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Mujer fatal

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Mata Hari, bailarina exótica y espía convicta cuyo nombre se hizo sinónimo de mujer fatal en la Primera Guerra Mundial.

Una mujer fatal (traducción del término original en francés: femme fatale) es un tipo de personaje, normalmente una villana que usa la sexualidad para atrapar al desventurado héroe. Aunque suele ser malvada, también hay mujeres fatales que en algunas historias hacen de antiheroínas e incluso de heroínas. En la actualidad, el arquetipo suele ser visto como un personaje que constantemente cruza la línea entre la bondad y la maldad, actuando sin escrúpulos sea cual sea su voluntad.

Historia

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Arquetipos antiguos

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La femme fatale divina de la mitología hindú, la apsará Mohini, ha encantado a dioses, demonios y sabios por igual.

El arquetipo de las mujeres fatales han existido, en una u otra forma, en la mitología y el folclor en prácticamente todas las culturas.[1][2] Ejemplos antiguos míticos o legendarios incluyen a Afrodita, Inanna, Lilit, Ishtar, Pandora, Circe, Clitemnestra, Lesbia, las Cuatro Bellezas, Deirdre, Mohini, Tamamo no Mae, Visha Kanyas, la marquesa de Merteuil, Carmen, Mata Hari o Catherine Tramell. En los personajes históricos de la época clásica se encuentran Cleopatra y Mesalina, así como las figuras bíblicas Dalila, Jezabel y Salomé.[3] Un ejemplo de la literatura y la historia tradicional china es Daji.[cita requerida]

Cultura occidental temprana hasta el siglo XIX

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La mujer fatal se hizo omnipresente en la cultura occidental a finales del siglo XIX y principios del XX, y aparece en las obras de Oscar Wilde, Edvard Munch y Gustav Klimt, entre otros. Algunos consideran esta popularización como una reacción a los movimientos feministas y al cambio de roles de la mujer en el tiempo. Encontramos este personaje en el cine expresionista alemán, en la película El ángel azul, de 1930. Con la introducción del cine negro en los años 1940, la mujer fatal empezó a florecer en la cultura pop, apareciendo en thrillers de espionaje e historietas como The Spirit de Will Eisner, o Terry y los piratas de Milton Caniff.[cita requerida]

En el mundo anglosajón, la mujer fatal es con frecuencia de origen extranjero. Con frecuencia se la retrata como una especie de vampiro sexual, cuyos oscuros apetitos se creía que eran capaces de arrebatar la virilidad y la independencia de sus amantes, convirtiéndolos en una máscara vacía de sí mismos. Solo escapando de sus abrazos podía rescatarse al héroe. En este sentido, en la jerga estadounidense antigua se solía llamar a las mujeres fatales vamps, una palabra asociada con las modas de los años 1920. El término vamp era un apócope de vampire, ‘vampiro’, llamado así porque los personajes extraían la vida de sus víctimas no necesariamente bebiendo su sangre sino mediante explotación sexual y económica. Un retrato clásico de mujer fatal fue el personaje de Justine en El cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell.[cita requerida]

En la ópera y el teatro musical, la mujer fatal suele ser interpretada por una mezzosoprano dramática y es a veces contraste o la enemiga de la ingenua o la dama en apuros.[cita requerida]

La imagen arquetípica de la dominatrix sadomasoquista enfundada en cuero negro que se genera en Europa hacia los años 30 del siglo XX constituye otra derivada del mito de la mujer fatal.[4]

Algunos argumentan que este personaje tiene su contrapartida masculina. Algunos ejemplos podrían ser Heathcliff de Cumbres Borrascosas o muchos de los héroes de los libros de Lord Byron.[cita requerida]

Las ninjas femeninas, llamadas Kunoichi, representadas en incontables ocasiones, son famosas y legendarias por ser entrenadas con métodos propios de las mujeres fatales, usando su sexualidad con la misma fluidez que sus mortíferas habilidades para asesinar.[cita requerida]

La femme fatal es un personaje recurrente en las novelas de Arturo Pérez-Reverte.[5]

La femme fatale en el cine negro

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El cine negro está protagonizado por hombres con vidas corrientes que eran seducidos en ocasiones, por femmes fatales. Estas mujeres son manipuladoras, farsantes, mortíferas al primer beso, y en definitiva, arrojan al héroe hacia un desolado callejón sin salida.[6] En cualquier caso, será la femme fatale la que tome la iniciativa del relato a pesar de que sea el personaje masculino el protagonista.

