a las cabras’, de Grant Heslov. (Leer crítica).
- ‘Canino (Kynodontas)’, de Yorgos Lanthimo.
- ‘Gentlemen Broncos’, de Jared Hess.
- ‘The Crazies’, de Breck Eisner. (Leer crítica).
- ‘The good heart (Un buen corazón)’, de Dagur Kári.
-‘Zombies nazis (Død snø)’, de Tommy Wirkola.
- ‘Machete’, de Robert Rodriguez y Ethan Maniquis. (Leer crítica).
- ‘Scott Pilgrim contra el mundo (Scott Pilgrim vs. the World)’, de Edgar Wright. (Leer crítica).
LO MEJOR…DE OTROS AÑOS
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ESPECIAL DOSSIER LO MEJOR DE LA DÉCADA
Hay que reconocer que este 2010 ha dado una buena cosecha de grandes títulos que dejan el sabor de un buen año cinematográfico. Seleccionar diez títulos entre todo el caudal de cine de estos 365 días no ha sido fácil. Ha sido un año flojo, por el contrario, si hablamos de cine español. Si bien es cierto que han destacado algunos nombres propios de nuestro cine, no acaba definitivamente con esa extraña etapa de supuesta “crisis” que atraviesa una cinematografía patria que es puesta en continuo cuestionamiento. Esperemos que 2011 mantenga el nivel internacional y que el séptimo arte español encauce de una vez una variedad heterogénea en sus propuestas.
A modo personal, como sucedió en 2009, este 2010 puede que haya sido el peor año que yo recuerde desde que tengo uso de razón. Todo ha salido mal. El año empezó fatal, transcurrió de un modo catastrófico y, pese a que la selección española diera una alegría colectiva en forma de Copa del Mundo, este hecho prosaico no camufló la sensación de mala suerte que parece que nos ha caído encima. Sabíamos que esta movida de la crisis iba a afectar a cualquier objetivo y propósito. Había una quebradiza esperanza de que este año que se va podría ser una oportunidad perfecta para el regreso, donde algún proyecto pudiera saliera adelante, donde la salud y la constancia se aliaran con algo de fortuna para lograr hacer de éste un año para recordar. Ha sido todo lo contrario. Así que dejemos que este execrable 2010 se consuma y muera para recibir con algo de perspectiva un 2011 lleno de incógnitas, que parece no deparar buenas cosas. Al menos, ‘Un mundo desde el abismo’ continuará su periplo, como mínimo, hasta el próximo septiembre, momento en el que el blog cumplirá los siete años. Increíble cifra. Nos vemos allí y en todas las plataformas de comunicación 2.0 en las que perder el tiempo rodeado de conocidos, amigos y anónimos; Facebook, Twitter, Tumbrl, Flickr, Formspring
Yo por mi parte, como decía el antológico personaje R.J. MacReady, el piloto del puesto fronterizo número 31 al final de esa película de cabecera titulada ‘La Cosa’, de John Carpenter, “esperaré... aquí, un rato... a ver que ocurre”.
Os deseo, de todo corazón, un FELIZ 2011 lleno de gratas sorpresas, buen cine y algo de ilusión, que buena falta nos hace.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 12:54BERJAYA |


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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