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Femme fatale Phyllis Dietrichson, interpretada por Barbara Stanwyck, en el clásico film noir Double Indemnity

Se ha comparado el prototipo de mujer fatal del cine negro, con la del género screwball comedy (p.e.: La fiera de mi niña). En ambos géneros los personajes femeninos utilizan su belleza como arma y manejan a su voluntad al personaje masculino.[cita requerida]

Las mujeres fatales muestran su feminidad entre otras cosas, con el pelo y su movimiento. Ese movimiento de pelo ondulado se ha comparado con las aguas turbulentas del mar que auguran una posible tormenta (en la mayoría de los casos para el protagonista masculino). Un ejemplo claro de ello es el personaje de Phyllis Dietrichson, interpretada por Barbara Stanwyck en Perdición (1944). En esta película, Phyllis es presentada como una sirena recién salida del baño, envuelta en una toalla blanca, con un peinado exageradamente ondulado. Además de su pelo, otro elemento de gran importancia es su mirada, que la mujer fatal utiliza para ablandar las fuerzas del hombre; en este caso, Phyllis manipula a un hombre para que mate a su marido por dinero.[7]

Otros ejemplos de mujer fatal incluyen a Dorothy Dandridge como el personaje principal en Carmen Jones, Brigid O'Shaughnessy, interpretada por Mary Astor, asesina al socio de Sam Spade en El halcón maltés (1941); la hija manipuladora y narcisista Veda (interpretada por Ann Blyth) en Mildred Pierce explota a su indulgente madre Mildred (interpretada por Joan Crawford) y destruye fatalmente el segundo matrimonio de su madre con su padrastro Monte Barragon (interpretado por Zachary Scott); Gene Tierney como Ellen Brent Harland en Leave Her to Heaven / Que el cielo la juzgue (1945), y la cantante de cabaret interpretada por Rita Hayworth en Gilda (1946) son esposas narcisistas que manipulan a sus maridos; Ava Gardner en Los asesinos, y Cora (Lana Turner) en El cartero siempre llama dos veces, basadas en novelas de Ernest Hemingway y James M. Cain respectivamente, manipulan a los hombres para que maten a sus maridos.

En la película de Alfred Hitchcock El caso Paradine (1947), el personaje de Alida Valli causa la muerte de dos hombres y casi la destrucción de otro. Otro ejemplo frecuentemente citado es el personaje de Jane, interpretado por Lizabeth Scott en Demasiado tarde para las lágrimas (1949); durante su empeño por impedir que su legítimo destinatario, su marido, se apropie de dinero sucio, utiliza veneno, mentiras, seducción y una pistola para mantener a los hombres a sus pies. Jane Greer sigue siendo notable como femme fatale asesina que usa sus artimañas con Robert Mitchum en Retorno al pasado (1947). En Locos por las armas (1950), la femme fatale atrae a un hombre a una vida de crimen. En la película de Hitchcock de 1940 y en la novela de Daphne du Maurier de 1938 Rebeca, la femme fatale que da título a la película domina por completo la trama, aunque ya está muerta y nunca vemos una imagen de ella. Natasha Fatale, la espía de curvas pronunciadas de Rocky y Bullwinkle, toma su nombre del arquetipo de la mujer fatal. Blonde Ice (1948) presenta a una asesina en serie que mata a varios hombres.

La femme fatale es uno de los personajes sexuales más fascinantes. No es una ficción, sino una extrapolación de realidades biológicas femeninas que permanecen constantes. Ha continuado en películas como Fuego en el cuerpo (1981) y El honor de los Prizzi (1985), ambas con Kathleen Turner, Blade Runner (1982) con Sean Young, El cuarto hombre (1983) con Renée Soutendijk, El ansia (1983) con Catherine Deneuve, Terciopelo azul (1986) con Isabella Rossellini, Atracción fatal (1987) con Glenn Close, Instinto básico (1992) con Sharon Stone, Daños (1992) con Juliette Binoche, Análisis final (1992) con Kim Basinger, Amante de ensueño (1993) con Mädchen Amick, Pulp Fiction (1994) con Uma Thurman, La última seducción (1994) con Linda Fiorentino, Morir por (1995) con Nicole Kidman, Lost Highway (1997) con Patricia Arquette, U turn (1997) con Jennifer López, Devil in the Flesh (1998) y Jawbreaker (1999), ambas con Rose McGowan, Cruel Intentions (1999) con Sarah Michelle Gellar, Original Sin (2001) con Angelina Jolie, Femme Fatale (2002) con Rebecca Romijn y Jennifer's Body (2009) con Megan Fox. En 2013, Tania Raymonde interpretó el papel principal en Jodi Arias: Dirty Little Secret. En 2014, Eva Green interpretó a una femme fatale en Sin City: A Dame to Kill For y Rosamund Pike protagonizó Gone Girl. En Babylon (2022), Margot Robbie interpreta a un personaje con tendencias de femme fatale. Mia Goth protagoniza como un misterioso personaje femenino en Infinity Pool (2023).

La actriz Marion Cotillard, ganadora del Premio de la Academia, ha interpretado con frecuencia a mujeres fatales en películas como A Private Affair (2002), A Very Long Engagement, The Black Box, Inception, Midnight in Paris, The Dark Knight Rises y Macbeth. Además de To Die For, Nicole Kidman ha interpretado a mujeres fatales en películas como Malice, Moulin Rouge, The Paperboy y The Northman.

Este arquetipo también abunda en la televisión estadounidense. En la televisión estadounidense es famosa Audrey Horne, interpretada por Sherilyn Fenn en la serie de culto Twin Peaks de David Lynch. En la serie Femme Fatales, la actriz Tanit Phoenix interpretó a Lilith, la presentadora que introducía cada episodio al estilo de Rod Serling y que ocasionalmente aparecía dentro de la narrativa. En la serie de Netflix Orange Is the New Black, la actriz Laura Prepon interpretó a Alex Vause, una femme fatale moderna que conducía tanto a hombres como a mujeres a su perdición.

Las femmes fatales aparecen con frecuencia en los cómics. Ejemplos notables incluyen a Catwoman, la archienemiga de Batman, que apareció por primera vez en los cómics en 1940, y a varias adversarias de The Spirit, como P'Gell. Este personaje arquetípico también se encuentra a menudo en los géneros de la ópera y el teatro musical , donde tradicionalmente tendrá un registro de mezzosoprano, alto o contralto, opuesto al de soprano de La ingenua, para simbolizar la masculinidad y la falta de pureza femenina. Un ejemplo es Hélène de Natasha, Pierre y el Gran Cometa de 1812.

En años más recientes, las femmes fatales han sido reconocidas en los videojuegos, un ejemplo de lo cual es Ada Wong en la serie de videojuegos Resident Evil.

Trascendencia en el cine (México)

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Desarrollada como un concepto peligroso para sí misma incluso, el giro que ocasionó a su personaje fue trascendental, en el séptimo arte se observó una evolución en lo que estas personajes podrían significar, dejando atrás lo que el cine negro las había condenado a ser; en Latinoamérica las femmes fatales, principalmente en México, se vieron presentadas en actrices como María Félix o Dolores del Río, actrices que mostraban gran belleza en sus interpretaciones, acompañadas de aplomo y seguridad en quienes eran, teniendo una personalidad fuerte ante situaciones que dejarían de lado a la mujer sumisa o abnegada. Pero, también el surgimiento de una nueva concepción del término femme fatale, dejó a la vista a Sara García, en la cinta La Gallina Clueca de 1941, mostrando una liberación del personaje al dejar la sombra y pesor de un hombre, encontrando independencia y valor en sí misma.[cita requerida]

La femme fatale en el espacio doméstico

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En la película Perversidad, el apartamento de Kitty March, por ejemplo, se retrata como un universo caótico, alejado del hogar ordenado que se pone al servicio del pater familias. Pero la femme fatale, conocedora del deseo masculino de tener un centro familiar, se deshace en promesas de amor eterno y se aficiona, reina del engaño, a tradiciones conservadoras. [cita requerida]

Para la femme fatale, casarse representa poder acceder a la construcción de una nueva máscara. El hogar, en este caso, es una estructura de poder, un recinto donde tejer mejor nuevas estrategias y proteger las propias armas. El deseo de estas figuras pandóricas radica en transgredir el arquetipo femenino doméstico para inmiscuirse en el mundo masculino de la acción. Pero las mujeres fatales serán castigadas por preferir una vida conflictiva y a menudo se verán penalizadas con la muerte.[cita requerida]

Sinonimia

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Vampiresa: es el término con el cual se designa en España a la mujer fatal o mujer que aprovecha su capacidad de seducción amorosa para lucrarse a costa de aquellos a quienes seduce.[8] y es traducción de «vamp» en inglés que se usó en la película A Fool There Was /1915), protagonizada por Theda Bara, quien se convirtió así en el icono de ese arquetipo en el cine. La película estaba basada en una obra de teatro inspirada a su vez en el poema «El Vampiro» de Rudyard Kipling.[9] En filmes subsiguientes, en la literatura y en la cultura popular el término se usa mayormente para personajes, reales o ficticios, no fantásticos o diferenciados del vampiro femenino y con las características definidas por la RAE.[cita requerida]

Bibliografía

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  • Belluscio, Marta. Las fatales ¡Bang! ¡Bang! Una mirada de mujer al mundo femenino del género negro. Valencia: Editorial La Máscara, 1996. ISBN 84-7974-151-1.
  • Bornay, Erika. Las hijas de Lilith. Madrid: Ediciones Cátedra, 1990. ISBN 84-376-0868-6.
  • Dardón, Juan M. "La función femme fatale en el filme noir y el realismo poético" en Journal de Ética y Cine, Vol. 14, No. 2, Jul 2024 - Oct 2024, pp. 27-33. https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/la_funcion_femme_fatale.pdf
  • Dijkstra, Bram. Ídolos de perversidad: la imagen de la mujer en la cultura de fin de siglo, ISBN 84-7444-648-1
  • Dijkstra, Bram. Evil Sisters: The Threat of Female Sexuality in Twentieth-Century Culture, ISBN 0-8050-5549-5
  • Hidalgo-Marí, Tatiana. "De Pandora i altres mals: La divulgación industrial-cultural del mite de la dona fatal".2013. Tesis doctoral. Alicante: RUA- Universidad de Alicante. (Disponible en: http://hdl.handle.net/10045/29107)

Véase también

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Referencias

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  1. Mario Praz, The Romantic Agony, ch. IV, p. 199: La Belle Dame sans Merci (The Beautiful Lady without Mercy). London/New York, 1933–1951–1970 (Oxford University Press).
  2. Revista Internacional de Culturas y Literaturas. Número 8. La mujer en las escrituras antiguas.. Editorial Universidad de Sevilla. 2009. doi:10.12795/ricl. Consultado el 7 de febrero de 2025.
  3. Mario Praz (1970) The Romantic Agony. Oxford University Press: 199, 213–216, 222, 250, 258, 259, 272, 277, 282, 377
  4. WhipMaster: “De la mujer fatal a la dómina. Antecedentes y orígenes de un icono BDSM”. Cuadernos de BDSM núm. 19, septiembre 2012, p. 72-98. Accesible en línea desde <https://web.archive.org/web/20131126150317/http://cuadernosbdsm.sadomania.net/cuadernos/CBDSM19.pdf>
  5. https://www.zendalibros.com/las-mujeres-de-perez-reverte/
  6. Bou, Núria (2006). «I. LA FEMME FATALE O PANDORA EN EL OSCURO REINO DEL CINE NEGRO». Diosas y tumbas. Mitos femeninos en el cine de Hollywood. Icaria editorial, s.a. p. 21.
  7. Vernant, Jean-Pierre (2001). The Universe, the Gods, and Men: Ancient. p. 135.
  8. Diccionario de la RAE
  9. Piero Brunetta, Gian. Historia mundial del cine I: Estados Unidos I. Volumen 1. Editorial Ediciones AKAL, 2011. ISBN 8446027526, 9788446027522